Tras permanecer siete años como representante de Colombia en Turquía, Julio Aníbal Riaño Velandia fue declarado insubsistente en el cargo de embajador extraordinario y plenipotenciario en Ankara.
La decisión fue oficializada por medio del Decreto 0050 del 22 de enero de 2026, a días de la entrada en vigor de la Ley de Garantías (el 31 de enero) y ha generado inquietud en el sector diplomático sobre nuevos movimientos de personal en medio del periodo preelectoral.
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“Declarar insubsistente el nombramiento de JULIO ANIBAL RIAÑO VELANDIA (...) Embajador Extraordinario y Plenipotenciario, código 0036, grado 25, de la planta de personal del Despacho de los Jefes de Misiones Diplomáticas y Oficinas Consulares, adscrito a la Embajada de Colombia ante el Gobierno del Estado de la Ciudad del Vaticano, reubicado mediante Decreto 1071 del 13 de junio de 2019 en la Embajada de Colombia ante el Gobierno de la República de Turquía”, se lee en el documento.
Riaño es un funcionario de carrera que fue reconocido como “el rey del protocolo en Colombia”, ya que fue jefe de protocolo de la denominada Cancillería en al menos tres periodos presidenciales.
Así mismo, el saliente funcionario ingresó al Ministerio de Relaciones Exteriores en 1974 y, a lo largo de su trayectoria, ha representado a Colombia ante el Vaticano, El Salvador y en Ankara, además de recibir distinciones como la orden de San Carlos y la de Boyacá.
El reemplazo de Riaño en Turquía recaería en Yennifer Edilma Parra Moscoso, abogada oriunda de Ibagué y egresada de la Universidad de Ibagué, cuya candidatura fue notificada formalmente al gobierno turco el 5 de enero por el despacho de la viceministra de Relaciones Exteriores, según informó Caracol Radio.
En su hoja de vida, consignada en los portales estatales y citada por El Espectador, no figura una carrera diplomática, y su experiencia se concentra en cargos administrativos como secretaria de Desarrollo Social Comunitario en Ibagué, además de funciones como asesora y secretaria general en distintas instituciones públicas, incluido el Fondo de Adaptación y, más recientemente, la Superintendencia de Vigilancia y Seguridad Privada.
Polémicos movimientos de la Cancillería
Además de Julio Riaño, los movimientos dentro del Ministerio de Relaciones Exteriores incluyen el retiro de diplomáticos con trayectorias de hasta 24 años, como sucedió con Dolly Muñoz en Perú, y la salida de Janeth Galvis, quien sumaba una década en la embajada en Lima. Al mismo tiempo, las nóminas se han transformado en países como México, Bolivia, Australia y Dinamarca.
La preocupación central radica en la percepción de que los cambios obedecen a un criterio partidista. Las asociaciones gremiales, como la Asociación Diplomática y Consular de Colombia (Asodiplo) y la Unión de Funcionarios de Carrera Diplomática y Consular (Unidiplo), sostienen que se busca reemplazar funcionarios de carrera por contratistas vinculados al proyecto político del Gobierno antes del 31 de enero, fecha en la que la Ley de Garantías prohíbe contrataciones directas en entidades públicas.
“En cuestión de dos semanas, un número tan alarmante que va de la mano con vinculaciones de contratos que superan los 100 contratos, los 130 contratos. Creo que esto nunca se había visto y nos genera muchísima alerta”, declaró Ana María Moreno, presidenta de Unidiplo en diálogo con El Espectador.
Julián Silva, presidente de Asodiplo, explicó que esta dinámica comenzó el año pasado con la llegada de numerosos contratistas a dependencias donde tradicionalmente no los había, como la Academia Diplomática.
“Empezaron contratando mucha gente en áreas en las que usualmente no había muchos contratistas, como por ejemplo la Academia Diplomática. Ellos crearon un observatorio de política exterior, pero incluso antes de su creación ya habían vinculado más o menos unas 50 personas”, indicó al diario bogotano.
A su vez, la directiva exigió al Ministerio de Relaciones Exteriores que detenga la reestructuración de planta y regularice el registro de incorporaciones y retiros de personal, el cual se encuentra desactualizado.
“Adicionalmente, reitera la importancia de respetar los términos legales de instrumentos tales como los derechos de petición, fundamentales para conocer detalles de los procesos de contratación al interior de la entidad”, expresó la asociación en un comunicado.
Desde el inicio del actual gobierno, la carrera diplomática ha experimentado un retroceso. El requisito de acreditar un segundo idioma diplomáticamente fue eliminado, al igual que otros criterios de formación académica y experiencia, quedando la nacionalidad y la mayoría de 25 años como condiciones principales.
Esta flexibilización se interpreta como un intento por asegurar el control directo sobre el manejo diplomático en el periodo electoral, privilegiando la lealtad política sobre la experticia profesional.
La inquietud no solo responde a los recientes relevos, sino a las consecuencias que podría acarrear para unos 4,7 millones de colombianos residentes en el extranjero, quienes dependen de estos consulados y embajadas para ejercer su derecho al voto y otros trámites.