Boyacá es un departamento rico en fósiles, esto porque hace 150 millones de años el mar cubría varias de las zonas del nororiente del país, por lo que en municipios como Sutamarchán, Sáchica y Villa de Leyva es común encontrar los vestigios de seres antiguos.
Por eso, un colegio de Boyacá ha aprovechado la riqueza en fósiles de la región para generar conocimiento en sus estudiantes a través de la iniciativa Fosilandia, un mundo de conocimiento, así lo dio a conocer el Servicio Geológico Colombiano a través de una publicación en su página web.
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Los docentes de la Institución Educativa José María Silva Salazar, ubicado en el municipio de Buenavista, han logrado varias hazañas, la primera crear una muestra de los fósiles que han recopilado desde 2011, y la segunda, inspirar a sus alumnos en el reconocimiento del patrimonio paleontológico de la región.
La iniciativa comenzó a principios de la década de 2010, cuando profesores y alumnos de la institución educativa se dieron a la tarea de recolectar fósiles, lo que, con el paso del tiempo, puso en evidencia que existía la necesidad de que el municipio ampliara su conocimiento geocientífico.
Un detalle interesante de la historia es que el profesor Carlos Guevara encontró varias de las piezas cuando estaban descuidadas en baldes y antes de ser convertidas en adornos para un jardín y aunque el profesor de artística no sabía lo que eran las piedras curiosas, decidió recogerlas y así llevarse la sorpresa que se trataban de fósiles.
Para el profesor Carlos Guevara, rescatar los fósiles se convirtió en una oportunidad para “saldar una deuda del pasado. En los fósiles veo la oportunidad para que los chicos aprendan lo que yo quisiera haber aprendido cuando era niño”.
Por eso, en 2023 el profesor de artística le abrió un espacio, a los más de 150 especies de fósiles, entre los que se encuentran, por ejemplo, amonoideos, bivalvos y gasterópodos, en su taller con el fin de organizar una muestra para sus alumnos.
Otra de las docentes que se unió al proyecto del museo fue Doris Espitia, que consideró que la idea de un espacio dedicado a compartir los fósiles era justa y necesaria: “Es cierto que tenemos una muestra representativa, pero eso no quiere decir que los fósiles sean fáciles de encontrar. Eso los hace muy especiales. Por eso, me da una enorme satisfacción ver la curiosidad que sienten los niños cuando tienen uno en las manos”.
El proyecto también se convirtió en una oportunidad de crear un proyecto transversal entre las asignaturas, pues el Centro de Investigación de Patrimonio Ancestral, como bautizaron a su museo, ha servido para lecciones de ciencias naturales, arte, matemáticas, lenguaje e historia, con los que se espera que los estudiantes exploren los vestigios de los animales del pasado.