La inversión extranjera directa (IED) en Colombia descendió por segundo año consecutivo en 2025. El retroceso profundiza la tendencia negativa iniciada luego del máximo pospandemia registrado en 2023 y genera preocupación sobre el atractivo del país para el capital internacional y los retos para su política económica.
Según datos oficiales, en 2025 esta sumó USD9.174 millones, una caída de USD1.508 millones frente a los USD10.682 millones obtenidos en 2024. Si se compara con los valores de 2023, cuando la IED alcanzó el máximo reciente de USD13.221 millones, la disminución acumulada es de USD4.048 millones, es decir, un retroceso del 30,6% en dos años.
Ahora puede seguirnos en Facebook y en nuestro WhatsApp Channel
El análisis histórico revela que, tras la crisis sanitaria de 2020 —que redujo los flujos a USD6.831 millones—, Colombia vivió una recuperación notable hasta el pico de 2023. Sin embargo, en 2024 la IED disminuyó un 19,2%, al situarse en USD10.682 millones, y en 2025 continuó el descenso con otra baja del 14,1%.
Petróleo y minería, claves
Dicha transformación se refleja en la evolución sectorial. El sector petrolero y minero concentró el 75,8% del total de IED en 2025, con entradas por USD6.961 millones. El monto equivale a una baja de USD679 millones o un 8,9% comparado con los USD7.640 millones sumados en 2024. Los expertos atribuyen el ajuste tanto a la caída de los precios internacionales como a la prudencia de los inversionistas ante la incertidumbre regulatoria en el sector extractivo.
Por otro lado, los demás sectores económicos —incluyendo manufactura, servicios, comercio e infraestructura— sufrieron una contracción más severa. La inversión destinada a estos rubros pasó de USD3.041 millones en 2024 a USD2.212 millones en 2025, lo que supone una caída del 27,3% equivalente a USD829 millones. El resultado evidencia una pérdida de interés de los inversionistas extranjeros por proyectos fuera de las áreas tradicionales.
Evolución opuesta
En claro contraste, la inversión extranjera de portafolio presentó en 2025 una evolución opuesta. Mientras que en 2024 hubo una salida neta de USD3.863 millones, en 2025 se logró una entrada neta de USD6.789 millones. La variación absoluta entre ambos años fue de USD10.652 millones, lo que refleja el retorno notable de capitales financieros hacia activos locales, sobre todo hacia nuevas emisiones de deuda pública.
El total de ingresos por inversión de portafolio llegó en 2025 a USD13.851 millones, frente a la salida neta del año anterior. El repunte fue impulsado por factores como mejores rendimientos en instrumentos locales, mayor estabilidad del tipo de cambio y oportunidades en la deuda pública. El cambio anual positivo —USD17.714 millones— indica que los inversores internacionales priorizaron alternativas financieras de corto y mediano plazo por encima de la inversión productiva de largo aliento.
Además, en el exterior, la dinámica de las empresas colombianas mostró señales de ajuste en 2025, ya que el monto invertido fuera del país fue de USD2.064 millones, lo que supone una reducción de USD136 millones, o un 6,2%, respecto a los USD2.200 millones registrados en 2024. El descenso está vinculado a la necesidad de fortalecer balances domésticos y a un entorno internacional de condiciones financieras más estrictas.
Menores señales de confianza
Frente a esto, expertos del ámbito económico advirtieron que la merma de la IED es reflejo de la volatilidad del capital productivo, sumada a los efectos de la incertidumbre regulatoria y el contexto internacional. Por ejemplo, el consultor de mercados Diego Montañez-Herrera afirmó que “según la balanza cambiaria del Banco de la República, 2024: –19,2% 2025: –14,1%. La señal es clara: menores señales de confianza y menor atractivo relativo para invertir”.
De igual forma, el exministro de Hacienda José Manuel Restrepo, rector de la Universidad EIA, profundizó en el diagnóstico. Sostuvo que “no es el ciclo global: es desconfianza interna. Cambios regulatorios improvisados, mensajes antiempresa, inseguridad jurídica, ataques a sectores estratégicos y el debilitamiento de los anclajes fiscales (suspensión sin razones de la regla fiscal) que elevaron el riesgo país”.
Impacto de la reforma tributaria
Restrepo alertó, además, que la reforma tributaria de 2022 incrementó la carga impositiva en 20 puntos porcentuales (pp) para empresas y contribuyentes, lo que ha limitado la llegada de inversiones. El exfuncionario resaltó que “sin inversión no hay crecimiento; y sin ello no hay empleo ni política social sostenible. Menos retórica, más confianza”.
De cara al próximo ciclo político y económico, el debate gira en torno a cómo revertir la tendencia negativa. Entre las propuestas dirigidas al futuro gobierno, Restrepo recalcó la importancia de “restablecer reglas claras y estables, respetar contratos y licencias, defender todos los sectores productivos, recuperar la regla fiscal y la credibilidad macroeconómica, revisar la carga impositiva, mejorar la política pública, simplificar la regulación y abandonar la ideología como sustituto de la política pública”.