“One-Off”, el modo de acceder a un Ferrari único e irrepetible

El modelo se llama BR20 y forma parte de un sistema de Ferrari, que permite diseñar autos exclusivamente a pedido de su dueño. Tiene algunas semejanzas con otros modelos, pero la realidad es que no hubo ni habrá otro igual jamás

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Un Ferrari personalizado bajo el sistema "one-off" de la casa de Maranello, es un auto que no tiene otro igual

Tener un Ferrari es algo que todo amante de la velocidad tiene aunque sea en la fantasía. Algunos afortunados se pueden dar ese gusto en algún momento de su vida, y otros en varias oportunidades. Pero si ser un cliente frecuente de Ferrari permite darse el lujo de tener un auto de Maranello único y ha pedido, eso ya supera el sueño de cualquier amante de los autos deportivos.

Es el sistema ”one-off” de Ferrari, por el cual se fabrican autos que no tendrán otro igual jamás porque están hechos de acuerdo a los requerimientos del comprador. No es un modo de fidelización con la marca que haya implementado solo Ferrari, de hecho, Rolls-Royce y Bentley tienen ese modo de atrapar a sus clientes más excéntricos, y otras marcas de autos deportivos como Pagani también lo hace, aunque con accesorios o equipamiento, y no con un auto que tenga una forma única, como es el caso de este Ferrari.

El remate de cola del Ferrari BR20 es realmente llamativo, con algun aire de modelos fastback de las décadas del 50 y 60

Su nombre, el del auto porque el del dueño no se comunica como tampoco su precio, es Ferrari BR20, y es una berlina basada en un Ferrari GTC4 Lusso, aunque con una carrocería que tiene cola fastback y no hatchback como éste, y las cuatro plazas se redujeron a solo dos.

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El proceso de fabricación de un auto “one-off” lleva aproximadamente un año, y Ferrari tiene un equipo a disposición esta tarea que solo puede producir dos unidades en simultáneo y no más. Pero además de ser un cliente Ferrari, para poder comprar uno de estos autos únicos, hay que esperar que llegue la invitación, sin la cual, no hay pedido que tenga recepción.

El interior del Ferrari BR20 no parece el de un auto súperdeportivo, especialmente por las tonalidades y materiales, más semejantes a autos de otra época y no a los modernos donde la fibra de carbono es protagonista

Una vez que se ha accedido al privilegio y se ha aceptado la invitación, comienza un el proceso de diseño, en el cual los ingenieros de Ferrari acompañan las ideas del cliente y marcan algunos límites, como ser aquellos que impliquen aspectos de seguridad. Si el auto elegido se basa en un modelo determinado, los parámetros de construcción no cambiarán, sino solo la carrocería y el interior, pero la mecánica debe ser la misma y la transmisión también. Para diseñar la carrocería, la inspiración de las formas tiene que ser la de uno o varios modelos Ferrari, y no es posible inventar un auto o copiar detalles de otras marcas.

Es el caso de este Ferrari BR20, que tiene el motor del GTC4 Lusso, un 6.3 litros V12 que entrega 690 CV a 8.000 rpm y tracción en ambos trenes. Pero la arquitectura del auto tiene vestigios de varios modelos, como los Ferrari 410 Superamérica y Ferrari 500 Superfast de las décadas del 50 y 60 en la cola del auto. En cambio, en el frente, el auto recuerda al Ferrari 812 Superfast, y el remate del habitáculo al actual Ferrari F8 Tributo.

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La vista lateral del Ferrari BR20 muestra clara influencia de autos de otros modelos combinados entre sí

En el interior, los tapizados están confeccionados con cuero marrón Heritage Testa di Moro con costuras de contraste cruzadas plateadas y de aspecto “old school”. Ese mismo revestimiento llega a la parte posterior del habitáculo, donde no hay asientos, pero el espacio está preparado como un pequeño baúl construido con aplicaciones de fibra de carbono. El tapizado en cuero de tono más claro, que hace combinación con la parte superior del tablero y el volante.

Los tapizados "old School" remarcan la idea de auto retro del propietario de este Ferrari BR20

Aunque no se haya dado a conocer el monto que se pagó por este auto “one-off”, se descuenta que su precio supera ampliamente el de un Ferrari GTC4 Lusso, por lo que se podría presumir que su costo esté cercano a los 500.000 dólares. Claro, “meter las manos en la arcilla” con la que se construyen las maquetas que darán vida al auto definitivo, ese es un privilegio que solo pueden pagar algunos pocos.

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