Restaurante que trata con groserías a sus clientes es todo un éxito en Barranquilla

El establecimiento de comida ya celebró su primer año de mal servicio

Restaurante que atiende con groserías cumple más de un año de mal servicio - crédito @latiendadelmuergano/Instagram

Con la llegada de la pandemia, miles de empresas y locales comerciales tuvieron que cerrar o hacer ajustes a sus nóminas y despedir a muchos empleados. La Covid-19 trajo no solo muerte y desolación para muchos núcleos familiares en el país, sino también nuevas enfermedades mentales que se desprendieron de la crisis económica y social que dejaron más de dos años de encierro y restricciones.

Tras la superación paulatinamente de los estragos que dejó el coronavirus, en Colombia empezó un proceso de reactivación económica, lo que llevó a cientos de empresarios, que decidieron volver al ruedo y desempolvar mesas y sillas, a arriesgarse por nuevas ideas para captar clientes y poderse recuperar y nivelar económicamente.

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En Barranquilla, un restaurante, que abrió sus puertas del 11 de marzo de 2022, está aplicando una estrategia de marketing arriesgada, pero innovadora, que, al parecer, le está funcionando.

Se trata de que los clientes no pagan por un buen servicio, como en todo restaurante tradicional. Allí, los comensales pagan para ser tratados de forma humillante, grosera y vulgar; algo que parece contradictorio, porque en muchos casos se ha visto meseros y empleados que han sido despedidos por no atender cordialmente a un consumidor.

Al parecer, en La Tienda del Muérgano, como se llama el restaurante, es todo lo contrario, y los meseros y personal no se pelean por ser el mejor empleado del mes, sino el peor y más desagradable de todos.

El establecimiento se acerca a los 50.000 seguidores en su cuenta oficial de Instagram, en donde publican parte de su menú, así como videos de influenciadores que, con la curiosidad de recibir un mal trato, se arriesgan a disfrutar de la experiencia que ofrecen.

Así es como en varios videos publicados allí se puede evidenciar cómo con palabras obscenas, típicas de la región Caribe del país, son recibidas, acomodadas las personas, tomados los pedidos y cobradas las cuentas.

Este tipo de negocios ya tiene público en países desarrollados de Europa y Norteamérica, de donde se ha tomado la idea y se ha adaptado a las tradiciones y costumbres colombianas.

Un dato curioso del restaurante es que si el cliente pide que lo traten cordial los empleados así lo harán, con mucha más razón si son núcleos familiares conformados por niños

Las críticas no son ajenas al mismo, en el caso de Melissa Pomares no le da cinco estrellas en Instagram y argumenta que ella no podría asistir a un lugar así.

Al anterior comentario se suma el de Darío Romero, que dice: “No, gracias”, que él pasa.

“Eso sería no dar valor y despreciar mi dinero, que me cuesta ganarlo con esfuerzo para ir a un sitio en donde no me van a tratar con respeto. Yo me respeto principalmente y me hago respetar”, agregó.

Entre tanto, hay otros que defienden la propuesta como César Núñez, que salió a contradecir a los críticos.

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