Encarar el despecho es una de las situaciones más dolorosas que puede llegar a vivir una persona, algunos lo enfrentan por medio del arte o fiestas, mientras que otros optan por la soledad y recogimiento.
Las formas en que reacciona una persona con este sentimiento se encuentra medida por la cultura en la que nos encontramos inmersos. En Colombia se usa el vocablo tusa para definir la tristeza causada por un fracaso o desengaño amoroso.
Pero si en vez del diccionario nos guiaramos por la canción de Karol-G, en colaboración con Nicki Minaj, podríamos definir la tusa como una “depresión tonta”, que conlleva al arrepentimiento del vínculo perdido y se cura con “rumba”.
Más allá de las distintas valoraciones y significados que puedan extraerse de este vocablo, sobrellevar de manera exitosa una ruptura amorosa es clave para cuidar nuestra salud mental, pues en realidad se trata de un proceso de duelo.
Para conocer más sobre las rupturas amorosas y como superar la temida tusa, Infobae Colombia habló con el psicólogo Andrés Lasso, máster en Psicología Clínica de la Pontificia Universidad Javeriana, terapeuta de parejas y experto en relaciones.
¿Cómo podemos afrontar una ruptura amorosa?
Andrés Lasso: Las rupturas son momentos de duelo, evidentemente vienen con muchas emociones: dolor, rabia, culpa, arrepentimiento, de todo. Eso hace que sin duda sean momentos desagradables y tengamos prisa de sentirnos “bien”.
Sin embargo, la mejor forma de atravesar un rompimiento, como muchos otros momentos en la vida, es sintiendo. Las emociones están para ser sentidas y no podemos irnos de un lugar sin antes haber llegado, por eso es necesario poder sentir lo que sea que tengamos que sentir.
Esto no quiere decir, que vamos a estar con todas estas emociones a flor de piel todo el tiempo, los duelos funcionan en oscilación, entre momentos en los que estamos con las emociones de la perdida muy presentes, y otros donde nos sentimos fuertes y como si nada hubiera pasado. Este movimiento se va dando a lo largo del tiempo hasta que logramos llegar a una aceptación de esa ruptura.
Debemos tener cuidado con las cosas que hacemos frente a las separaciones, ya que pueden empeorarlo todo, por ejemplo, entregarnos al alcohol u otras sustancias, tomar decisiones impulsivas o involucrarnos rápidamente con otras personas pueden llegar a ponernos en situaciones difíciles y complicar aún más el clima emocional que atravesamos.
En estos momentos lo que más nos ayuda es cuidar mucho de nosotros, con alimentación, ejercicio y nutrición de otros vínculos, apoyándonos en las amistades y la familia. Podemos también buscar actividades de distracción y explorar nuevas aficiones. Todo esto facilitará el proceso.
En la medida de lo posible, cortar contacto temporal o definitivamente con nuestro ex, dado que la distancia nos ayuda a tomar perspectiva de lo que sentimos, ir sanando y sobre todo no entrar en ciclos destructivos de terminar-volver-terminar-volver.
Es natural que haya momentos donde extrañemos mucho a la otra persona y nuestra mente se enfoque solamente en todo lo bueno que teníamos, por lo que es fundamental aterrizar esa ilusión, nostalgia y esperanza, recordándonos las razones por las cuales no funcionó, no funcionará y es mejor estar lejos. Es un proceso y hay que vivirlo un día a la vez.
¿Es bueno cerrar ciclos? O ¿Es mejor romper el contacto?
LS: Tenemos que pensar qué nos puede ayudar a cerrar y sanar, pero sin caer en el exceso de confianza y autosabotaje, es decir, muchas veces pensamos “yo ya lo superé” y nos ponemos en situaciones de vulnerabilidad, por ejemplo hablándonos o viéndonos con esa persona, terminando nuevamente involucrados.
Si definitivamente queremos romper la relación no debemos tener un cierre, podemos romper el contacto, bloquear, no volvernos a ver más, no pasa nada, es una decisión válida terminar así y hacerlo de una u otra manera no va a ser ni mejor ni peor en nuestro proceso de recuperación.
Ahora, hay situaciones donde romper contacto no es posible del todo, por ejemplo al compartir el trabajo o tener hijos/mascotas en común. En estos casos es clave mantener el contacto cero en el sentido de no propiciar una interacción afectiva con esa pareja, sino comunicarnos y gestionar aspectos únicamente relacionados con el rol que aún compartimos.
Finalmente, es clave recordar que contacto cero no es solo no vernos con esa persona, ya que es usual que pensemos en esa persona en exceso o monopolice todas nuestras conversaciones con otras personas, por lo que también implica el ir sacándolo poco a poco de nuestras conversaciones, de nuestra mente y de nuestro corazón.
¿Cuándo se debe pensar en terminar una relación?
AL: Sin duda cuando hay cualquier tipo de violencia o situación que nos produzca daño. Ahora, esta decisión es muy personal y algunas claves que nos pueden ayudar a pensar en este momento es cuando la mayoría del tiempo hay tensión, tristeza, aburrimiento, etc. Y los momentos de felicidad, tranquilidad y gozo son fugaces y esporádicos. Es decir, cuando en una balanza pesa mucho más lo malo que lo bueno.
Otra clave tiene que ver con revisar si la relación está alineada con mi proyecto de vida o valores fundamentales, por ejemplo, si para mí es sumamente importante en el desarrollo de mi felicidad, el tener hijos y mi pareja no quiere en ninguna circunstancia, debo ser muy consciente de ello al continuar en dicho vínculo.
Sin embargo, es una decisión muy difícil porque muchas veces nos aferramos a los buenos momentos, las esperanzas de cambio y le tenemos miedo a la soledad o a enfrentar el mundo sin esa persona.
¿Cuándo asistir a terapia de pareja?
LS: Solemos pensar que el momento para asistir es cuando la relación está en las últimas y no. De hecho, de acuerdo con el Dr Gottman, un experto en parejas, pasan alrededor de seis años de infelicidad antes de que las parejas decidan buscar ayuda. Por lo anterior, es fundamental apuntarle mucho a la prevención, revisar áreas como la comunicación, sexualidad, intimidad emocional y ver qué podemos mejorar o si hay algo que definitivamente requiera de un experto que nos pueda acompañar a cambiarlo.
Si identificamos que hay aspectos que deben cambiar y no lo hemos logrado después de varios intentos, es momento de consultar.
También hay ciertos momentos que son muy coyunturales como iniciar la convivencia, el matrimonio, una migración o la llegada de un hijo, estos son momentos de estrés que pueden detonar muchos problemas, de ahí la importancia de prepararnos en un espacio terapéutico para atravesarlos de la mejor manera y sin sobre estresar el vínculo.