El relato estremecedor de una joven víctima de abuso sexual tiene en vilo a la población de Chía, luego de que su denuncia dejara en evidencia que un taxista está aprovechándose de las mujeres que salen de fiesta y regresan a sus hogares solas y en estado de alicoramiento, en el municipio cercano a Bogotá.
“El 3 de mayo yo salí con una amiga a la discoteca Cafeta en Chía. Unos chicos se nos acercaron, nos dieron tragos, después de eso yo me empecé a sentir muy mal y, cuando salimos de la discoteca, ellos me hicieron le favor de subirme a un taxi”, detalló la joven en entrevista con el matutino de Arriba Bogotá.
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Lo que a simple vista parecía iba a ser una noche de copas entre amigas, pronto se convirtió en una pesadilla para la víctima, quien no parecía tener idea de si el taxista tenía relación con sus compañeros de fiesta.
“Antes de llegar a mi casa, a unas tres cuadras, yo sentí un peso encima. Él se aprovechó de mí y cuando me desperté estaba encima mío, abrochándose los pantalones”, recordó con impotencia y continuó: “Me asusté. Obviamente intenté hacer muchas llamadas al llegar a mi casa, pero no me contestaron. Las autoridades me han revictimizado. Han enviado mi caso a yo no sé cuántas entidades”.
La víctima, además, denuncia que no le fue mejor en el hospital San Antonio, de Chía, pues no la quisieron atender, a pesar de haberse presentado tan pronto como ocurrió el ataque.
Aunque resulte inexplicable, según ella las autoridades no se mostraron interesadas en su caso, con todo y que podrían haber recabado pruebas para dar con el paradero del taxista en su sistema de monitoreo con cámaras de seguridad.
De ahí que el llamado de la víctima sea a “que se haga justicia. Al frente de la discoteca Cafeta, mirando al costado en el que estaba esperando el taxi, ahí hay una cámara y es de la estación de Policía, pero no la han querido revisar. Una persona, como el señor de ese taxi, no puede seguir trabajando”.
Dos de cada diez mujeres en Colombia reciben contenido sexual inapropiado a través de las redes
De acuerdo con un informe de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el 73% de las mujeres en el mundo ha experimentado algún tipo de agresión en línea. Esta alarmante situación se refleja en Colombia, donde al menos el 60% de las mujeres entre 18 y 40 años ha sido víctima de acoso a través de plataformas digitales, según cifras del Ranking PAR.
Las cifras del Centro Cibernético de la Policía Nacional de Colombia confirman que los delitos cibernéticos contra mujeres van en aumento. En el 2023 se registraron en el país 62 denuncias por casos de sextorsión, 325 por ciberacoso y 972 por amenazas realizadas a través de medios digitales. “El uso de dispositivos móviles se ha convertido en una de las principales herramientas para llevar a cabo esta práctica”, señalaron desde el organismo.
Y es que, las historias de mujeres acosadas reflejan una realidad cada vez más preocupante. “La primera vez que me envió una foto, fui muy cortante con él, pero entre más le pedía que dejara de enviarlas, parecería que se sentía con más derecho de hacerlo,” comentó Juana, una de las víctimas registradas por el programa.
Pero también las llamadas telefónicas son utilizadas con fines similares, Carolina, otra mujer víctima de acoso, relató una de sus experiencias, indicando que recibía llamadas en las que nadie hablaba, solo se escuchaba la respiración agitada de un hombre al otro lado de la línea, junto con “ruidos extraños”.
Dichas narrativas corroboran que el acoso se ha desplazado del espacio público a la virtualidad, permitiendo que los acosadores se oculten detrás de números desconocidos y fotos que no muestran sus rostros. Como denunció Patricia: “Tu teléfono es una herramienta para atacarte y no puedes hacer nada, porque no sabes quién está al otro lado. Alguien quiso hacerme daño y lo logró; sin embargo, nunca supe quién fue.”
Al respecto, las autoridades colombianas han señalado la necesidad urgente de implementar medidas efectivas para combatir este tipo de acoso. “La migración del acoso a la virtualidad ha complicado la identificación y localización de los agresores, lo que demanda nuevas estrategias y tecnologías para proteger a las víctimas”, indicaron desde la Policía Nacional.
Mientras desde la firma de Ranking PAR sugieren un enfoque integral que involucre tanto a instituciones gubernamentales como a plataformas digitales. “Es crucial fomentar la educación y las campañas de concienciación para que las mujeres sepan cómo protegerse y denunciar estos ataques”, se lee en su informe.