La reciente presentación del nuevo reality de Yeferson Cossio, que lleva por nombre La mujer de tus sueños, ha generado una ola de reacciones en redes sociales, especialmente por el hecho de que el principal premio consiste en cirugías plásticas, acompañadas de otros beneficios materiales.
Desde el anuncio del formato, las controversias se han sucedido, evidenciando el impacto de propuestas que giran en torno a la estética y los estándares de belleza.
El propio Cossio detalló el alcance de los premios: “La mujer que logre llegar a la gran final y quedarse con el premio se podrá hacer una mamoplastia, liposucciones, rinoplastia, entre otros procedimientos de belleza”, afirmó el influencer, quien además aclaró que distintas marcas de Medellín respaldan esta iniciativa, como las de los doctores Luis Bermúdez y Mariana Jaramillo.
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A pesar de que en un principio la motivación expuesta fue premiar a una de sus seguidoras más activas, el formato y la naturaleza de los premios desataron un aluvión de críticas.
Usuarios de redes sociales señalaron que este tipo de propuestas fomentan la creación de un “estereotipo” de lo que debe ser “la mujer perfecta”.
Algunos han iniciado campañas con el objetivo explícito de detener la realización del reality, ante lo cual Cossio respondió de manera irónica: “No había visto que se me alteraron tanto por el reality. No sufran, no es a ustedes a las que les voy a dar las tetas", declaró a través de sus plataformas.
Con la participación abierta para jóvenes desde los 16 años —siempre que cuenten con consentimiento parental y cumplan los requisitos médicos para los procedimientos—, La mujer de tus sueños contempla una experiencia de siete días en una mansión de lujo, donde las participantes podrán aspirar también a premios secundarios como motos e iPhone.
El proceso de selección requería que las interesadas siguieran todas las cuentas de Instagram asociadas a Nicolás Arrieta, realizaran comentarios en la publicación oficial y justificaran por mensaje directo al influencer su deseo de ganar el certamen.
Mientras el destino del reality permanece incierto y las reglas para elegir a la ganadora aún no se han oficializado, una de las asistentes al evento de selección compartió su experiencia, describiéndola como “una farsa” debido a deficiencias organizativas y malos tratos.
La concursante relató: “Primero que todo, cuando llegué allá había una fila totalmente larga, tenían a las mujeres en el sol, las mujeres quemándose en pleno sol, en plena tarde. No estaban ni regalando agua, no estaban ni vendiendo agua; las niñas tenían sed, había mujeres que habían dormido allá el sábado para hoy domingo, para poder hacer el casting”.
La misma participante apuntó al mal manejo por parte del equipo de Cossio: “El casting empezaba a las dos de la tarde y empezó a las cuatro de la tarde. A las cuatro de la tarde Yefferson Cossio no había llegado, no había iniciado; nos tuvieron horas esperando y todo supermal. No pusieron cosas para sombra, absolutamente nada”.
La influencia de la figura de Cossio, sumada a la presentación mediática del reality, contribuyó a que cientos de mujeres —incluidas algunas con bebés en brazos— aguardaran bajo el sol, en condiciones que la testigo definió como inapropiadas.
Además, denunció: “Ningún, ningún trabajador de Cossio pasó al lado de nosotras a ver si alguna estaba bien o alguna estaba mal, si necesitaba algo o si no. Nos hicieron esperar una eternidad; a toda hora decían: diez minutos, diez minutos, diez minutos y diez minutos. Y los diez minutos se hicieron tres horas”.
Tras la demora, el reparto de refrigerios, prometido por Cossio, solo se produjo al finalizar el evento: “Los dio, pero al final de todo, en la noche, cuando había gente allá pasando hambre, gente allá con hambre, con bebés, con perritos”, relató la asistente, quien también reportó tratos rudos por parte del personal, con empujones y conductas groseras hacia las participantes.
Creadora de contenido se pronunció
La comunicadora Luisa Valencia interpretó el impacto de la propuesta con una crítica inclemente, rechazando el discurso de que estas intervenciones constituyen una vía legítima de “empoderamiento”.
Según Valencia, la aparición de este tipo de formatos en la región no es fortuita. “Que cientos de mujeres están dispuestas a hacer fila durante horas para ser evaluadas por su físico, bajo la promesa de que pueden ganarse cirugías plásticas, es el resultado de una cultura en la que definitivamente nuestro valor como mujeres se reduce a nuestro aspecto físico”.
La creadora de contenido señala que el mensaje que transmite el reality es especialmente perturbador por su origen y justificación pública: “No es casualidad que sea un hombre paisa y un reality en Medellín el que esté prometiendo cirugías plásticas como el gran premio final”, manifestó.
Valencia cuestiona el supuesto móvil emancipador. “Llamar empoderamiento a esto es problemático, porque el empoderamiento no puede construirse sobre la idea de que hay algo defectuoso que corregir en los cuerpos de las mujeres, mucho menos cuando esa corrección está mediada por la exposición pública y la evaluación de un otro con poder”, sostuvo en su análisis.