En la mañana del 1 de agosto de 2025 fue asesinado Jader Rubén Soto Zúñiga, un patrullero de la Policía Metropolitana de Barranquilla, mientras se encontraba de descanso en el barrio La Sierrita.
Según el reporte de las autoridades, el hecho ocurrió cerca de la carrera 8 con calle 57, luego de que Soto Zúñiga, de 20 años, hubiera recibido presuntas amenazas por parte de una pandilla local.
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Al momento del ataque, el uniformado estaba fuera de servicio. Tras ser herido en el pecho por un disparo de escopeta, fue trasladado de urgencia a la Clínica San Ignacio, donde falleció a causa de la gravedad de su lesión.
Sobre el lamentable homicidio, el padre del patrullero entregó su testimonio al Ojo de la calle noticias y explicó que a Soto Zúñiga le habían otorgado dos días de descanso. “Ayer en la mañana cuando le dieron franquicia, me llamó, me dijo: ‘Papi, ven a recogerme que tengo dos días de descanso’. Yo le dije: ‘Véngase para acá que yo le pago la moto’. Estaba descansando, descansaba ayer y hoy”, relató el padre.
Sobre las circunstancias del crimen, el progenitor sostuvo que su hijo habría acompañado a unos amigos a vender cobre, pero luego se regresó con otro joven.
Durante el trayecto, una persona conocida por Soto Zúñiga lo llamó por su nombre antes de dispararle a quemarropa en el pecho. “Lo único que me comentan es que supuestamente él fue a acompañar a unos amigos que iban a vender un cobre, pero él se devuelve con otro amigo y deja aquello allá en la chatarrería. Cuando él viene bajando, el muchacho cruza la carretera y lo llama por su nombre porque es que ellos estudiaron juntos (...); él lo llamó y él volteó. Me cuenta el amigo que iba con él, cuando él volteó, sacó la escopeta y a quemarropa en el pecho le disparó”, afirmó el padre.
El hombre aseguró que el presunto responsable está plenamente identificado y sostuvo: “Ya me dijeron cómo se llama el joven, pero yo no le guardo rencor. Ya nosotros estamos inscritos y Dios pelea por nosotros. Él se puede esconder de nosotros, de la autoridad, pero ante los ojos de Dios no”.
El caso es investigado por las autoridades, que buscan dar con el paradero del señalado agresor, que al parecer tenía una relación previa de conocimiento con la víctima.
Las aspiraciones de Jader Rubén Soto Zúñiga de emprender
Soto Zúñiga provenía de una familia vinculada a la Policía y había expresado recientemente su intención de trabajar en sociedad con su padre.
“Me dijo el jueves: ‘Papi, yo lo que quiero es montar una sociedad con usted. Quiero trabajar con usted. Yo ahora que salga allá me voy a dedicar a trabajar con usted. Compro la moto con la liquidación y lo que quede lo invertimos ahí para montar una sociedad’”, contó su padre.
Otro caso de violencia en el área Metropolitana
Cabe recordar que, horas después de ese mismo viernes 1 de agosto, en el barrio Villa Adela de Soledad (Atlántico), se registró otro homicidio. Sicarios que se movilizaban en motocicleta asesinaron a Harlant Javier Gonzáles Ariza, que se encontraba en un establecimiento de comidas rápidas.
Según registros policiales, la víctima tenía antecedentes judiciales por falsedad marcaría y hurto, y había sido capturado meses atrás. Las causas del crimen aún son motivo de investigación por parte de la Sijín.
Ambos casos se suman a la ola de violencia que afecta al área metropolitana de Barranquilla, mientras las autoridades mantienen operativos para identificar y capturar a los responsables.