Qué posibilidades hay de un nuevo apagón en Colombia: expertos analizan posibles escenarios de racionamiento con la llegada del fenómeno del niño

Ante las probabilidades de una sequía en los próximos meses, expertos analizan cómo se encuentra el país en materia energética para suplir la cuota diaria en Colombia.

Actualmente el país no tiene una crisis energética, pero autoridades se mantienen alerta. Foto: Colprensa/Archivo

Con la alerta de llegada del fenómeno de El Niño al país, con un 90% de probabilidad de aparecer a partir del mes de julio y reducir las lluvias entre el 10% y el 40%, se prenden nuevamente las alarmas ante una posible crisis energética, ya que en Colombia alrededor del 66% del total de la energía surge producto del líquido tratado en 150 hidroeléctricas.

Aunque sea difícil de predecir la fuerza con la que llegaría el fenómeno en los próximos meses, los antecedentes de El Niño en el país y los efectos del calentamiento global, hacen pensar a los expertos en medidas y posibles escenarios que llevarían a Colombia a eventuales racionamientos de energía, toda vez que los embalses perderían rápidamente sus niveles, lo que significaría una menor capacidad de generación.

Tras seis años desde la última alerta que se emitió en medio del fenómeno ocurrido entre 2015 y 2016, el país ha logrado sumar un 15% más de capacidad de generación de energía y los embalses cuentan con una reserva hídrica del 58% aproximadamente. Aun así, Sandra Fonseca, directora ejecutiva de Asoenergía, aseguró en las últimas horas en el programa Hora20 de Caracol radio que “aunque tengamos reservas del 60% en los embalses, estos se pueden desocupar en términos de 3 o 4 meses si no vuelve a llover; esto significa que toca tener toda la disponibilidad de gas, carbón, de líquidos que hoy se tienen en cuenta en los cálculos de la energía firme”. Además, comentó sobre la fragilidad con la que cuenta el sistema energético del país: “Cuando uno mira hoy, ve que en un día ordinario la demanda es de 225 GWh, realmente nosotros tenemos en energía firme alrededor de 227 GWh, es decir hay un margen muy pequeño”.

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Por su parte, el exministro de Minas Tomás González se refirió también sobre los las presiones a las que se ve expuesto el sistema eléctrico en épocas de crisis, que no necesariamente se ven ligadas a la disminución del agua. Afirmó que “el problema es que el sistema está diseñado para pasar estos momentos críticos, pero en la práctica se le pone mucha presión. Todo tiene que funcionar bien y en Niños anteriores hemos visto es que también se pueden presentar otras contingencias que no sea relacionado con la lluvia”.

A partir del 14 de diciembre la Central Hidroeléctrica Ituango entró en operaciones comerciales. Foto: Secretario de Gobierno de Medellín, Twitter.

Uno de los temas que también genera inconformidad por ser una posible causa de racionamiento energético está relacionado con proyectos polémicos como la hidroeléctrica Hidroituango o los parques eólicos de La Guajira que, para la fecha, deberían estar produciendo alrededor de 4 mil megavatios, pero actualmente solo aportan 600 MWh. En ese orden, ante la escasez de proyectos de energías renovables, el papel de las centrales termoeléctricas, que generan el 32% de la energía, sería de gran importancia en una eventual sequía, aunque requeriría de toda la disponibilidad de gas y carbón para cubrir las necesidades. Por su parte, el ministerio ha dicho que se está preparando y que desde ya se encuentra en la identificación del abastecimiento de los combustibles para las térmicas.

Por el momento el gobierno nacional ha desestimado un racionamiento energético, ya que desde el ministerio se esperaba que para la llegada del fenómeno de El Niño los embalses no superarán el 46% en su reserva hídrica, cifra que ha sido superada en más de 10 puntos porcentuales. Aun así, la ministra Irene Vélez lanzó una alerta sobre el aumento en las tarifas de energía en caso de carencia hídrica, pero a su vez dio un parte de tranquilidad al afirmar que el cargo por confiabilidad, que se paga en la factura desde el año 2006 y que hoy acumula unos 68 billones de pesos, podría solventar las posibles diferencias entre el precio real y el precio por escasez.

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