El gas se disparó y encendió las alarmas: el nuevo golpe al bolsillo que agrava el costo de vida en Colombia

El fuerte aumento del gas, impulsado por la caída en la producción y los altos costos internacionales, se convirtió en un motor principal de la inflación y amenaza con encarecer aún más la vida de los hogares colombianos

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El precio del gas subió 13,28% anual y se convirtió en el principal motor de la inflación en octubre - crédito Enercer S.A.

La conversación pública sobre el costo de vida suele girar en torno a los alimentos. Sin embargo, en octubre fue otro rubro el que terminó sacudiendo los bolsillos: el gas. Su encarecimiento vino acompañado de un contexto energético tenso, marcado por una menor producción y temores sobre el abastecimiento en el corto plazo. Esa combinación terminó reforzando las presiones sobre la inflación y complicando la proyección económica hacia fin de año.

Los datos del Índice de Precios al Consumidor mostraron que el gas presentó una variación anual del 13,28%. Dentro de la categoría de servicios públicos, ningún otro subcomponente subió tanto; y entre todas las subclases por fuera de alimentos, tampoco hubo un incremento mayor. La cifra, más allá de los decimales, confirma que el costo energético ganó protagonismo y se consolidó como uno de los motores del aumento de precios.

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La caída de más del 10% en la producción nacional de gas generó temores sobre el abastecimiento energético - crédito Colprensa

Este comportamiento no es casual. Desde septiembre, la producción nacional de gas fue retrocediendo. La Agencia Nacional de Hidrocarburos reportó una caída superior al 10%, una señal que encendió las alarmas en la industria y en los hogares. El desbalance entre la oferta local, los altos costos internacionales y la incertidumbre regulatoria comenzó a reflejarse en las facturas. No fue, por tanto, un movimiento estacional o aislado, sino una tendencia asociada a una crisis más amplia en el mercado energético.

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Mientras esa presión se colaba en los servicios públicos, las familias siguieron lidiando con la inestabilidad de los alimentos. Algunos productos fundamentales, como la yuca, el café y la panela, registraron incrementos anuales del 54,5%, 53,6% y 24,4%, respectivamente. Estos movimientos impidieron que los hogares percibieran un alivio real. En sentido contrario, otros bienes como el tomate y la zanahoria cayeron 19,6% y 5,9% mensual, lo que ayudó a equilibrar parcialmente el indicador.

Frente a este panorama mixto, la inflación anual se situó en 5,51% en octubre. Aunque la cifra no marca un salto tan abrupto como en meses anteriores, sí alimenta dudas sobre la política monetaria y la posibilidad de que el Banco de la República mantenga quietas las tasas de interés por lo que queda de año. La llegada de un servicio básico como el gas al grupo de “protagonistas inflacionarios” juega un papel en esa discusión.

Productos básicos como la yuca, el café y la panela registraron alzas anuales de hasta 54,5% - crédito captura pantalla/Revista P&M/YouTube

Dentro de los servicios, también hubo movimientos relevantes. La recolección de basuras aumentó 12,34%, mientras que el transporte urbano, las consultas médicas menores o los pagos en comedores rondaron el 8%. Aun así, ninguno de ellos se acercó a la escalada del gas, que terminó desplazando a sectores de mayor volatilidad tradicional. Que este servicio llegue al primer renglón de las presiones inflacionarias no es un dato menor, afecta tanto a los hogares como a la producción industrial, el comercio y el sector agrícola. Cada reajuste suma costos en cadena y golpea la competitividad.

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En paralelo, otros rubros del gasto doméstico tuvieron aumentos más contenidos. Servicios como lavado y planchado de ropa (10,19%), peluquería (9,28%) y parqueaderos (9,32%) avanzaron de forma moderada. Lo mismo ocurrió con actividades de entretenimiento, como cines y teatros, que registraron una variación de 10,74%, manteniéndose en una línea estable con respecto al índice nacional.

Servicios como recolección de basuras, transporte urbano y consultas médicas también subieron, pero menos que el gas - crédito Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos

La reacción del sector productivo ante la subida del gas no tardó en hacerse sentir. Para las industrias que dependen de este insumo, el incremento se traduce en mayores costos operativos y en la necesidad de ajustar precios, lo que puede trasladarse de nuevo al consumidor final. Empresas de varios segmentos advierten que la factura energética está tensionando sus proyecciones y, en algunos casos, comprometiendo su margen.