La detonación en el barrio Santa Fe, en el centro de Bogotá, la noche del 22 de enero de 2026, ocasionó una víctima fatal y más de una decena de heridos, un suceso que reaviva la preocupación por la seguridad urbana.
El concejal Andrés Barrios expresó su rechazo afirmando que “Bogotá no puede volver a los tiempos del terror, el miedo y los ataques con explosivos”, declaración que realizó a través de su cuenta de X.
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Frente a la magnitud del ataque con granada, Barrios manifestó: “Rechazo de manera contundente el ataque con granada contra un establecimiento en el barrio Santa Fe, que dejó 14 personas heridas y, lamentablemente, una persona fallecida”, posicionándose contra cualquier intento de que la ciudad quede bajo el control de estructuras criminales.
El funcionario recalcó su apoyo a quienes han resultado afectados por esta agresión: “Toda mi solidaridad con las víctimas y sus familias”. “Esto es inaceptable. La ciudad no puede quedar a merced de los criminales”, insistió.
La detonación, relacionada con la intervención de delincuentes que atacaron un establecimiento nocturno, intensificó la alarma en una zona caracterizada por la alta circulación de peatones y la constante actividad comercial nocturna, mientras los organismos de emergencia desplegaron un operativo para asistir a los afectados y asegurar el perímetro. Las autoridades mantienen la investigación abierta para esclarecer las motivaciones y los responsables del hecho.
En las horas posteriores al ataque, el comandante de la Policía Metropolitana, general Giovanni Cristancho, actualizó el balance de víctimas y describió la presunta mecánica del atentado: dos individuos se movilizaban en una motocicleta y, al pasar frente a un local en la carrera 16, arrojaron una granada, lo que provocó heridas a 14 personas, de las cuales una falleció posteriormente en un centro asistencial.
El oficial detalló que la víctima mortal y la mayoría de los afectados se encontraban departiendo en el exterior del establecimiento atacado, y señaló: “La gran mayoría de ellos eran trabajadores de estos establecimientos, meseros, porteros, ya llegaremos a determinar por qué estaban estas personas en este lugar y si era puntualmente el atentado a ellos o al establecimiento”.
Tras la explosión, equipos de atención prehospitalaria y unidades policiales llegaron rápidamente al lugar para brindar auxilio a los lesionados y restringir el acceso en las calles circundantes, mientras especialistas realizaban inspecciones técnicas para descartar la presencia de otros artefactos e impedir nuevos riesgos.
Los heridos, trasladados a diferentes centros asistenciales, presentaron lesiones por esquirlas y aturdimiento; de acuerdo con los reportes recogidos por las autoridades, la evolución clínica estaba bajo evaluación en las horas posteriores. La magnitud del hecho generó pronunciamientos inmediatos por parte de las autoridades.
El alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, informó por medio de su cuenta de la red social X, momentos después de los hechos, que sobre las 9:08 p. m. se había registrado el lanzamiento de una granada, con un saldo preliminar de siete personas afectadas, de las cuales tres presentaban heridas por esquirlas y cuatro, aturdimiento: “Todas están siendo atendidas, y hasta el momento no hay pacientes en estado crítico. Los hechos se encuentran bajo investigación”.
Mientras avanza la identificación de los responsables materiales, las autoridades continúan el análisis de registros de cámaras de seguridad y la recopilación de testimonios en el lugar del atentado.
El operativo de seguridad se mantiene activo en el sector, con presencia policial para resguardar a los residentes y comerciantes del área, en tanto la Policía reiteró que la prioridad es determinar si el objetivo del ataque era el propio establecimiento o alguna de las personas que se encontraba congregada a las afueras del establecimiento.