⁠Así se ve el ‘pedazo de ciudad’ que Portugal donó a Bogotá a finales de la década de los 80: dónde queda

El entonces embajador de Portugal en Colombia hizo un ofrecimiento a la ciudad por su aniversario número 450

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Fue Andrés Pastrana quien recibió la estructura a nombre de la ciudad - crédito @andrespastranaarango6497
Fue Andrés Pastrana quien recibió la estructura a nombre de la ciudad - crédito @andrespastranaarango6497

En medio de las celebraciones por los 450 años de Bogotá, Portugal decidió regalarle a la ciudad un ambiente tradicional con el que cualquier turista podría sentirse en las calles de Oporto al cruzar por el frente.

Así lo habría descrito el creador de contenido bogotano especializado en datos históricos Santiago Quintero Pfeifer: “Se trata de una donación hecha por parte del gobierno de Portugal a la ciudad de Bogotá, en noviembre de 1988”.

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La estructura, empotrada en una construcción de por sí ya histórica, incluye una tradicional fuente portuguesa, un mural en colores blanco y azul y el escudo de armas de la bandera de este país, situado en la Europa Meridional.

Queda ubicado al lado del Palacio de San Carlos, en la localidad de La Candelaria, en el centro de Bogotá” y es que, según recordó Quintero, “Este Palacio sirvió de casa presidencial durante muchos años, antes de la Casa de Nariño.

El regalo se encuentra compuesto por tres elementos - crédito @quinteropfeifer / TikTok

Y como dató final explicó que “esta donación se llevó a cabo cuando Andrés Pastrana era alcalde de Bogotá. El primero elegido popularmente en la historia de la ciudad”.

Al momento de realizar la donación, el entonces embajador de Portugal en Colombia, en una reunión a la que asistió el alcalde Pastrana comentó que la fuente portuguesa “representa e invoca a mi país y su capital. En el mismo ciclo en el que la ciudad de Bogotá fue fundada, en el siglo XVI Portugal inicio una época de expansión al mundo entonces conocido, contribuyendo de una forma decisiva a la creación física y mental de lo que hoy se llama América”.

Es un símbolo de la unión entre ambos países que “en el pasado y durante muchos años” llevó a que Portugal tuviera “también su historia en este continente, dejando en su tierra y en su pasado común, la creación y contribución de importantes iniciativas, dando el mejor esfuerzo humano para crear un mundo más abiertos”.

A 36 años de su inauguración el pequeño callejón portugués sigue en pie, aunque en algún momento la fuente dejó de funcionar; sin embargo, sirve como un recordatorio de que “Portugal, un país europeo, se considera también americano” y por esa misma razón “no podría quedar ajeno a la celebración de los 450 años de la ciudad de Bogotá. Por eso espera asociarse de esta forma a las efemérides, con el ofrecimiento de este símbolo, tan común y tan querido en mi país. Espero que este símbolo sirva para unir y hacer comprender aún más nuestras patrias y nuestros pueblos”.

Uno de los números del reloj de la catedral Primada de Colombia está mal escrito y esta sería la razón

En un detalle peculiar que ha captado la atención de locales y extraños, el reloj de la Catedral Primada de Colombia, ubicada en el centro de Bogotá, exhibe una singularidad en la notación de un número romano.

Este reloj, al igual que cientos alrededor del mundo, muestra el número cuatro como un “IIII” en lugar del convencional “IV”. Este fenómeno, que trasciende más allá de las fronteras colombianas, encuentra sus raíces en anécdotas históricas que datan de hace siglos.

La idea habría sido del Rey Carlos V, tras un disgusto con el diseño del reloj de su palacio crédito @quinteropfeifer / TikTok

La discrepancia en la representación del número cuatro ha generado curiosidad y debate a lo largo de los años, siendo atribuida a las preferencias de Carlos V de Francia. Según relatos históricos, el monarca francés se inclinó por la notación IIII sobre la forma tradicional IV en el diseño de un reloj encargado al relojero Henry de Vick para la torre del palacio real en el siglo XVI.

La peculiar forma de escribirlo sería un capricho del rey Carlos V - crédito @quinteropfeifer y Museo Británico
La peculiar forma de escribirlo sería un capricho del rey Carlos V - crédito @quinteropfeifer y Museo Británico

Este gusto real habría provocado un cambio en la estandarización de la escritura de números romanos en relojes, influyendo en su diseño hasta llegar a la icónica catedral de la capital colombiana. La utilización del formato IIII para el número cuatro en relojes es vista por algunos como una rareza o error, sin embargo, refleja una rica historia de tradiciones y preferencias estéticas que datan de la época medieval.

La adopción de esta peculiar notación, lejos de ser un simple capricho, está impregnada de significados culturales y estéticos que resaltan la complejidad de nuestra relación con el tiempo y su medición. La presencia de esta particularidad en la Catedral Primada de Colombia y en la Iglesia de San Francisco en Bogotá, es un recordatorio de la influencia europea en la cultura colombiana.