Experto revela el modus operandi de los fleteros en Bogotá

En sus 18 años de experiencia ha identificado a cuatro personajes claves: el marcador, el cogedor, el arrastrador y el transportador

En 20 años de trabajo logró identificar sus perfiles y modus operandi

Con el pago de la prima de mitad de año a la vuelta de la esquina, las bandas de fleteros en Bogotá y las principales ciudades de Colombia se preparan para una temporada de transacciones millonarias que, con éxito, podrían caer en sus manos. Así lo habría revelado un investigador de la Sijín con 18 años de experiencia en este delito, en entrevista para El Tiempo.

Y es que, a pesar de que para la Policía solo es posible hablar de fleteo cuando una persona es víctima de atraco a la salida de una entidad financiera ”en una ciudad donde hay tantas transacciones bancarias al día” no hay que restarle importancia a esta modalidad de hurto.

En el pasado, los fleteros de antaño –como él los llama– no solían asesinar a sus víctimas. Sin embargo, ahora, a la salida de una entidad financiera disparan y así se ahorran el tener que negociar.

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Lamentablemente, contrario de lo que se pensaría, no son fáciles de reconocer. Y es que, aunque en su vidas privada no suelen ser “personas que ahorren sus ganancias ilegales para organizarse” porque “lo que obtienen se lo gastan en trago, droga, mujeres y fiestas sin control. Luego vuelven y quedan sin nada”, por su trabajo deben pasar desapercibidos.

O al menos el marcador, uno de los cuatro perfiles que durante sus casi 20 años de experiencia ha logrado identificar. Él o ellos (a veces suelen actuar en pareja) “se sienta o sientan a esperar. Observan detenidamente qué cliente se demora más de lo usual porque puede ser el elegido y, muy importante, afinan el oído para escuchar a la máquina contadora de billetes, así logran determinar si es una transacción millonaria. Están completamente entrenados. Observan si son billetes verdes y así cuantifican la cantidad del dinero”.

Mientras, por medio de un chat o videollamada grupal informan a los demás miembros de la banda de qué manera está vestida su víctima, qué salida toma, cómo es su vehículo y en dónde colocó el dinero.

El transportador que, por lo general, es el líder y “el único de la banda que, por lo general, trata de invertir lo que se roba” espera junto a un tercer personaje a quien denomina “el cogedor” para interceptar a sus víctimas, sin importarles si van acompañadas por menores de edad, adultos mayores o personas en condición de discapacidad.

Los persiguen y en la primera parada que se ven obligados a hacer, el cogedor abandona el vehículo y amenaza a quien, minutos antes, retiró el efectivo.

“Mientras tanto, quien conduce le va informando al de la moto, a quien llaman el ‘arrastrador’, por cuál lado llegar para que, quien ejecute el robo, se monte a la motocicleta”.

Y, unas cuadras más adelante, deja al cogedor en medio de la calle, en donde es recogido, de nuevo, por le transportador, antes de dirigirse a su sede, en donde reparten las ganancias, siempre bajo supervisión del líder; ya que, “entre ellos se traicionan. Los cogedores se llevan a veces computadores o joyas y guardan silencio”.

Por lo general, con el dinero en sus bolsillos y el siguiente pago de prima a unos cuantos meses desaparecen. Se gastan su dinero en zonas de tolerancia o viajan a ciudades pequeñas, en donde intentan camuflarse por un tiempo hasta que deciden su próximo destino criminal:

“En dos días ya se les ha acabado el efectivo. Nunca ahorran, llevan una vida desordenada. Sobre todo, el arrastrador y el cogedor son personas jóvenes, ágiles, preparadas para hacer todo rápido y huir (…) Cuando se les mira antecedentes tienen demandas por cosas como inasistencia alimentaria”.

Muy pocas veces los trabajadores de los bancos se ven involucrados y cuando esto ocurre rotan al personal. De ahí que, la recomendación del experto para el medio citado sea que se pida acompañamiento de las autoridades, que son escogidas al azar y, de ser posible, se instale una cámara en el vidrio panorámico del vehículo:

“Son mejores los videos estáticos con buena resolución porque los domos giran justo cuando algo pasa. A veces están apuntando a la pared. Piensen que le puede pasar a un familiar”.

Ya que, su vestimento o un simple tatuaje o lunar suelen ayudar a las autoridades en la búsqueda y, en el futuro, a desarticular a las organizaciones que viven del fleteo.

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