El mercado laboral colombiano entró en 2026 con una solidez poco vista en décadas. Los datos al cierre de 2025 revelados por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) muestran una tasa de desempleo en mínimos históricos, importante creación de empleo y un repunte salarial impulsado por la demanda interna, aunque subsisten retos estructurales que podrían condicionar la estabilidad futura.
JPMorgan, el banco más grande de EE. UU., observa que el empleo en Colombia “llega a este año desde una posición de fortaleza poco común en términos históricos, impulsada por factores que vienen desde el consumo y las mejoras de la estructura salarial”.
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Por su parte, el Banco de Bogotá destaca que en 2025 el país registró una tasa de desempleo de 8,9%, “su nivel más bajo en lo corrido del siglo XXI”, resultado explicado en casi su totalidad por la mayor generación de puestos de trabajo. El crecimiento del empleo nacional fue del 2,6%, mientras el empleo urbano se expandió 3,9%, según JPMorgan.
Por su parte, el Banco de Bogotá calcula que el total de trabajadores ascendió a 23,8 millones, cerca de 800.000 más que en 2024. Según el mismo, el número de desempleados cayó 11,35% a nivel nacional, con una disminución equivalente al 11% en áreas urbanas.
Análisis por sectores
Al hacer un análisis de los sectores se confirma la concentración de la expansión laboral en ramas estratégicas. El Banco de Bogotá precisa que alojamiento y servicios de comida, manufactura, sector público y transporte sumaron el 64% de los nuevos empleos generados:
- Alojamiento y comidas: lideró la contratación con empleos para 143.000 personas adicionales, favorecido por el aumento del turismo doméstico y la llegada récord de 4,6 millones de extranjeros en 2025.
- Manufacturas: incorporó 142.000 nuevos trabajadores, impulsada por mayor demanda de bienes de los hogares y la apreciación del peso.
- Transporte: añadió 112.000 empleos, asociado tanto al auge de importaciones como de exportaciones no tradicionales.
- Sector público: fue la tercera rama con más contrataciones, al crear 113 mil plazas para alcanzar 2,9 millones de trabajadores, solo superado por comercio (4,1 millones) y agricultura (3,4 millones), según el Banco de Bogotá.
JPMorgan advierte que a pesar de la fortaleza general del mercado de trabajo, en el cuarto trimestre de 2025 comenzó a observarse “un aumento en el número de desempleados urbanos, con un giro positivo en el impulso, un dato que invita a monitorear la evolución del mercado en los próximos meses”.
Política de expansiva
La política expansiva de ingresos también marcó el panorama. señaló la entidad norteamericana que “incluso con la implementación de la reforma laboral y una política de ingresos expansiva por parte del Gobierno, el empleo se mantuvo robusto y el desempleo cerró 2025 en un mínimo histórico, mientras los salarios reales continuaron aumentando”. Al respecto, el Banco de Bogotá califica como “el mayor ajuste en la historia” el incremento del salario mínimo, que subió entre 23% y 23,7% según las distintas fuentes, generando una mejora sustancial en los ingresos reales de los trabajadores formales.
Sin embargo, persisten señales de alerta por los efectos secundarios del aumento salarial. “El fuerte incremento del salario mínimo para 2026 podría deteriorar el mercado laboral por los desincentivos a la contratación formal”, advirtió Bancolombia. JPMorgan coincide en que, pese a que los salarios reales “mantendrán una trayectoria ascendente” durante 2026, “un aumento de la informalidad podría moderar el traspaso del alza del salario mínimo al crecimiento salarial más amplio, limitando su impacto agregado”.
Informalidad laboral
La informalidad laboral (empleo en el que no se paga salud y pensión por no estar afiliados al Sistema de Seguridad Social) y la baja participación permanecen como restricciones estructurales del mercado colombiano. Bancolombia resaltó la “informalidad persistente”, mientras JPMorgan agregó que, aunque la fuerza laboral creció 1,3% a nivel nacional y 2,5% en zonas urbanas, las tasas de participación siguen por debajo de los promedios de 2010-2019. Esta menor participación puede limitar el crecimiento potencial del PIB, aunque parece haber una reciente estabilización.
Para 2026, las previsiones se tornan más cautas. El Banco de Bogotá alerta que el empleo podría verse afectado por “el cambio de postura del Banco de la República hacia un terreno más contractivo”, lo que implicaría tasas de interés mayores a las de 2025 y anticipa “un repunte del desempleo a niveles mayores a 9%”. Bancolombia apunta que “la tasa de desempleo podría verse marginalmente impactada al alza en 0,3 puntos porcentuales”.
Sostenimiento del empleo público
Un llamado adicional se dirige al sostenimiento del empleo público. El Banco de Bogotá recalca que gran parte del crecimiento en este sector dependió de un aumento en la deuda de la Nación. Por ello, considera imperativo “corregir el desbalance fiscal para que el escenario económico actual no sea efímero”.
Los tres bancos remiten a la necesidad de seguir vigilando el mercado laboral colombiano y ajustar las políticas laborales y fiscales conforme evolucionen los riesgos y las capacidades reales del país. “No anticipamos una reversión significativa en las tendencias recientes de creación de empleo ni en la tasa de desempleo”, afirma JPMorgan, aunque advierte que “los riesgos no están en una destrucción inmediata del empleo, sino en los límites estructurales que imponen la informalidad y la baja participación”.