El debate sobre el futuro energético de Colombia se intensificó tras la afirmación del presidente Gustavo Petro de que Ecopetrol enfrentaría la quiebra si el precio del barril de petróleo cae por debajo de USD 60, y que la implementación del fracking precipitaría ese desenlace.
En respuesta, la Unión Sindical Obrera (USO), el sindicato petrolero más grande del país, defendió la viabilidad económica de la petrolera y presentó argumentos técnicos para justificar la necesidad de explorar el fracturamiento hidráulico como parte de una estrategia de soberanía y autosuficiencia energética.
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“Quien no ha investigado no tiene derecho a opinar”, dice el mensaje publicado por la Unión Sindical en su cuenta en X.
Según la USO, el costo promedio de extracción de Ecopetrol, conocido como lifting cost, ronda los USD 12 por barril, mientras que el punto de equilibrio se sitúa en torno a USD 50.
Martin Ravelo, presidente del sindicato, subrayó que “cuando la cotización del Brent se ubica por encima del breakeven, Ecopetrol genera utilidades positivas”.
El dirigente remarcó que la afirmación presidencial “carece de sustento técnico”, pues con un precio de mercado superior al costo promedio, la rentabilidad de la empresa se sostiene.
La organización sindical refutó además la postura de que el fracking aceleraría la quiebra de la empresa. Apelando al caso de Vaca Muerta en Argentina, Ravelo presentó cifras comparativas: el lifting cost en ese yacimiento no supera los USD 5 por barril, y el punto de equilibrio ronda los USD 45.
Esto, según la USO, demuestra que la eficiencia de la tecnología permite mantener la competitividad, incluso en escenarios de precios internacionales a la baja.
La discusión agregó nuevas dimensiones técnicas y ambientales. El sindicato preguntó si el mandatario está al tanto de que “los yacimientos no convencionales, en términos de emisiones por barril producido, tienen una huella de carbono menor que muchos campos convencionales maduros”.
Así mismo, resaltó que el petróleo extraído mediante fracking suele ser liviano, con mejor cotización, frente al crudo pesado, predominante en la oferta nacional.
“¿Sabe usted que el petróleo producido mediante fracking es generalmente liviano, con mejor precio de mercado, frente al crudo pesado que hoy constituye una parte importante de la producción colombiana?“, se lee en la publicación del sindicato.
La cuestión del gas natural se sumó a la controversia. De acuerdo con la información de la USO, Colombia ya no cubre su demanda interna de este recurso, por lo que actualmente importa cerca del 20% del consumo, incluidas las necesidades esenciales.
Adicionalmente, la Refinería de Barrancabermeja importa crudo liviano, producido con fracking, “cuando históricamente se abastecía con petróleo nacional”. El sindicato advirtió que la insuficiencia de gas está provocando el deterioro de la petroquímica de la región.
La USO destacó el impacto que tendrían las importaciones sobre la seguridad energética: “Resulta inaudito dejar de producir gas y petróleo en Colombia para importarlos, y más grave aún, importarlos desde yacimientos no convencionales de los Estados Unidos, mientras se prohíbe su evaluación técnica en territorio nacional”. Recordó también que Ecopetrol y el Estado participan en cerca del 65% de la producción petrolera del país.
En su defensa del fracking, la USO sostuvo que el desarrollo responsable de esta técnica “podría salvar” a la petrolera y garantizar la autosuficiencia del país. El sindicato enfatizó la importancia de realizar pilotos de fracking y que sea “la ciencia y la técnica y no el miedo las que determinen su viabilidad”. Añadió que “el conocimiento es libertad; el miedo paraliza”, criticando a quienes bloquean el debate científico.
El intercambio se produce en un momento de tensión nacional, cuando el presidente Petro asocia la crisis climática y los fenómenos meteorológicos con la industria petrolera, señalando durante un consejo de ministros convocado por la emergencia invernal en el Caribe colombiano que “estas aguas que caen aquí es por el petróleo. Por los dueños del petróleo”.
La posición sindical concluyó con amonestaciones directas al presidente, al señalar: “Decir disparates no resuelve nada”, reiterando que se debe investigar antes de opinar sobre asuntos de alta complejidad técnica.