Cuando abril asome en el calendario, los libros volverán a tomarse Bogotá. Durante dos semanas, los pabellones de Corferias dejarán de ser simples estructuras para convertirse en un mapa vivo de historias, ideas y negocios editoriales. La Feria Internacional del Libro de Bogotá 2026 ya tiene fecha, se realizará del 21 de abril al 4 de mayo y marcará un nuevo capítulo en la conversación cultural del país.
En esta edición, la número 38, la apuesta no solo será literaria, también estratégica. La Cámara Colombiana del Libro y Corferias, organizadores del evento, preparan una feria que ocupará los 23 pabellones del recinto y que, como cada año, buscará equilibrar la experiencia del lector con la dinámica de la industria.
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Uno de los anuncios más llamativos es la presencia de India como país invitado de honor. Será la primera vez que esta nación participe con ese estatus en la Filbo. La delegación incluirá autores y representantes del sector editorial, en una oportunidad para tender puentes entre dos mercados culturales que, aunque distantes geográficamente, comparten una riqueza narrativa profunda.
Pero más allá de las firmas de libros y los auditorios llenos, la feria mantiene un músculo que muchas veces pasa desapercibido para el público general: el negocio editorial, ese engranaje silencioso que sostiene buena parte de la industria. El Salón Internacional de Negocios se realizará el 27 y 28 de abril y reunirá a editores, agentes y compradores interesados en la compra y venta de títulos y derechos. Allí, tras puertas cerradas, se negocian catálogos, traducciones y futuras apuestas editoriales.
Las cifras de la edición pasada dan una idea del impacto. En 2025 se concretaron 1.275 citas de negocios, con la participación de 27 compradores internacionales de 12 países y cinco becarios del Fellowship Program. Las reuniones dejaron una expectativa de negocios cercana a USD5 millones. La meta ahora es sostener y superar ese ritmo, en un contexto en el que la internacionalización del libro colombiano se vuelve cada vez más urgente y estratégica para el sector.
Además del salón, la agenda profesional incluirá espacios para editores, ilustradores, traductores y otros actores de la cadena del libro. La intención es fortalecer el ecosistema editorial colombiano, generar redes y consolidar una industria que no solo vive de novedades literarias, también de acuerdos, derechos y circulación internacional. Estos encuentros especializados permitirán intercambiar experiencias, actualizar conocimientos y abrir oportunidades de cooperación entre distintos mercados.
En el frente académico y literario, la organización ya confirmó una primera lista de invitados internacionales. Estarán el argentino Patricio Pron, el filósofo británico John Sellars, el francés Benoît Coquil, la mexicana Dhalia de la Cerda, la rusa Anna Starobinets y las españolas Ana Alcolea y Júlia Salander. A ellos se sumará el diseñador gráfico Gonzalo García Barcha, hijo de Gabriel García Márquez, cuya presencia despierta especial interés entre lectores y profesionales del sector.
La programación también abrirá espacio para la memoria. Se conmemorará el centenario de Suenan timbres de Luis Vidales, los 50 años del fallecimiento de Gonzalo Arango y León de Greiff, y el centenario del nacimiento de Rocío Vélez de Piedrahíta. Más que simples efemérides, estos homenajes funcionarán como puentes entre generaciones de lectores y escritores, y como una oportunidad para releer obras fundamentales desde nuevas miradas críticas.
Así, la Filbo 2026 no solo promete vitrinas llenas y auditorios concurridos. Se perfila como un escenario donde la literatura dialoga con la industria, donde las cifras conviven con la poesía y donde Bogotá, una vez más, se convierte en punto de encuentro para quienes entienden que los libros siguen siendo una forma poderosa de conectar el mundo.