Morat cantó y encantó en Nueva York: la banda hizo vibrar a un público entregado y presenció una pedida de matrimonio

El evento tuvo sold out en el Madison Square Garden en el último concierto de su gira ‘Si ayer fuera hoy’

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El grupo colombiano Morat llevó a Nueva York sus canciones de amor e hicieron vibrar a un público totalmente entregado a su pop-folk latino - crédito @morat / Instagram

El 27 de enero de 2024, en Nueva York, la agrupación colombiana Morat, ofreció un emotivo concierto que capturó los corazones de su audiencia. En este evento, los fans disfrutaron de sus populares canciones de amor, y la noche fue testigo de un momento especialmente conmovedor: una propuesta de matrimonio, que añadió un tono aún más romántico a la velada.

Los músicos bogotanos lograron llenar las 5.500 butacas del teatro Madison Square Garden en el último día de su gira Si ayer fuera hoy, que ya habían llevado a La Gran Manzana en febrero de 2023.

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Según informó EFE, la joven cantautora venezolana Joaquina, de 19 años, capturó la atención del público durante su actuación abriendo el telón de una noche con mucho romanticismo, demostrando su talento con una voz impresionante y letras emocionantes. La artista emergente, con su capacidad para conectar con la audiencia a través de su música, comenzó a ganar notoriedad en el ámbito musical latino.

Acto seguido, una música de suspenso recorrió el auditorio, dando la señal de que Morat ya entraría al escenario, los minutos pasaron y la impaciencia se apoderaba de la sala que coreaba a gritos el nombre de la agrupación. Las luces jugaban su papel de llevar el ritmo de lo que se avecinaba.

El primero de los integrantes en hacer su aparición fue Martín Vargas, que sin decir nada tocó un solo de batería que arrancó aplausos del público y que dio entrada a sus compañeros. A continuación, fueron apareciendo Juan Pablo Isaza (guitarra y voz), Simón Vargas (bajista) y Juan Pablo Villamil (guitarra), la fanaticada ya estaba entregada y la locura se desató cuando empezaron el show con la canción Besos en guerra, una colaboración hecha con Juanes en 2017.

Los integrantes de la banda colombiana Morat durante el concierto de este sábado en el Theater at Madison Square Garden en Nueva York - crédito Alfonso Lozano / EFE
Los integrantes de la banda colombiana Morat durante el concierto de este sábado en el Theater at Madison Square Garden en Nueva York - crédito Alfonso Lozano / EFE

Tras este tema, siguieron canciones como 506, también con Juanes, Al aire y Porfa no te vayas, una colaboración hecha con el español Beret. “Buenas noches, Nueva York”, dijo Juan Pablo Isaza, tras la última canción entonada. A pesar de que la mayoría del público no eran latinos, el vocalista también hizo referencia al lugar que los vio nacer, “somos colombianos, el acento nos delata, pero siempre es mejor aclararlo”, dijo entre risas.

Salto a la fama y primeros recuerdos

Morat invitó de nuevo al escenario a Joaquina, que entonó las letras de la canción Sobreviviste; sin embargo, la locura se apoderó del Madison Square Garden cuando sonó Mi nuevo vicio, el tema que hicieron en colaboración Paulina Rubio, y que los dio a conocer mundialmente.

En un emotivo discurso durante el concierto, el grupo musical compartió con el público la historia de su amistad de toda la vida y su exitosa trayectoria en el mundo del espectáculo. Esta revelación tuvo lugar después de una actuación en la que el uso del banjo generó una gran euforia entre los asistentes. El momento se convirtió en un punto de inflexión en el evento, marcado por la sinceridad y el vínculo profundo entre los artistas, quienes recordaron el inicio de su amistad a la temprana edad de cinco años.

La fría noche neoyorquina continuó con la interpretación de canciones como Balas pérdidas, Punto y aparte y Mi suerte.

Morat durante su concierto en el Madison Square Garden recordaron el inicio de su amistad cuando tenían cinco años. Cantaron 'Mi nuevo vicio', una colaboración con Paulina Rubio, que desató la locura - crédito @morat / Instagram

Música sin fronteras y Pedida de matrimonio

En medio de la multitud, un grupo de seguidores del grupo musical colombiano logró destacarse al unirse en lo que pareció una nueva fraternidad musical. Este encuentro, que se dio espontáneamente entre los fans que asistieron al evento solos, reflejó el poder de la música para conectar corazones y crear lazos inesperados.

Se destacó la historia de un grupo específico de jóvenes, originarias de Ecuador, Guatemala y Perú, residentes en Nueva York, capturó la atención de muchos. Estas chicas, al compartir una admiración profunda por las canciones de Morat, encontraron un punto de encuentro que superó las barreras geográficas y culturales.

Justamente, fue el guitarrista Juan Pablo Villamil el que alabó el vínculo que nace entre sus fans en los conciertos y cantó Mi suerte, un tema sobre la casualidad, o el destino, que lleva a conectar de manera inesperada con alguien especial.

Aunque el momento de más emotividad durante el concierto se dio por cuenta de un joven fan del grupo, quien hizo una pedida de matrimonio a su novia. Morat, al ver el hecho, se encargó de amenizar la propuesta.

Los dejamos solos, nosotros ponemos la música de ambiente”, les dijo Isaza, alentando a sus compañeros a tocar unos acordes para musicalizar la pedida, que terminó con el “sí, quiero” de la novia.

Dos horas de música, romanticismo y energía siempre arriba fue lo que tuvo el concierto de Morat en La Gran Manzana - crédito Morat
Dos horas de música, romanticismo y energía siempre arriba fue lo que tuvo el concierto de Morat en La Gran Manzana - crédito Morat

Cierre de concierto

El concierto continuó con nuevas colaboraciones, como en Salir con vida, junto al reguetonero Feid, y París, con el trapero argentino Duki, así como con sus temas más antiguos, Cuando nadie ve, A dónde vamos y Amor con hielo.

Morat se despidió por todo lo alto con su tema más conocido, Cómo te atreves, coreado a gritos por sus fans, que mantuvieron el nivel de energía que no decayó desde el principio del show.

A lo largo de las dos horas de concierto, la banda consiguió moverse y vibrar al ritmo del público hasta fundirse totalmente con sus espectadores. Al término del espectáculo, el teatro quedó envuelto en sus historias de amor, nostalgia, y tristeza.