Tras el fallo de la jueza María Romilda Servini de Cubría no hubo festejo pero sí satisfacción en el sector de la UCR que se presentó a las elecciones con "Vamos Juntos", es decir con el equipo de Horacio Rodríguez Larreta y Elisa Carrió. Más bien habría que decir el sector de ex radicales, porque fueron desafiliados rápidamente al no acatar la resolución del partido que se quedó con Martín Lousteau en Evolución.
La pelea está judicializada y ahora la UCR debe constituir un Tribunal Electoral antes de convocar a elecciones para la renovación del cargo que hoy ocupa Emiliano Yacobitti, hombre de Enrique 'Coti' Nosiglia y de los delegados al Comité Nacional. De hecho, Nosiglia se postulaba en noviembre como delegado, cargo desde el que podía terciar en diciembre en la pelea grande por la presidencia al Comité Nacional de la calle Alsina. Un sector de radicales, que sin ser rupturistas no están alineados con Ernesto Sanz y los más macristas (Nosiglia, Federico Storani, Ricardo Alfonsín, Juan Manuel Casella), postulan un presidente que reclame mayor participación del radicalismo en las políticas de Gobierno. Esa cadena de desencuentros, al menos en la pata porteña, Servini de Cubría la frenó.
Los que lograron aval judicial aseguran que quieren ir a elecciones pero que quieren participar. Entre ellos, Facundo Suárez Lastra, electo diputado nacional en la lista que lideró Carrió, espera que su sanción la revise el Comité Nacional para volver a recuperar el título de afiliado radical.
La cuestión es un embrollo. María Inés Parry es presidenta de una comuna y Guillermo Suárez es secretario general del partido, por lo cual necesitan ser echados por la Convención partidaria y se requieren dos tercios pero alegan que "no hubo una decisión partidaria del radicalismo, en forma orgánica, de ir a ningún lado y no hubo una lista de la UCR". Entre los argumentos con los que insisten, señalan que la mayoría de los radicales de la Ciudad votaron por Vamos Juntos y no por Evolución que quedó en tercer lugar.
To be continued…