La decisión del Consejo de Estado de suspender provisionalmente el decreto que fijó el salario mínimo para 2026 abrió una preocupación inmediata entre trabajadores y empleadores: qué ocurrirá con la próxima quincena y si habrá descuentos sobre lo ya pagado.
La medida judicial obliga al Gobierno a expedir un nuevo decreto con un aumento transitorio, pero mientras eso ocurre persisten dudas sobre los efectos prácticos en la nómina.
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En entrevista con Infobae Colombia, Camilo Cuervo, abogado en Derecho Laboral y socio de Holland & Knight, fue categórico en despejar el principal temor: no habrá devoluciones sobre lo ya recibido.
“Por lo que ya le pagaron en enero, absolutamente nada. Por lo que se cause hasta el día en que salga el nuevo decreto, absolutamente nada”, afirmó. En otras palabras, el dinero consignado en enero o causado antes de que se expida el nuevo acto administrativo no será objeto de descuento.
Cuervo insistió en que “lo que ya se pagó, ya quedó”. Esto incluye salarios ordinarios, vacaciones liquidadas con el mínimo vigente en ese momento, cesantías, primas u otras prestaciones sociales que se hayan causado o pagado bajo el decreto suspendido. Aunque existen particularidades técnicas en la forma en que cada prestación se causa y se liquida, la regla general es que se mantienen con el salario vigente al momento en que se hicieron exigibles.
El eventual ajuste vendrá hacia adelante. “A partir de la expedición del decreto va a tener un ajuste de su salario”, explicó. El abogado evitó hablar de una “bajada”, pero reconoció que habrá una afectación económica cuando se establezca el nuevo monto. A su juicio, el incremento inicial fue un ajuste “ilegítimo” y la decisión del Consejo de Estado corrige esa situación con seriedad y contundencia.
¿Qué pasará con en pago de la próxima quincena?
Sobre la próxima quincena, Cuervo considera improbable que haya cambios inmediatos. “No creo que el Gobierno saque el decreto de aquí al 15. En ese sentido, hay que esperar el decreto y mientras tanto se seguirán pagando las cosas como están hoy porque no va a haber un cambio”, señaló. Esto significa que, si el nuevo decreto no se ha expedido, las empresas deberán continuar pagando con base en el último valor vigente hasta ese momento.
En cuanto a la actuación empresarial, la recomendación es prudencia. “Tiene que pagar con base en el último decreto hasta que salga el nuevo”, reiteró.
Durante esta semana o semana y media de transición puede haber ralentización en decisiones de nómina y contratación mientras se obtiene claridad, pero no un freno estructural. Una vez se conozca el nuevo salario mínimo, el panorama debería estabilizarse.
Desde una perspectiva económica, Cuervo defendió que el ajuste puede tener efectos positivos. “Puede que nominalmente lo vea reflejado en el salario porque va a ganar menos, pero también va a gastar menos, porque no se va a disparar la inflación”, afirmó.
En su análisis, un salario alineado con la realidad jurídica y económica evita presiones inflacionarias que terminan afectando con mayor fuerza a los hogares de menores ingresos.
Incluso sostuvo que la decisión podría incentivar la contratación formal. Según explicó, muchas decisiones de nómina que estaban suspendidas por la incertidumbre podrían reactivarse cuando haya un nuevo monto claro. En ese sentido, descarta un impacto prolongado en el empleo y considera que el ajuste contribuiría a evitar una mayor informalidad.
Los pagos ya realizados se mantienen, y cualquier modificación operará hacia adelante, una vez el Gobierno expida el nuevo decreto ordenado por el Consejo de Estado en Colombia. Mientras tanto, trabajadores y empleadores deberán actuar con calma y ceñirse al marco normativo vigente hasta que haya una nueva regulación.