Hablaron los hijos de Piedad Córdoba sobre su muerte: pensaba hacerse una fiesta de cumpleaños por sus 69 años

En entrevista dos de sus hijos, Natalia y Juan Luis Castro revelaron pormenores de los últimos momentos de vida de la senadora

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Familiares, amigos y simpatizantes estuvieron honrando las últimas memorias de Piedad Córdoba - crédito Carlos Velásquez
Familiares, amigos y simpatizantes estuvieron honrando las últimas memorias de Piedad Córdoba - crédito Carlos Velásquez

La muerte de la senadora Piedad Córdoba, una figura prominente en el Pacto Histórico y controvertida de la política colombiana, dejó vacíos no solo en el ámbito público, sino también en el corazón de su familia.

En una entrevista con Semana, sus hijos, Juan Luis y Natalia Castro, se pronunciaron y suministraron detalles sobre los últimos momentos de Córdoba, sus legados, controversias, y las emociones que enfrentaron como familia tras su partida. Además, hablaron del peso que tuvieron en su salud las declaraciones de su hermano, Álvaro Córdoba, sobre sus vínculos con el narcotráfico.

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Así fue la muerte de Piedad Córdoba

La senadora, reconocida por su activismo y su presencia en la política con fuertes postulados de izquierda, murió súbitamente el 20 de enero de 2024, en su apartamento de Medellín. Con una larga carrera política protagonizada por controversiales luchas políticas y sociales, Córdoba continuaba con ganas de seguir proyectos, pese a dificultades de salud.

Piedad Córdoba fue recordada por su hija, Natalia Castro Córdoba - crédito Natalia Castro/LinkedIn y @piedadcordoba/X
Piedad Córdoba fue recordada por su hija, Natalia Castro Córdoba - crédito Natalia Castro/LinkedIn y @piedadcordoba/X

“Mi mamá siempre tenía muchas ganas de vivir, de sacar sus proyectos, su familia adelante, de seguir viviendo y luchando por los proyectos que tenía en el Senado. Estaba emocionada porque la designaron ponente de la reforma a la salud en la Comisión Séptima del Senado”.

Sus hijos recordaron al medio mencionado las conversaciones previas a su muerte, en especial sobre los preparativos de una fiesta de cumpleaños que nunca se realizó.

”Ella estaba en Medellín y tenía planeado viajar a Bogotá, yo le pregunté si se iba porque yo quería irme con ella, pero tenía previsto volver pronto, es decir, viajaba el domingo y retornaba el lunes. Además, ella cumplía años este 25 de enero y yo le pregunté: ‘¿qué quieres que te haga? Yo voy a hacer algo sorpresa. ¿A quiénes quieres invitar?’ Pero como ella era de sorpresas, fijo ya tenía ideada en su mente la fiesta que se quería hacer. Ella resultaba haciéndose las fiestas, siempre las hacía en grande. Yo era la que hacía el almuerzo, además de las empleadas. Y ese viernes, cuando me habló de Bogotá, me dijo: ‘Yo ya me voy, muchas gracias por los cuidados, por las comidas, comí tan rico estos días. Muchas gracias’”, relató la joven en dialogo con Semana.

Sobre la muerte de la funcionaria, detallaron que ese día Córdoba se encontraba en su casa, había desayunado huevos revueltos, había solicitado unos buñuelos y estaba pensando qué hacer de almuerzo con su hija.

“Cuando me levanté vi que mi mamá estaba durmiendo, al rato se despertó, me dijo que iba a mirar una receta y preguntó qué hacíamos de almuerzo. Yo le respondí que usáramos el arroz que había quedado del día anterior que estaba tan rico, papas bravas, carne asada y ensalada, pero como a ella le gustaba que quedara todo de buen sabor, me dijo: ‘¿Cómo harás la carne si no está bien sazonada?’”

Y agregó:

“Me puse a hablar con la muchacha del servicio, le dije que hiciéramos unos camarones al ajillo. Y volví a donde mi mamá y le mostré otra receta. Subió a su cuarto mi hermano Camilo, ella habló con él, nos reímos, yo me bajé, él también y me fui a hacer el almuerzo. Ella quedó super bien. Al rato, cuando subí de nuevo y fui al baño mi mamá estaba desgonzada. La escena fue muy fuerte, todo en cuestión de segundos, no sé qué pasó”.

Y narró el impactante momento cuando la encontró en el baño, inconsciente:

“Estaba sentada, yo decía ‘ella se está colocando muy blanca’, empecé a ponerle alcohol y cosas así, pero empezó a emitir unos sonidos extraños. Pensé que estaba respirando mal, entonces llamaron a la ambulancia, pero no contestaron. Yo saqué mi cabeza por la ventana de la casa y llamé a los escoltas para llevarla a la clínica más cercana. Me bajé de la ambulancia, casi sin detenerse, tumbé esa puerta de la clínica, grité pidiendo ayuda y los médicos dicen que, cuando la acostaron en la camilla, ya había fallecido. Ellos le hicieron los masajes para revivirla, pero informaron que no había nada qué hacer

En la entrevista, los hijos de Córdoba también discutieron el impacto de la política en su vida y cómo, a pesar de las adversidades y polémicas, su madre nunca perdió la pasión por sus causas.

Esta fue la última fotografía que se conoció de la senadora en vida. Al parecer, fue tomada el mismo día de su deceso - crédito El Tiempo
Esta fue la última fotografía que se conoció de la senadora en vida. Al parecer, fue tomada el mismo día de su deceso - crédito El Tiempo

No obstante, la lucha de Piedad Córdoba no estuvo exenta de controversias. Su hija Natalia mencionó el estrés que su madre padecía debido a la constante persecución política y la reciente extradición de su tío, Álvaro Córdoba, lo cual pudo generar un posible efecto que estos eventos tuvieron en su bienestar emocional y físico. “¿Quién no se va a estresar?”, cuestionó Natalia, quien también mencionó que luego de que estallara el escándalo de su hermano no hablaron nunca más.

Un museo con los turbantes de Piedad Córdoba

Ahora bien, en cuanto al legado tangible de la senadora, sus hijos hablaron de la posibilidad de crear un museo para exponer sus emblemáticos turbantes, reconocidos como una marca personal de la funcionaria. Expresaron que, a pesar de la tristeza y el luto, “el legado de mi mamá no se va a perder,” como aseguró Juan Luis.

Al final, más allá de las polémicas y la vida política de Piedad Córdoba, sus hijos trajeron a la mesa el deseo de que sea recordada como una defensora incansable de los derechos humanos y una madre amorosa, “mi compañerita”, como afirmó Natalia, con lágrimas en sus ojos.