El escándalo por el título falso de Juliana Guerrero desencadenó una crisis de confianza en la Fundación Universitaria San José, que ahora enfrenta una exhaustiva revisión de sus procesos académicos y administrativos.
La institución, dirigida por Francisco Pareja, se vio obligada a examinar uno por uno los 48.000 títulos expedidos en las últimas décadas, tras descubrirse que Guerrero, que fue postulada como viceministra de Igualdad, nunca cursó estudios en la universidad, aunque figuraba como egresada.
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La revelación de este caso no solo afectó la reputación de la Fundación San José, también generó inquietud entre sus estudiantes y egresados, que temen que la validez de sus títulos pueda ser cuestionada.
La situación se agravó cuando se supo que Luis Carlos Gutiérrez, secretario general de la universidad, admitió haber otorgado el diploma fraudulento a Guerrero. “Él se declara culpable inmediatamente (...). La verdad, nos sentimos víctimas de todo este proceso porque esto ha sido una traición enorme a nuestro comportamiento a lo largo de 51 años de trabajo”, confesó Pareja a Caracol Radio.
A pesar de la confesión de Gutiérrez, los directivos de la universidad no han logrado identificar quién solicitó el favor que permitió la expedición del título irregular. Pareja explicó que no hubo dinero involucrado y que la persona que habría hecho la solicitud no es una figura poderosa, sino alguien vinculado a la captación de estudiantes para la institución, actuando como promotor o vendedor de los programas académicos.
La magnitud del escándalo llevó a la universidad a iniciar una revisión minuciosa de todos los títulos emitidos durante el periodo en que Gutiérrez estuvo a cargo de la secretaría general.
Pareja confirmó: “Estamos revisando a 48.000 estudiantes anteriores”. El directivo advirtió que, si se detectan más diplomas irregulares, cada caso será denunciado y comunicado públicamente.
El Ministerio de Educación, por su parte, mantiene abierta una investigación para determinar si existen otros episodios similares al de Guerrero y si la universidad incurrió en incumplimientos de los requisitos de graduación o en la validez de los diplomas entregados. La desconfianza interna y externa obligó a la Fundación San José a colaborar estrechamente con las autoridades para esclarecer los hechos.
El impacto del caso Guerrero se ha visto amplificado por otros hallazgos recientes. Un informe de la Junta Central de Contadores del Ministerio de Industria y Comercio, citado por Blu Radio, reveló que la expedición de tarjetas profesionales para contadores egresados de la San José aumentó en un 2.051% entre 2021 y 2023, un fenómeno sin precedentes en Colombia, atribuido a la oferta de programas intensivos de corta duración.
Este auge también se refleja en el crecimiento de la matrícula: según el Sistema Nacional de Información de la Educación Superior (Snies), la universidad pasó de 1.768 estudiantes en 2020 a 5.656 en 2024, lo que representa un incremento del 219,8%. En los programas profesionales, el salto fue aún mayor, de 485 a 3.753 estudiantes, equivalente a un 673,7% de aumento.
La universidad, que hoy cuenta con 8.800 estudiantes, ve cómo la confianza de su comunidad se tambalea. Pareja, visiblemente afectado, reiteró que dedicó más de medio siglo a construir una institución seria y que fue el primer sorprendido al descubrir que Gutiérrez había expedido un diploma sin respaldo académico.
El escándalo provocó el despido inmediato de Gutiérrez y su equipo, así como la apertura de una investigación interna para determinar cómo fue posible la emisión de un título fraudulento sin que nadie lo advirtiera.
En cuanto a las especulaciones sobre posibles vínculos políticos, Pareja negó cualquier relación con el ministro del Interior, Armando Benedetti, y rechazó que este haya intercedido para que Juliana Guerrero obtuviera el título de manera irregular.
Hasta el momento, la investigación no ha logrado establecer quién solicitó al secretario general la expedición del diploma falso ni si existió algún tipo de pago o recompensa. Gutiérrez sostiene ser el único responsable, aunque no ha ofrecido una explicación clara sobre sus motivos.