De unos años para acá, las cifras de adopción de menores en Colombia vienen cayendo y, a pesar de algunas excepciones, la tendencia se muestra a la baja. Mientras que en 2019 se adoptaron 1.390 menores, en el 2020 esta cifra se redujo a 300, y en 2021 volvió a subir a 1050. Pero volvería a bajar en 2022, cuando, a noviembre, solo 891 menores habían sido adoptados. Por lo que aún no logran superase las cifras prepandemia y, de seguir por la misma ruta, cada año, el ICBF estará más lejos de esta meta.
Bien es cierto que 800 adopciones al año no parecen una cifra del todo baja —después de todo, entre 2 y 3 niños encuentran un hogar adoptivo cada día— la realidad es que hay más de 4.000 niños en Colombia esperando encontrar una familia y, lo más preocupante es que, de ellos, 3.690 son niños en condiciones especiales de adopción, lo que quiere decir, que o son mayores de ocho años, o tienen algún tipo de enfermedad o condición difícil de tratar, o tienen hermanos.
Y aunque está última no parezca una situación problemática, en Colombia la Corte Constitucional decidió hace años que, si varios niños de un mismo grupo familiar se encuentran en adopción, de querer adoptar uno, tendrá que hacerse el mismo proceso con todos sus hermanos.
Además, de los 3.690 niños en condiciones especiales de adopción, 2.333 son menores entre los 13 y los 17 años que, por lo general, no son adoptados, porque las personas interesadas en adoptar, en su mayoría, prefieren empezar el proceso de conexión y crianza cuando el menor aún está en la primera infancia.
Así que la mayoría de los niños, niñas y adolescentes que pasan de los 13 años y aún no consiguen un hogar adoptivo, terminan siendo lo que, en términos coloquiales se conoce como “los hijos del bienestar”. Menores que llegan a la mayoría de edad bajo la custodia del ICBF, que paga sus estudios y termina convirtiéndose en todo lo que conocen.
Y el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) logró comprobarlo en sus registros que dejan en evidencia que en Colombia, los niños son adoptados, en su mayoría, cuando están entre los 0 y los 4 años. De acuerdo con la Constitución, tener una familia es un derecho, así que a estos niños no se les da una “segunda oportunidad”, al ser acogidos por una nueva familia el Estado logra reestablecer ese derecho.
Todo esto, luego de un arduo trabajo en el que la entidad encargada se cerciora de que el menor estará en perfectas condiciones al ser entregado a sus nuevos padres, pues, así como Concepción Baracaldo, directora del Instituto, dijo en su momento: “detrás de cada adopción hay un proceso riguroso que nos permite evaluar y preparar a las familias, para asegurarnos de que cada niño, niña o adolescente declarado en adoptabilidad pueda crecer en un entorno seguro que les brinde el amor y la protección que necesiten”.
Bien sea por una familia colombiana o una extranjera, ya que, sin importar la nacionalidad, lo que busca el Gobierno es reestablecer un derecho, y por ello, de las 891 adopciones registradas en 2022, 551 niños, niñas y adolescentes forman parte de una familia colombiana y 387, de una familia extranjera.
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