Las autoridades monetarias, así como los hogares colombianos, tiene todas las esperanzas puestas en que la inflación empiece a ceder a partir del segundo trimestre del año. La variación de los precios ya ha dado unas muestras de “desaceleración” en los primeros meses que se espera que se confirme con el dato de marzo, para el que el Índice del pollo asado anticipa un resultado positivo.
Para medir el impacto de los fenómenos económicos en los hogares colombianos, el diario La República tomó como ejemplo el precio del pollo asado, como un plato popular en todas las principales ciudades. Al ser un plato principal para la mayoría de las familias, la variación de su precio puede ser representativo del impacto en las finanzas del hogar.
El precio del pollo en los asaderos en el promedio del país para el mes de marzo se redujo en un 2%, según evaluó el diario al consultar 21 pollerías a nivel nacional. La medición se realizó el 3 de abril para conocer el costo para el consumidor con que cerró el tercer mes del año.
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A excepción de Bogotá ($42.000), Medellín ($40.633) y Cartagena ($41.700); en Tunja ($32.233), Cúcuta ($37.566), Cali ($35.966) y Villavicencio ($31.633) se redujo el precio del pollo asado que en promedio se encuentra por $37.390. En la capital del Meta, donde más se desplomó el valor, el precio varió -12,05% en comparación con el precio que alcanzó para el mes de febrero.
El índice tiene en cuenta pollerías de cadena en las que el precio del pollo suele ser más alto, almacenes de barrio, así como los acompañamientos adicionales.
Los alimentos son el sector que más ha jalonado la inflación desde el 2021, por lo que la cifra respecto a la comida preparada para consumo en el hogar como el pollo asado puede ser representativo del comportamiento del Índice de Precios al Consumidor que se conocerá en los próximos días.
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Las autoridades monetarias esperan que la inflación haya alcanzado su techo durante el primer trimestre del año y que, cuando se calcule el IPC de marzo, el resultado muestre si no una reducción, sí una menor tendencia al alza de lo que se experimentó durante el 2022.
El 30 de marzo, la Junta Directiva del Banco de la República decidió aumentar en 25 puntos básicos la tasa de interés con base en la variación que se presentó entre enero y febrero, que se calculó en apenas 3 puntos por encima. Según la discusión de los directores del Emisor, los precios de los alimentos mostraron una menor tendencia al alza (24% en febrero) de lo que se registró en diciembre (27,8%).
“Las presiones de costos estarían cediendo: los precios internacionales de alimentos y otros bienes importados vienen cayendo, lo que se ha reflejado en descensos progresivos de la inflación de precios al productor, cuyo aumento anual bajó de 19,2% en diciembre a 15,1% en febrero. Estas señales favorables sugieren que la tasa de inflación se aproxima a su techo, a partir del cual iniciaría el descenso previsto para 2023″, consideró la Junta.
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Los analistas económicos consultados por el Banco de la República también expresaron, a través de una encuesta, disminuyeron la expectativa de inflación. Si se consolida la tendencia, los precios podrían reducirse a partir de abril y aliviar los bolsillos de los hogares, como lo muestra también el Índice del pollo asado.
Por lo pronto se mantiene la política de incremento de las tasas de interés para frenar la inflación y el consumo, con el objetivo de alcanzar una meta de 3% para el año 2024. Los más pesimistas creen que la variación se mantiene sensible a los cambios, la indexación de precios podría afectar las reducciones y las expectativas para la cifra anual se mantienen altas.