Durante la ceremonia de ascenso del mayor general Carlos Fernando Triana como director de la Policía Nacional, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, destacó la necesidad de implementar reformas profundas en las fuerzas del orden para enfrentar el aumento de homicidios en Cali, Bogotá y Pereira.
Según el mandatario, estas ciudades presentan tasas de homicidios persistentemente altas, lo que refleja un panorama de violencia urbana que requiere atención prioritaria del Estado.
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De acuerdo con lo expuesto por Petro, el incremento de la criminalidad en estas capitales no responde a fenómenos aislados, sino a estructuras organizadas y sofisticadas que operan con altos niveles de planeación. Estas organizaciones, afirmó, no solo buscan el control territorial, también pretenden el dominio de economías ilícitas como el narcotráfico, el contrabando y la minería ilegal. Además, señaló que muchas de estas bandas tienen nexos internacionales, lo que las convierte en actores con capacidad para movilizar grandes sumas de dinero, por lo que desafían incluso al poder financiero del Estado.
El presidente vinculó el auge de la violencia urbana con factores estructurales como la desigualdad social y propuso una estrategia integral que combine la presencia institucional con una transformación social enfocada en los jóvenes de los barrios más vulnerables.
Estado del cuidado
En este sentido, planteó la construcción de un “Estado del cuidado” en estas zonas, con énfasis en la prevención del reclutamiento por parte de organizaciones criminales. Según Petro, el fortalecimiento de la Policía Nacional debe ir más allá de la fuerza coercitiva tradicional, en el que prioriza la profesionalización de sus miembros y el respeto por los derechos humanos.
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Durante su discurso, el mandatario destacó el papel que tienen en la actualidad las mujeres en la Policía Nacional y resaltó su vocación hacia el cuidado y la preservación de la vida. Según Petro, una mayor participación femenina en las fuerzas del orden puede ser clave para construir una relación más cercana con las diferentes comunidades y prevenir que los jóvenes sean atraídos por dinámicas delictivas. Asimismo, insistió en que la Policía debe dejar de ser percibida como una amenaza en los barrios populares y convertirse en un importante aliado en los procesos de desarrollo comunitario.
Sueldo para soldados regulares
Petro también abordó la necesidad de dignificar las condiciones laborales de los miembros de las Fuerzas Armadas y policiales. Una de sus propuestas más sonadas y concretas en este panorama fue garantizar, a partir del 2026, un salario mínimo para los soldados regulares, con el objetivo de reducir la brecha entre las ofertas económicas del crimen organizado y las remuneraciones del Estado.
Según el presidente, muchos jóvenes reciben propuestas de entre dos y tres millones de pesos mensuales por participar en actividades ilegales, lo que representa una competencia que no es equitativa frente a las instituciones.
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El mandatario también hizo un llamado a depurar los vínculos entre actores armados y sectores de la fuerza pública. Reconoció que en algunas regiones del país se consolidan alianzas entre el crimen organizado y miembros del Estado, incluidos actores políticos. Para enfrentar esta problemática, Petro subrayó la importancia de establecer una separación tajante entre las instituciones y el delito, basada no solo en principios éticos, sino en condiciones económicas que permitan a los uniformados sostenerse dignamente.
En su intervención, el presidente insistió en que el fortalecimiento de las fuerzas del orden debe ir acompañado de una transformación estructural que permita enfrentar las nuevas dinámicas del crimen organizado. Según Petro, estas organizaciones no solo representan un desafío para la seguridad nacional, también para la estabilidad económica y social del país.