Colombia está atravesando un complicado momento por el incremento de la violencia política en todo el territorio nacional, donde el pasado 7 de junio, ya hace un mes, se marcó un antes y después, con el atentado contra el senador y precandidato del Centro Democrático Miguel Uribe Turbay.
Si bien ya se estaban perpetrando hechos criminales en contra de servidores públicos, como por ejemplo el secuestro de dos meses de Arnold Rincón director de Corporación Autónoma Regional para el Desarrollo Sostenible del Chocó (Codechocó), y los asesinatos de concejales, en especial en las zonas del país donde hay una fuerte injerencia de los grupos armados organizados, el intento de magnicidio del congresista sacudió al país y revivió los momentos más críticos de la historia colombiana reciente, de los que se pensó que ya se había pasado la página.
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Al político le disparó un menor de edad en una de sus piernas, el cuello y su cabeza y desde entonces está luchando por su vida en la Fundación Santa Fe, en donde le han realizado una 9 intervenciones quirúrgicas: 6 de ellas en su cráneo y cerebro, cirugías por las que ha logrado sobrevivir durante este tiempo, entre las más recientes están una traqueotomía y una gastrostomía con la que se facilita su respiración y alimentación dentro de su condición que sigue siendo grave de acuerdo con los partes médicos de la prestigiosa clínica.
Pese a lo doloroso de este hecho, y a que buena parte de la sociedad nacional se han solidarizado con él y con su familia, incluso hasta los contradictores políticos de Uribe Turbay, inescrupulosos por ganar clics en redes sociales lo dieron por muerto, recién ocurrió el deleznable ataque, y ahora, más recientemente, ponen en duda que su estado de salud sea crítico y aseguran que se trata de una conspiración en contra del Gobierno del presidente, Gustavo Petro, para la que se ha prestado el mismo centro asistencial.
Sin embargo, si bien es cierto que el precandidato depende de un milagro para superar este trance, porque las posibilidades de supervivencia a heridas con arma de fuego en la cabeza son de un 40 %, también son varios los casos de las personas que han logrado sobrevivir y seguir adelante con sus vidas, luego de haber pasado por un situación de ese tipo, según explicó en Infobae Colombia Sergio Andrés Torres, que en 2019 fue escogido por la Federación Mundial de Neurocirugía como el mejor especialista en joven de esa rama de la medicina.
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Así han sobrevivido víctimas de disparos en la cabeza
El neurocirujano que trabaja en la actualidad en el Hospital Universitario de Santander, en Bucaramanga, señaló que todo depende de la trayectoria del proyectil y las áreas del cerebro que resulten afectadas.
Indicó que las heridas más mortales son las “autolesivas”, ya que hay quienes se hieren en la sien y el proyectil les atraviesa de lado a lado la cabeza; o cuando se disparan a través de la boca porque “llegan a sitios que son muy importantes y vitales”.
Aunque explicó que también se pueden dar de manera superficial, y ni siquiera llegar a esas zonas que puedan desencadenar un deceso.
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“Donde trabajo, pues tenemos habitualmente todas las semanas heridos de bala, no solo en la cabeza, sino también en la columna, y muchas son superficiales. De hecho, a algunos el proyectil le ha quedado justo en el hueso y no les llegan al cerebro”, indicó.
Y es que también son bastantes, y esperanzadores, los casos de personas que han podido salir adelante y retomar sus vidas después de pasar por estas difíciles situaciones.
Con motivo del ataque al político del Centro Democrático, recientemente en el informativo de televisión Noticias RCN recordaron el caso de un patrullero de la Policía Harvey Ardila, al que le disparó en la cabeza un hombre al que le iba a realizar una requisa en el sur de Bogotá en septiembre de 2021.
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Como en el caso de Miguel Uribe, para fortuna del uniformado pasaba una ambulancia justo por el lugar en el que ocurrieron los hechos, que lograron llevarlo de inmediato a centro asistencial donde lo estabilizaron y le salvaron la vida.
Esa primera asistencia es decisiva para las personas que sufren heridas en la cabeza, ya que es la que evita que confluyan eventos letales como una pérdida mortal en el fluido sanguíneo.
“Si se pierde mucha sangre, pues hay mecanismos del cuerpo que intentan compensar eso, pero llega un punto en que el cuerpo no es capaz de mantener la presión para que llegue a los tejidos que nos mantienen con vida”, afirmó el neurocirujano.
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Otro evento fatal es que el cerebro se presione contra el cráneo, por lo que entre más rápido se controle esa eventualidad, más posibilidades de supervivencia se logran.
“El cráneo no es como un globo, no se puede expandir y dentro de él solo caben tres cosas: el cerebro, la sangre y algo que tenemos todos que se llama líquido cefalorraquídeo. Cuando hay una herida de bala, eso lesiona en el trayecto arterias, venas y eso hace que al cerebro le salga sangre, pero ya no que estaba en las arterias, sino que se crea un coágulo, un hematoma”, detalló.
Precisamente las dos primeras intervenciones a Uribe Turbay fueron un “procedimiento neuroquirúrgico y vascular periférico”, según indicó el primer parte médico de la Fundación Santa Fe.
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Red de apoyo
En el caso del patrullero Ardila, el uniformado tuvo que pasar por una complicada recuperación, con varias intervenciones quirúrgicas, de las que se llegó a pensar que no sobreviviría, incluso perdió parte de su masa cerebral, así como sus reflejos y la fortaleza de sus extremidades. Pese a esto, por la compañía y apoyo constante de su esposa, el uniformado sobrevivió a ese violento ataque en su contra.
En México también se dio el caso de Luis Fernando Ramírez, un joven que el año pasado se graduó de cineasta, el más reciente de sus logros, luego de siete largos años de rehabilitación, que le permitieron incluso volver a caminar, tras sobrevivir a un disparo en la cabeza en un tiroteo escolar en 2017 en la ciudad de Monterrey, del estado de Nuevo Léon.
Luego de ese trágico suceso, sus padres lo acompañaron incondicionalmente para apoyarlo en su recuperación, hasta lograr que diera sus primeros pasos y finalmente verlo recuperar su vida.
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Para estas dos personas el apoyo familiar que recibieron fue crucial para salvarse y recuperarse, ya que, de acuerdo con el neurocirujano Torres, la compañía estimula su cerebro y consigo las conexiones neuronales que resultan afectadas.
“El paciente tiene muy posibilidades con una muy buena red de apoyo que lo ayude con la rehabilitación: con los ejercicios todos los días, en la mañana y en la tarde, y dándole estímulos para que hable, entienda y se mueva. Porque las funciones de las zonas que se dañaron pueden aprenderlas otras partes del cerebro que estén cerca. Eso se llama neuroplasticidad”, indicó.
Por otro lado, Torres señala que la neuroplasticidad se desarrolla mejor entre más joven sea el paciente.
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“Con joven me refiero a que tenga menos de 60 años. Una persona de 39 años, una vez que sobreviva, tiene mucha posibilidad de recuperarse. Pero es un plan de muchos meses. con terapia física, para la movilidad y la fuerza; así como terapia ocupacional, que es para recuperar los movimientos finos de las extremidades; y también de terapia del lenguaje”, puntualizó.
Sobre el lenguaje, el experto indicó que hay dos tipos: el que le permite a las personas hablar y comunicarse, mientras que el otro es que le permite entender, este último es un poco más complicado de recobrar y es muy importante para la recuperación del paciente.
“Para rehabilitarse, se deben seguir órdenes del terapista y si la persona tiene dañada la parte del entendimiento es más complicado. Si esa zona se conserva, y lo que tiene es una alteración en el habla, pero sí entiende las órdenes, es más fácil rehabilitarlo”, afirmó.
Miguel Uribe Turbay en este sentido ha contado con el apoyo incondicional de su esposa María Claudia Tarazona, que desde que ocurrió esta tragedia no ha separado en ningún momento del precandidato.
Y, además, junto a él han estado su hermana María Carolina Hoyos, y su padre Miguel Uribe Londoño, con un corazón colmado de fortaleza, porque también tuvo que lidiar con el dolor del asesinato de su esposa y madre del senador: la periodista Diana Turbay, que ultimaron sicarios de Pablo Escobar, que la habían secuestrado en agosto de 1990.
De hecho el progenitor del precandidato presidencial expresó un emotivo discurso después del terrible suceso, con el que resaltó que aun cuando era un momento doloroso, el país se había vuelto a unir en contra de la violencia.
“Miguel en medio del dolor y la consternación que nos embarga, ha logrado unir a este país en una sola voz que repudia a la violencia”, afirmó.
Motivación para vivir
Otro de los casos, casi que milagrosos, de personas que han sobrevivido a este tipo de ataques fue el del australiano James Myers que vive con tres proyectiles en la cabeza, luego de que el excompañero sentimental de su novia le disparara en cinco oportunidades en 2014, según señaló un artículo de la BBC Mundo.
En medio de ese momento tan angustiante, el hombre se comunicó con su excompañera sentimental y madre de su hijo, que por entonces solo tenía un año de edad, a la que le costó convencer de que estaba herido de muerte y que su último deseo era que quería despedirse de su pequeño.
“Le dije: ‘Papá te ama’ y cosas muy sentidas... realmente sentí que no volvería a ver a mi hijo“, contó en el medio internacional.
Sin embargo, contra todo pronóstico el australiano sobrevivió a ese brutal ataque, aunque los médicos determinaron que no le podían extraer las balas.
A esta persona le quedaron graves secuelas, pero las sobrelleva gracias a su hijo, que le dio un impulso vital para seguir adelante, luego de una larga rehabilitación.
Uribe Turbay también tiene un pequeño hijo que sin duda le está dando una razón más para aferrarse a la vida.
El neurocirujano Sergio Andrés Torres señala que estos procesos son de larga duración, incluso de años para que una persona se rehabilite a una agresión de esa naturaleza, pero un paciente como Miguel Uribe Turbay tendría grandes posibilidades para lograrlo más si cuenta “con un buen plan de rehabilitación y una buena red de apoyo”.
De hecho el especialista afirmó que tan solo por ser atendido en la Fundación Santa Fe ya tiene mucho a su favor, por sus recursos tecnológicos y personal médico.
“Cuenta con la suerte de que allí hay un equipo muy capacitado, porque es gente con mucha experiencia en neurocirugía, como en los cuidados intensivos. Ellos tienen, además, una una unidad de cuidado neurocrítico que es muy potente”, afirmó.
María Carolina Hoyos ha señalado que aunque se trata de un cuadro muy complicado de salud, su hermano está respondiendo con pasos agigantados, de acuerdo con una publicación en su redes sociales con motivo del primer mes del atentado, en el que también sufrieron por la partida de su abuela, la filántropa y exprimera dama Nydia Quintero de Balcázar.
“Tengo una certeza: los milagros existen. Mi abuela se fue, sí (...) Era esperado, pero no por eso menos doloroso. Todo junto duele más. Ella fue mi mamá cuando perdí a la mía. Despedirla en medio de esta pesadilla ha sido un nuevo golpe al alma (...) Siento a mi abuela, que ahora se convierte en refuerzo para interceder por toda la familia, su obra y el milagro de Miguel. Siento la solidaridad de millones que nos entregan su amor, su solidaridad y su oración [sic]“, afirmó en su cuenta de Instagram.
Además de su familia y allegados, millones de colombianos de buen corazón, así no se sientan representados por Uribe Turbay, hacen votos o elevan plegarias para que el precandidato supere este trágico momento.
Estos ciudadanos a diario se agolpan frente a la sede de la Fundación Santa Fe, y también han apoyado eventos como la denominada Marcha del Silencio, que se llevó a cabo a mediados de junio, para condenar el atentado y que tuvo una asistencia multitudinaria en varias ciudades del país.
Y el pasado domingo, en más de 15 ciudades, se desarrolló la ‘Carrera por la Vida’ con la que miles de colombianos corrieron para rendirle un homenaje y volver a decirle al congresista: “Fuerza Miguel”.