En las regiones rurales del sur de Bolívar se registra una nueva ola de desplazamientos forzados, provocada por el recrudecimiento de las amenazas de actores armados ilegales. Comunidades enteras han abandonado sus territorios en medio de un prolongado confinamiento que, de acuerdo con las autoridades locales, supera las tres semanas.
Los más afectados son los pobladores de sectores mineros y agrícolas del municipio de Santa Rosa del Sur, quienes han optado por caminar durante horas hasta las cabeceras municipales.
Ahora puede seguirnos en Facebook y en nuestro WhatsApp Channel.
El alcalde de Santa Rosa del Sur, Milton Olaya, se refirió a la magnitud del fenómeno, que involucra especialmente a familias asentadas en corregimientos como Canelos y zonas mineras identificadas como Mina Walter y Mina Fortuna. Según indicó, se trata de un desplazamiento masivo motivado por la escasez de alimentos y las restricciones impuestas por los grupos armados.
“Los mineros de nuestro municipio, del sector del corregimiento de Canelos, de Mina Walter, Mina Fortuna y otros sitios mineros, se están yendo a pie desplazados porque no tienen víveres, no tienen alimentos, y prefieren arriesgar la vida por buscar sus alimentos en el casco urbano”, expresó.
El mandatario también señaló que la situación ha obligado a buscar escenarios de diálogo con los actores armados ilegales. En ese sentido, explicó que la Comisión de Paz se encuentra actualmente en la Serranía de San Lucas, con el objetivo de establecer conversaciones que puedan conducir al levantamiento del paro armado declarado por el ELN y el Clan del Golfo.
A esta crisis humanitaria se suma una nueva oleada de desplazamientos desde otras veredas del municipio. En las últimas horas, al menos 150 personas originarias de Tierra Nueva y Los Robles, pertenecientes al corregimiento de Villaflor, se movilizaron forzosamente luego de recibir amenazas directas. Una residente, que pidió no revelar su nombre, relató cómo fueron obligados a abandonar sus viviendas:
“Mandaron un comunicado diciendo que evacuaran todo el mundo de sus fincas, que daban plazo hasta el mediodía de hoy (ayer), así que toda la gente está saliendo con sus marranos, gallinas; y como no dejan bajar carros, a la gente le toca bajar a pie, dejar sus fincas botadas. Eso está muy feo”.
El ambiente de zozobra se ha extendido por diversos puntos de la región, mientras los pobladores denuncian la imposibilidad de movilizarse con normalidad debido a la restricción del paso de vehículos. Esta situación ha obligado a las familias a salir cargando lo poco que tienen, incluidos animales domésticos y enseres básicos, mientras se dirigen a las zonas urbanas en busca de refugio.
Ante el deterioro de las condiciones humanitarias, la Gobernación de Bolívar anunció que en los próximos días se empezarán a enviar ayudas a las zonas más afectadas. El plan contempla el despacho de camiones con víveres, ropa, artículos de aseo y asistencia médica, los cuales se movilizarán a través de un corredor humanitario que fue gestionado por líderes comunitarios.
Según indicó el alcalde Olaya, la estrategia se está organizando con base en las gestiones de la población afectada: “La comunidad creó una comisión y han logrado que exista un corredor humanitario, y ese corredor humanitario nosotros lo vamos a utilizar para llevar ayudas a la gente: para llevar comida, para llevar víveres, para llevar utensilios de aseo, para llevar ropa y para poder sacar a las personas que se encuentren con alguna enfermedad”.
El funcionario también hizo un llamado a los ciudadanos en otras regiones del país para que se sumen a la campaña de recolección de ayudas. La situación en el sur de Bolívar sigue siendo monitoreada por organismos locales, que ya se encuentran levantando un censo para establecer con precisión el número de personas desplazadas en los últimos días.
Mientras tanto, los cascos urbanos de municipios como Santa Rosa del Sur comienzan a recibir a las familias que huyen de las zonas de conflicto. Varias instituciones, en coordinación con la Alcaldía, se preparan para la atención de los desplazados, aunque aún no hay un reporte oficial sobre la magnitud total de la emergencia.