Después de una pausa de tres meses que interrumpió los vuelos entre Bogotá, Colombia y Caracas, Venezuela, debido a problemas de seguridad aérea, la aerolínea Avianca reanudó la conexión, permitiendo nuevamente la circulación de más de 1.000 viajeros con una frecuencia de coordinada semanalamente.
Según detalló un vocero de Avianca a los medios de comunicación, de esta menra se reactivará la operación: “vamos a tener siete vuelos semanales. Va a haber un vuelo de Avianca todos los días entre Bogotá y Caracas”, una decisión orientada a fortalecer la relación entre ambos países.
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Al referirse al significado de este restablecimiento, la compañía hizo hincapié en el rol histórico que ha jugado la ruta y la propia empresa en el vínculo bilateral. “Avianca tiene ciento seis años. De esos ciento seis años, hemos volado por sesenta años a Venezuela, entre Venezuela y Colombia“, reafirmando la importancia de que estos territorios, definidos como “patrias hermanas”, permanezcan conectados.
El representante de la aerolinea también puntualizó la dimensión regional de la noticia: “No solamente es una buena noticia para los venezolanos y para los colombianos, sino para todo el continente”. La reanudación se produce tras la interrupción de vuelos desde el 8 de noviembre de 2025.
Finalmente, la aerolínea subrayó el compromiso con el desarrollo conjunto y el fortalecimiento de la relación histórica: “Con esto esperamos contribuir a que los dos países puedan avanzar, podamos desarrollarnos y que podamos seguir afianzando esos lazos de hermandad que tenemos históricos”.
Orden de suspención de actividades aereas
La suspensión de vuelos de Avianca entre Colombia y Venezuela impactó de forma inmediata la conectividad aérea entre ambos países. La aerolínea tomó la determinación el 28 de noviembre de 2025, luego de que el Instituto Nacional de Aeronáutica Civil (Inac) de Venezuela cancelara los permisos para operar en ese territorio. Esta medida dejó sin efecto los trayectos directos que Avianca mantenía, generando incertidumbre en los itinerarios de viajeros frecuentes y en el intercambio binacional.
La compañía señaló que el bienestar de los pasajeros y del personal fue el eje de su respuesta, motivo por el cual priorizó acciones de protección y resguardo. En palabras del comunicado oficial, la seguridad “siempre había ocupado un lugar central” en su gestión. De igual modo, la aerolínea manifestó su interés en una pronta reactivación de los vuelos, dejando abierta la posibilidad de retomar operaciones en cuanto las condiciones regulatorias lo permitieran.
El Inac, como máxima autoridad de aviación civil en Venezuela, detuvo la actividad de Avianca mediante la revocación de los permisos. Esta decisión restringió la movilidad entre Bogotá y Caracas, dos de las principales capitales de la región que sostenían un flujo constante de pasajeros. El impacto se notó especialmente en quienes dependían de esta ruta para visitas familiares, negocios o tránsito hacia otros destinos.
La interrupción de los vuelos directos se produce en un contexto de relaciones bilaterales históricamente complejas, donde los vínculos aéreos suelen reflejar el estado de los lazos diplomáticos y comerciales.
Frente a la cancelación, Avianca implementó un plan de respaldo dirigido a sus clientes con reservas confirmadas. Los pasajeros en la ruta Bogotá–Caracas–Bogotá, sin conexiones adicionales, accedieron a un reembolso automático. En casos donde el itinerario incluía conexiones bajo el mismo billete, la empresa procesó el reembolso del tramo interrumpido, aunque también ofreció la devolución total del importe si los usuarios así lo solicitaban.
El enfoque de la aerolínea buscó minimizar las molestias y brindar alternativas en un escenario de alta incertidumbre. Avianca enfatizó su voluntad de reanudar los vuelos tan pronto como las autoridades venezolanas restablezcan los permisos necesarios.