La publicidad en el mundo ha cambiado la manera de atraer la atención de los consumidores y en Colombia ese cambio se ha reflejado en la manera en la que se producen los comerciales y los contenidos publicitarios que, ahora más que nunca, tienen mayor espacio en las plataformas digitales, que son los espacios de mayor resonancia social.
Pero décadas atrás, cuando la monarca de la difusión de video y audio era la televisión, los comerciales estaban pensados para que las marcas se quedaran por mucho tiempo en las mentes de los colombianos a través de la música, los bailes contagiosos y slogans sonoros.
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Por eso, durante la infancia de los jóvenes adultos del país algunas “propagandas”, como solían ser llamadas, se convirtieron en parte de la memoria colectiva, como parte de sus día y, hoy poy hoy, evocan recuerdos de infancia y nostalgia. Los comerciales de marcas como Frutiño y Doña Gallina forman parte de esta historia visual.
Algunos de los más recordados anuncios
De aucerdo con un listado que publicó el diario El Tiempo, uno de los comerciales más recordados es el del refresco en polvo Frutiño, que llegó a las pantallas en 2007 y tuvo varias versiones en las que se incluyó a artistas como Juanes. En el más notable de estos anuncios, dos hermanos jugaban un partido de fútbol. El menor, quien llevaba una camisa amarilla, es Martín Vargas.
El joven de ahora 26 años, es uno de los músicos del afamado grupo musical Morat, y participa como su percusionista, con la batería. “En mi juventud, fui la imagen de varias marcas en el país”, indicó Vargas, quien también protagonizó anuncios de chicles Bubbaloo, por ejemplo.
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En 1993, las pantallas emitieron otro comercial que quedó sonando en los recovecos de la memoria de los colombianos desde 1993, cuando Natalia Palacios (la niña del comercial de Johnson & Johnson), dijo la frase “Señor Johnson, los grandes siguen usando mi champú”.
La pequeña actriz de entonces 6 años es ahora una conocida modelo, quien, en una reciente entrevista con la revista con la revista Soho recordó: “La grabación se tardó más de lo esperado porque no podía pronunciar la “r” de la frase”, a la vez que recordó el viaje de tres días que tuvo que hacer para la grabación.
Para quienes nacieron a principios y mediados de la década de los 90, va a ser fácil traer al presente la memoria del comercial de Doña Gallina que salió al aire en 1998. El pequeño Sebastián Peñuela, protagonizó la pieza e interpretó a Pipe, el niño que en pleno juego de fútbol era llamado por su madre para traer de la tienda un cubo de caldo Doña Gallina.
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Peñuela, de ahora 30 años, es un politólogo dedicado a la academica y se dedica no solo a la investigación, sino a la gestión de proyectos de cooperación internacional. Aunque con solo 5 años, su ternura daba visos de una carrera en el mundo del espectaculo, el ahora doctor en Estudios de Desarrollo contó en una entrevista cómo fue seleccionado para el papel, gracias al director Mario Mitrotti, quien contactó a su padre.
Un último comercial muy recordado fue el de Quipitos, que se divulgó alrededor del 2007, y fue protagonizado por la actualmente periodista de Noticias Caracol Marina Granziera, que entonces tenía 12 años. Interpretó al estilo de la cantante Britney Spears con su canción ‘Baby One More Time’. Durante esa época, Granziera vivía en Bogotá debido al trabajo de su padre y, como dato curioso, conoció a quien sería su esposo durante el rodaje de ese comercial.