Bogotá se aleja de los niveles de alerta gracias al racionamiento de agua, aseguró el alcalde Galán: “Vamos en camino de superar la emergencia”

Desde junio de 2023, la sequía generada por el fenómeno de El Niño afectó gravemente los embalses que abastecen a Bogotá, especialmente Chuza y San Rafael, lo que obligó a implementar las medidas para la reducción del consumo del líquido vital

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Gracias al racionamiento, la reducción del consumo y la optimización de la Planta de Tibitoc, el Sistema Chingaza ha almacenado 33 millones de metros cúbicos más de agua en comparación con el año anterior - crédito Colprensa

La crisis de abastecimiento de agua potable en Bogotá ha sido un desafío importante para la administración distrital.

Ante la disminución alarmante de los niveles de los embalses debido al fenómeno de El Niño, el alcalde Carlos Fernando Galán implementó medidas de racionamiento con el fin de garantizar el suministro a largo plazo.

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Ahora, casi un año después del inicio de estas restricciones, el mandatario anunció que los resultados han sido positivos y que el sistema de abastecimiento ha mostrado una notable recuperación.

Los avances en la recuperación del agua

El alcalde Carlos Fernando Galán, a través de su cuenta de X el domingo 2 de febrero de 2025, informó sobre la mejoría en los niveles de almacenamiento de agua en Bogotá.

Según sus declaraciones, las medidas adoptadas por su administración han dado frutos, alejando a la ciudad de niveles críticos.

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“Las medidas que hemos tomado funcionan y vamos por buen camino”, afirmó Galán.

El mandatario distrital resaltó que gracias al racionamiento, la reducción voluntaria del consumo y la optimización de la Planta de Tibitoc, el Sistema Chingaza ha logrado almacenar 33 millones de metros cúbicos más de agua en comparación con el 1 de febrero de 2024.

“Esa diferencia, además, ha ido en aumento, lo que nos aleja de niveles de alerta. No podemos confiarnos, pero en medio de la temporada seca, vamos en camino para superar la emergencia del agua”, añadió Galán.

Tras casi un año de racionamiento, el alcalde Carlos Fernando Galán anunció que los embalses han logrado una recuperación significativa, alejando a la ciudad de niveles críticos - crédito @CarlosFGalan/X

El impacto del fenómeno de El Niño en los embalses

La crisis hídrica que afectó a Bogotá y municipios aledaños tuvo su origen en la disminución de las lluvias desde junio de 2023.

Esta sequía prolongada impactó gravemente a las fuentes de abastecimiento, en especial a los embalses del Sistema Chingaza, que aportan cerca del 70 % del agua potable que consume la capital.

El Sistema de Abastecimiento de Agua Potable de Bogotá está conformado por tres sistemas:

  • Sistema Norte: Embalses de Tominé y Neusa.
  • Sistema Chingaza: Embalses de Chuza y San Rafael.
  • Sistema Sur: Embalses de Tunjos, Chisacá y La Regadera.

El estado más crítico lo atravesaron Chuza y San Rafael, cuyos niveles descendieron a mínimos históricos, lo que obligó a la Alcaldía a establecer un racionamiento por turnos desde el 11 de abril de 2024.

Desde junio de 2023, la sequía generada por el fenómeno de El Niño afectó gravemente los embalses que abastecen a Bogotá, especialmente Chuza y San Rafael, lo que obligó a implementar medidas de racionamiento - crédito Acueducto de Bogotá

El llamado a soluciones estructurales

Si bien el racionamiento ha sido clave en la recuperación de los embalses, expertos y entidades como la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) han advertido que estas medidas no pueden ser la única solución a la crisis del agua en Bogotá.

El director de la CAR, Alfred Ignacio Ballesteros, subrayó la importancia de que las empresas de servicios públicos activen planes de contingencia para garantizar el suministro de agua en el mediano y largo plazo.

No estamos pidiendo endurecer el racionamiento ni prolongarlo. Esta no puede ser la única solución. Se requieren inversiones y estrategias para fortalecer la seguridad hídrica de la región”, afirmó Ballesteros.

El funcionario señaló que los embalses del Sistema Norte han disminuido cerca de 85 millones de metros cúbicos en el último año, por lo que es fundamental trabajar en proyectos a largo plazo, como la ampliación del embalse del Neusa, el aprovechamiento de aguas subterráneas y la implementación de sistemas de recolección y cosecha de agua.

Medidas para mejorar la seguridad hídrica en Bogotá

Entre las estrategias clave que está desarrollando el Distrito para garantizar la seguridad hídrica a largo plazo se destacan:

  • Evaluación del potencial de agua subterránea con un modelo numérico de flujo de agua.
  • Optimización del sistema de alcantarillado mediante el reúso de agua residual tratada para procesos industriales.
  • Implementación del Plan Maestro de Pérdidas para reducir el desperdicio de agua en la red de distribución.
  • Identificación de vulnerabilidades climáticas en los sistemas de abastecimiento.
  • Restauración ecosistémica y compra de predios en páramos y áreas de recarga hídrica.
La Alcaldía y la EAAB presentarán en las próximas semanas un plan de inversión y estrategias con apoyo internacional para garantizar el abastecimiento de agua en Bogotá hasta el año 2100 - crédito @CAR_Cundi/X

¿Qué sigue para Bogotá en materia de agua?

Si bien la recuperación de los embalses es una señal positiva, las autoridades han advertido que el suministro de agua sigue siendo vulnerable y que es clave continuar con las medidas de ahorro y optimización.

Por tal motivo, en las próximas semanas, la Alcaldía y la EAAB presentarán un cronograma de inversiones y estrategias con el apoyo de la cooperación internacional, con el fin de asegurar el abastecimiento de agua en la ciudad hasta el año 2100.

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