Dairo Antonio Úsuga David, alias Otoniel, se convirtió en una de las fichas más complejas para el narcotráfico en Colombia. Tras su condena a 45 años de prisión en Estados Unidos, su historia llamó la atención, pues refleja el ascenso y descenso de un criminal que llegó a tener a su merced a gran parte de la población nacional.
El 23 de octubre del 2021 fue aprehendido por las autoridades colombianas. Surgen preguntas acerca del prontuario y crecimiento de esta figura criminal, quien se convirtió paulatinamente en el hombre más buscado de Colombia y tras su captura, es uno de los estandartes de los golpes en contra de la criminalidad por parte del entonces Gobierno de Iván Duque Márquez.
Alias Otoniel nació el 15 de septiembre de 1971 en el municipio de Necoclí, Antioquia, y fue capturado en 2021 por sus delitos como narcotraficante, además de haber hecho parte del Ejército Popular de Liberación – EPL, guerrilla extinta hace varios años. Luego de su paso por el grupo insurgente mencionado, se unió a los ascendientes grupos paramilitares del país, afiliados a las Autodefensas Unidas de Colombia.
Debido a la trayectoria que tuvo en esos grupos armados, logró convertirse en el jefe máximo y comandante del Clan del Golfo o Clan Úsuga. Dicho ascenso se dio paulatinamente en el mundo del crimen, y mientras caían las grandes cabezas del mundo de las drogas en el territorio nacional, Úsuga David se convertía en el narco más importante de toda la nación, incluso, comparado con Pablo Escobar por su manera de gerenciar la organización que estaba a su mando.
Su llegada al EPL se dio en los años 90, época en la que era conocido como alias Mauro o Mao. Sus estrategias lo llevaron a fortalecer el grupo y, así mismo, expandir su actividad criminal, en la que compartió filas con Juan de Dios Úsuga David, su hermano, quien también circuló en el hampa.
La desmovilización del EPL y llegada al paramilitarismo
El capo decidió alejarse del Ejército de Liberación Popular y miró con buenos ojos la posibilidad de integrar las fortalecidas AUC, comandadas por el extinto jefe paramilitar Carlos Castaño; en este caso, ‘Mao’ aumentó puntos dentro de la organización como comisionista de los réditos del narcotráfico.
Castaño decidió enviarlo a las llanuras colombianas con una sola misión: conformar el bloque Centauros, de la mano con alias Don Mario, en donde completó la tarea, pero decidió volver al Urabá que lo vio crecer, y en donde se unió a alias El Alemán, y acompañado de los Castaño sembró el terror en dicha región.
Su operación con las AUC finalizó con los acuerdos de Santa Fe de Ralito, aunque en sus objetivos, la paz no era un camino; razón por la cual se motivó a conformar las AGC o también conocidas: Autodefensas Gaitanistas de Colombia. El crecimiento de este grupo llevó a la creación de algunas secuelas que aún permean la estabilidad del país, casos como Los Urabeños o también conocidos como clan Úsuga o clan del Golfo, organización que en la actualidad comandaba como cabeza máxima.
El narco llevó al clan del Golfo a tomar el control de las salidas del narcotráfico en el Pacífico y Caribe, zonas en donde llegó a desarrollarse el famoso ‘Plan Pistola’, dinámica criminal en la que se paga por el asesinato de integrantes de la Fuerza Pública.
En enero del 2023, Otoniel se declaró culpable por los delitos de empresa criminal continuada, de conspirar para importar droga y de tráfico marítimo de drogas, teniendo en cuenta que, ante las pruebas expuestas por la justicia norteamericana estaba sentenciado a afrontar un largo y costoso juicio, razón por la cual la jueza Dora Irizarry profirió una condena de 45 años de prisión en una cárcel de dicho país.
La extradición de ‘Otoniel’ estuvo colmada de cuestionamientos, pues muchas de sus víctimas señalaron la necesidad de que se quedara en Colombia con el fin de responder por sus delitos, además, de colaborar con la verdad y reparación de las comunidades en donde operó junto a sus tropas, sin embargo, será en Estados Unidos donde deberá purgar gran parte de sus acciones ilegales, con pocas probabilidades de regresar al país que lo vio nacer.