El reciente asesinato del subdirector de la cárcel de Neiva, coronel (r) Renato Solano Osorio, y del hijo de 11 años del actual director del penal, ha puesto en evidencia la alarmante crisis de seguridad que atraviesa el sistema penitenciario colombiano.
La situación, advertida por el director general del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec), Daniel Gutiérrez, refleja la creciente exposición a la que se enfrentan los funcionarios encargados de la custodia de los centros carcelarios del país y exige, según sus propias palabras, una intervención urgente del Estado, según informó Caracol Radio.
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La investigación sobre el atentado que dejó dos víctimas mortales el pasado 13 de enero avanza a cargo de la Policía Metropolitana de Neiva y el Cuerpo Técnico de Investigación (CTI), en el esfuerzo por identificar tanto a los ejecutores como a los responsables intelectuales del crimen.
En ese contexto, el Inpec hizo público un llamado para que la sociedad brinde respaldo a su personal y remarcó el estado de indefensión en que laboran la mayoría de los directores penitenciarios. Actualmente, solo 31 de los 126 responsables de cárceles en Colombia reciben prioridad para medidas de protección, dejando a la gran mayoría sin respaldo institucional, según la información de Caracol Radio.
Durante la ceremonia fúnebre de las víctimas, el director del Instituto subrayó la gravedad del panorama al cifrar en cerca de 850 las amenazas registradas contra funcionarios penitenciarios entre 2024 y 2025, lo que ha resultado en 19 trabajadores asesinados y 30 heridos en ese periodo.
Gutiérrez atribuyó este escenario a un ataque sistemático por parte de bandas criminales, que convierte la labor de los guardianes de las cárceles en una actividad de alto riesgo.
El caso de Neiva vuelve a poner en debate la eficacia de la Unidad Nacional de Protección (UNP): según el medio de comunicación mencionado anteriormente, el propio coronel Solano había elevado sus denuncias de amenaza ante la Fiscalía desde noviembre de 2023, pero, pese a los trámites de protección en marcha, fue asesinado sin que se le hubiese asignado un esquema de seguridad.
Daniel Gutiérrez afirmó ante medios: “No va a quedar impune la muerte de nuestro subdirector”, e instó a las autoridades judiciales a actuar con rapidez para impedir que estos homicidios pasen a engrosar la estadística de la violencia en Colombia.
Murió el subdirector de la cárcel de Neiva que había sido víctima de un atentado
El fallecimiento del coronel (r) Renato Solano, subdirector de la Cárcel y Penitenciaría de Media Seguridad de Neiva, ha generado conmoción entre las autoridades penitenciarias y la sociedad.
El funcionario murió la mañana del 21 de enero, luego de permanecer hospitalizado durante varios días a causa de las graves heridas sufridas en un atentado perpetrado el 13 de enero en las inmediaciones del centro penitenciario.
El ataque también cobró la vida de un menor de once años, sumando dolor a un hecho que ha sacudido a la comunidad local.
Desde la cuenta oficial en la red social X, el teniente coronel Daniel Fernando Gutiérrez Rojas, director general del Inpec, compartió un mensaje de solidaridad: “Con profundo dolor lamentamos el fallecimiento del Subdirector del ERON Neiva, Coronel Renato Solano, tras los hechos de violencia ocurridos recientemente. Acompañamos con respeto y solidaridad a su familia, seres queridos y compañeros de trabajo en este difícil momento”, publicó el funcionario.
La Unidad de Servicios Penitenciarios y Carcelarios (Uspec) también expresó públicamente su pesar por la pérdida del coronel (r) Solano. En un comunicado, la entidad manifestó: “Desde la USPEC expresamos nuestro profundo sentimiento de condolencia por el fallecimiento del coronel (r) Renato Solano, subdirector de la cárcel de Neiva, Huila. Acompañamos con respeto y solidaridad a su familia, seres queridos y al @INPEC_Colombia en este momento de dolor”.
Las autoridades continúan investigando las circunstancias del atentado, mientras familiares y colegas despiden al funcionario que, según recalcaron las entidades, deja un vacío en la administración penitenciaria de Neiva.