El nombramiento de Jorge Iván Cuervo como nuevo ministro de Justicia abre una etapa en la que confluyen experiencia técnica y una larga trayectoria de crítica pública contra el propio Gobierno de Gustavo Petro, que afronta sus últimos siete meses de mandato.
En múltiples columnas y pronunciamientos, Cuervo insistió en que “no ha sido un gobierno de grandes transformaciones institucionales”, como subrayó en El Espectador. No obstante, destaca el esfuerzo de la administración Petro en modificar la interacción del Estado con “sectores sociales históricamente excluidos”, argumentando que, desde su perspectiva, ese es un logro que distingue la gestión actual.
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Cuervo, abogado con posgrados en derecho público y política pública, plasmó una de sus críticas más contundentes en septiembre de 2025, a raíz de la muerte de su padre, víctima de negligencia médica bajo la atención de la Nueva EPS. Su relato, divulgado en redes sociales y espacios de opinión, expone que “en al menos dos oportunidades tuvieron que reacondicionarlo y, en la tercera, mi padre tuvo un paro cardíaco, fue objeto de reanimación quedando ad portas de la muerte, la cual finalmente sucedió el día 4 de septiembre, previa aceptación por parte de la familia de no realizar otra reanimación”.
Para Cuervo, la demora administrativa y la carencia de recursos oportunos derivaron en un desenlace fatal tras la negativa de la aseguradora a tramitar, en Armenia, Quindio, el implante de un marcapasos indicado por su cardiólogo, abriendo interrogantes sobre la crisis actual del sistema de salud colombiano.
En este contexto, Cuervo reflexionó en su columna en el medio citado: “El gobierno de Gustavo Petro no ha entendido la dimensión institucional del cambio y, en materia de salud, no entendió que mientras se debate cuál debe ser el mejor sistema, no se podían permitir que continuara el deterioro de los servicios en salud, especialmente de las EPS intervenidas”. Esta visión resume una postura recurrente en su trayectoria pública: articular exigencias técnicas con evaluaciones críticas a las políticas en curso, apostando por garantizar derechos básicos y una administración más eficaz.
A lo largo de su carrera, Jorge Iván Cuervo desempeñó diversos cargos públicos, incluida la jefatura de oficina de apoyo en defensa judicial en el Ministerio de Justicia, la consejería presidencial de derechos humanos y funciones en la oficina de investigaciones especiales de la Procuraduría General de la Nación. Esta experiencia consolidó su perfil técnico y le permitió colaborar tanto en la formulación como en la evaluación de políticas sociales y de derechos humanos.
Críticas a la UNP por el magnicidio de Miguel Uribe Turbay
Más allá del análisis técnico, Cuervo mantiene una presencia activa como opinador, con columnas regulares en El Espectador y participación en programas de análisis, como el espacio de Noticias RCN. Desde estos foros, se muestra crítico frente a diversas acciones gubernamentales. Por ejemplo, el 19 de enero de 2026 afirmó que la Fiscalía General de la Nación “tendrá que dar muchas explicaciones sobre el retiro de la imputación al director de la UNP, Augusto Rodríguez”, señalando inconsistencias en el caso del asesinato de Miguel Uribe Turbay.
En materia de seguridad, Cuervo sostuvo en el mismo medio que se debería “revisar y cambiar el libreto de negociación sin presión militar y concesiones a cambio de nada”, advirtiendo que los incentivos de la política de Paz Total “fueron equivocados y el gobierno tiene tiempo para corregir el rumbo”. A su vez, recomendó redefinir las relaciones internacionales, proponiendo una normalización con Estados Unidos basada en un “criterio más equilibrado y menos obsecuente de lo que nuestra diplomacia nos tiene acostumbrados”.
Críticas al Ministerio de Justicia
El hoy ministro de Justicia también ha publicado en la revista Razón Pública, donde el 1 de junio de 2025 analizó la salida de Ángela María Buitrago del Ministerio de Justicia. Allí, Cuervo elogió su perfil como “una fiscal respetada, vertical e incorruptible”, pero simultáneamente la cuestionó, considerando que actuaba “más una suerte de segunda voz en el gobierno en temas jurídicos” y que “no entendió la dimensión política y de política pública que debe tener un ministro en el Estado colombiano”. Resaltó, sin embargo, que Buitrago enfrentó a altos mandos militares por crímenes en la retoma del Palacio de Justicia, los días 6 y 7 de noviembre de 1985, y que contribuyó como asesora de Naciones Unidas y de la CIDH para investigar el caso de los 43 normalistas desaparecidos en Ayotzinapa, México.
Como profesor y experto en políticas públicas, Cuervo analizó los reiterados roces institucionales que dinamitan la estabilidad del gabinete. Recordó que, en su primer Consejo de Ministros, la entonces ministra Buitrago expresó “reservas sobre la política de paz total”, lo que precipitó la pérdida de confianza sobre su nombramiento y, eventualmente, su salida. Según Cuervo: “Ese día empezó la salida de Buitrago del gobierno, porque la poca confianza que tenía se perdió. Para seguir en el gobierno había que ganarse el apoyo de Armando Benedetti, y esto no iba a pasar con la ministra, dado su carácter y forma de entender el servicio público”.