Una inusual y alarmante situación vive el capitán de la Policía Nacional de Colombia Dennis Cifuentes Amaya, quien se ha enfrascado en una pelea legal para retirarse de la institución, después de que esta lo enviara a Estados Unidos a cumplir el sueño de ser bilingüe, con la promesa de que todos sus gastos, y los de su familia estarían cubiertos durante el tiempo de permanencia.
Sin embargo, con los meses las promesas dejaron de cumplirse, y el caso ya se encuentra en manos del Consejo de Estado a través de una tutela, en la que se le pide a la Presidencia de la República y al Ministerio de Defensa que se garanticen los derechos de Cifuentes, que ha atravesado una dura situación económica en Estados Unidos.
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El drama comenzó en 2022, cuando el capitán Cifuentes Amaya fue enviado a Estados Unidos en comisión con su familia para estudiar inglés como parte de un programa de la Policía Nacional. Sin embargo, lo que prometía ser una oportunidad de crecimiento se convirtió en un enfrentamiento con la institución.
En medio de este proceso, las reglas del juego cambiaron radicalmente, junto con las expectativas profesionales y personales del capitán y otros oficiales involucrados en el programa. Con la llegada del Gobierno de Gustavo Petro, la Policía Nacional alegó falta de fondos para cumplir con los compromisos iniciales, incluyendo viáticos, alimentación, asistencia médica y gastos de sostenimiento.
“He tratado de buscar las puertas internamente en la institución hablando con diferentes personas que tengan poder de decisión, pero desafortunadamente nadie me presta atención”, señaló Cifuentes en diálogo con Caracol Radio.
Ante la incapacidad de la institución para sostenerlos en el país extranjero, porque esa fue la respuesta que recibieron, el capitán Cifuentes Amaya, que ha dedicado casi la mitad de su vida a la institución, solicitó su retiro, pero se le ha negado porque si lo hace se vería envuelto en un detrimento patrimonial, pues el curso se canceló en su totalidad desde hace meses.
El oficial alega que no desea verse involucrado en investigaciones disciplinarias o penales militares, sino que simplemente busca ejercer su derecho al retiro sin complicaciones. “Sencillamente estoy pidiéndole el favor a la institución que tengan a bien analizar mi caso, revisar con detalles cuáles fueron las circunstancias por las que se incumplió el contrato, desafortunadamente, por parte de la institución, porque nadie me ha dicho el porqué. Con base en eso me otorguen el retiro que es un derecho que un servidor de la institución puede tener en su momento”
Entretanto, la Policía Nacional ha prometido revisar el asunto, aunque no ha dado una declaración formal de lo que sucedió con el grupo de al menos 30 uniformados y sus respectivas familias. Y es que este caso se hizo público desde el pasado mes de marzo, cuando a través de diferentes medios se conoció la precaria situación de los uniformados, quienes tuvieron que solicitar hasta limosnas para sobrevivir.
Incluso, algunos testimonios coincidieron en que tuvieron que buscar trabajos en oficios varios para sostener a sus familias, a pesar de que la visa otorgada por el Gobierno de Estados Unidos no les permitía ejercer ningún tipo de labor. En su momento, la solución de la institución consistió en ofrecerles la oportunidad de regresar al país, pero la letra pequeña del contrato que firmaron los obligaba a responder por los dineros que consignó la Policía para que se desplazaran los uniformados.
Otra de las soluciones fue solicitar un periodo prolongado de vacaciones remuneradas por hasta un año, aunque en su momento las autoridades encontraron ilegal esa petición, sin mencionar que el sueldo de los uniformados no superaba los 400 dólares, que resultaban insuficientes para sostener una familia en Estados Unidos.