Hace pocos días, la Universidad de Oxford publicó un detallado y extenso informe en el que aseguraba que el uso de la bicicleta y su variante de e-biking, serían el medio de transporte ideal para realmente bajar la contaminación en el lapso que el planeta necesita para sentir la diferencia: 5 años.
Parte del informe justificaba también el ciclismo como el método apropiado para que las personas hagan esa actividad física necesaria, que una vida cada vez más sedentaria, profundizada con el Home-working, la nueva modalidad de trabajo no presencial que ha ocasionado la pandemia del civid-19.
Sin embargo, al pensar en el e-biking, lo primero que alguien podría decir es que el ejercicio físico no es tal, porque un motor eléctrico suplanta el esfuerzo físico sobre los pedales.
La empresa alemana Schaeffler, ha lanzado recientemente una respuesta que encantará a todos, porque lejos de dejar de pedalear, su innovador desarrollo lo que permite es que las bicicletas ya no tengan cadena, lo que soluciona otro problema de la movilidad en dos ruedas, la molesta “saltada de cadena”, que frecuentemente ocurre en las situaciones menos apropiadas, y que además de ensuciar las manos del ciclista, suele manchar la ropa y a veces hasta provocar algunas caídas.
El desarrollo se llama Schaeffler Free Drive, y está compuesto por dos máquinas eléctricas, un generador y un motor, conectados por cable. Se trata de un sistema totalmente eléctrico gobernado por ese cable, que es encargado de enviar la energía creada por el ciclista durante el pedaleo mediante un generador eléctrico situado en el buje del pedalín hasta un motor eléctrico que se sitúa en la rueda trasera. Entre ellos, una batería se encarga de almacenar y regular los excesos y faltantes de energía que se producen durante la marcha.
En pocas palabras, esta máquina eléctrica se encarga de transformar la energía mecánica en energía eléctrica. Esa energía eléctrica llega a una segunda máquina eléctrica, la que está en la rueda trasera, donde de nuevo la energía eléctrica se convierte en mecánica para impulsar la bicicleta. Con este desarrollo, entonces, se eliminan la corona del plato en los pedales, la cadena y los piñones del eje de la rueda trasera.
Lo más interesante además es que este generador puede variar la resistencia que ofrecen los pedales al giro, según el esfuerzo requerido o seleccionado. Si el ciclista pedalea con la suficiente potencia como para generar un exceso de energía, el sistema se encarga de enviarla a la batería, para acumularla y usarla más tarde, cuando tal vez sea necesaria y el ciclista no la tenga como reserva natural en sus piernas.
Y por si esto no fuera suficiente, el motor eléctrico de la rueda trasera también cuenta con un sistema de frenado regenerativo que también puede almacenar en la batería la energía que se genera en las desaceleraciones y las frenadas, permitiendo que esa energía quede stand-by para ser utilizada en otra ocasión.
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