Un operativo de la Policía Nacional permitió la incautación de 540 kilogramos de marihuana tipo creepy en la vía Bogotá–Girardot, uno de los principales corredores viales de Cundinamarca.
El hallazgo ocurrió en el sector de la vereda Bosconia, donde los agentes encontraron una camioneta modelo Duster abandonada con el cargamento en su interior.
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Las autoridades señalaron que los responsables del vehículo lo dejaron en el lugar debido a los controles permanentes que la Policía Nacional mantiene en esta ruta de alto tráfico para el transporte de estupefacientes.
La Seccional de Tránsito y Transporte de Cundinamarca participó activamente en estas acciones, destinadas a prevenir el paso de drogas por el corredor vial.
El coronel Diego Jaimes, jefe de la Seccional de Tránsito de Cundinamarca, destacó la importancia del decomiso y su impacto en las organizaciones criminales. Declaró que la operación constituye un avance significativo contra el narcotráfico y la seguridad en las vías, según Caracol Radio.
En cuanto al cargamento, las autoridades especificaron que la marihuana tipo creepy incautada tiene un valor aproximado de 500 millones de pesos. Este volumen impediría la distribución de más de un millón de dosis en las calles, detallaron ambos medios.
La operación representa un revés económico considerable para quienes organizan el tráfico de estupefacientes y refuerza la estrategia institucional de lucha contra el crimen en los principales corredores de movilidad. El esfuerzo policial en este sector se mantiene como una medida fundamental para evitar que las estructuras delictivas utilicen estas rutas.
Este operativo reafirma el compromiso sostenido de las autoridades por proteger la seguridad y la salud pública en las vías del país.
La destrucción de un megalaboratorio de cocaína afecta finanzas de disidencias en Antioquia
La destrucción de un megalaboratorio de cocaína en Antioquia reveló el enorme alcance de las operaciones criminales de las disidencias en Colombia.
De acuerdo con la Policía Nacional de Colombia, la redada logró frenar una producción ilícita capaz de generar hasta dos toneladas de alcaloide semanalmente y causó una afectación económica al crimen organizado cercana a 100 millones de dólares.
El operativo evitó, además, que llegaran al mercado cerca de 2.750.000 dosis de estupefacientes, según cálculos proporcionados por la Brigada Contra el Narcotráfico N.º 01 del Ejército Nacional.
Uno de los datos más ilustrativos sobre el alcance logístico del complejo lo aportó el coronel Luis Roberto González Olmos, subdirector de Investigación Criminal e Interpol, quien explicó que la cocaína producida se trasladaba de forma oculta en camiones de carga hasta la costa de La Guajira. Desde allí, la organización utilizaba lanchas rápidas tipo Go-Fast para transportar el cargamento hacia Centroamérica y Estados Unidos.
El complejo, situado en la vereda San Pablo de Caney, municipio de Guadalupe, funcionaba bajo un esquema de outsourcing criminal al servicio del Frente 36 de las disidencias, bajo la coordinación de alias Chejo, uno de los cabecillas más buscados por las autoridades departamentales, y articulado con el bloque Magdalena Medio, Gentil Duarte de las disidencias de las Farc.
Este modelo de subcontratación permitía a la organización gestionar y diversificar la producción y salida del alcaloide, consolidándolo como uno de los principales motores de financiación del grupo en la región.
Durante la intervención, en la que participaron unidades del Comando Contra el Narcotráfico y Amenazas Transnacionales y la Fuerza Aeroespacial Colombiana, los equipos de seguridad incautaron 2.755 kilogramos de clorhidrato de cocaína y destruyeron 1.054 galones de insumos líquidos, fundamentales para el procesamiento de la droga.
La operación también permitió decomisar 792 galones de acetona, 158 de solvente, 84,5 de gasolina, 50 kilogramos de soda cáustica y 20 galones de ácido sulfúrico. La presencia de maquinaria industrial, planta eléctrica, prensas hidráulicas, hornos microondas, entre otros, evidenciaba el alto grado de tecnificación y la capacidad de producción en grandes volúmenes.
Los investigadores que participaron en el procedimiento hallaron una planta eléctrica industrial con dos transformadores, 13 hornos microondas, dos resistencias conocidas como “gusanos”, dos prensas para molde, una prensa hidráulica y una prensadora al vacío. Todos estos elementos fueron destruidos en el sitio, con el objetivo de eliminar la infraestructura necesaria para retomar la producción a gran escala.
El comandante de la Brigada Contra el Narcotráfico N.º 01 del Ejército Nacional, coronel Andrés Felipe Valencia Velásquez, afirmó que la incautación y posterior destrucción del laboratorio represente “una vez más la afectación directa a las economías ilícitas y a las finanzas criminales de estos grupos delincuenciales”.