La reciente captura de Nicolás Maduro ha generado una ola de tensiones en América Latina, intensificadas por la postura de Estados Unidos y las advertencias directas de Donald Trump hacia sus homólogos regionales.
En medio de la incertidumbre sobre el futuro político de Venezuela, el expresidente estadounidense vinculó al presidente colombiano, Gustavo Petro, con actividades relacionadas al narcotráfico, desatando una reacción inmediata y polarizada en Colombia.
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Durante una rueda de prensa en Mar-a-Lago, Florida, Trump respondió preguntas sobre Petro, reiterando acusaciones que había presentado en otras ocasiones y agregando que “él tiene fábricas e industrias donde produce esta droga, él está haciendo cocaína y enviándola a Estados Unidos”.
Estas declaraciones no solo sorprendieron por su crudeza, sino que también pusieron sobre la mesa el debate sobre soberanía, intervencionismo y seguridad regional.
La reacción en Colombia no se hizo esperar. La superintendente de Industria y Comercio, Cielo Rusinque Urrego, difundió un mensaje a través de redes sociales en el que calificó las palabras de Trump como “una clara amenaza” contra el presidente Petro.
En su pronunciamiento, enfatizó la necesidad de movilización popular para “defender la independencia, la libertad, la democracia y la supervivencia de nuestro pueblo” y mencionó que, al mismo tiempo, en París, Francia, se estaban realizando manifestaciones en respaldo a la defensa de estos principios.
Por su parte, la congresista Cathy Juvinao planteó una serie de interrogantes sobre la presencia estadounidense en Venezuela tras la caída de Maduro.
En su cuenta de redes sociales, cuestionó si Estados Unidos asumiría temporalmente la administración del país vecino, el rol que podrían desempeñar figuras como María Corina Machado o Edmundo González en la transición, y cómo se manejarían los recursos petroleros venezolanos.
“No podemos ignorar la pregunta incómoda de fondo en este caso: ¿qué significa que un Estado vuelva a arrogarse el derecho de atacar militarmente a otro anunciando una nueva administración?”, sostuvo la congresista, enfatizando la importancia de que Colombia actúe respetando la soberanía de Venezuela.
El debate parlamentario se extendió también al ámbito de seguridad nacional. La congresista Katherine Miranda vinculó las declaraciones de Trump con los retos internos de Colombia.
“¿Se van a mantener negociaciones fracasadas con el ELN, el Clan del Golfo y disidencias de Calarcá, sabiendo que hoy controlan gran parte del narcotráfico en Colombia?”, cuestionó. Miranda alertó sobre la posibilidad de que la pasividad gubernamental frente a estructuras criminales activas pueda ser interpretada como complicidad, mientras aumentan los homicidios y desplazamientos forzados en el territorio nacional.
En contraposición, la senadora Paloma Valencia interpretó la operación estadounidense como una oportunidad para la democracia y el restablecimiento del orden en Venezuela.
“Estoy muy emocionada de pensar que Venezuela puede recobrar la ruta de su democracia, que hoy en Venezuela se oye el grito de ‘Venezuela libre’ y que toda la ciudadanía está celebrando la posibilidad del restablecimiento de la democracia”, afirmó.
Valencia cuestionó el uso de tratados internacionales para proteger a dictadores y destacó que la acción de Estados Unidos podría permitir que los venezolanos “escriban su camino en libertad y en democracia”.