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De bozales a banderas: los aranceles de Trump golpean productos inesperados

Reportajes Especiales - Business

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Boyas, bozales para perros, capas, banderas nacionales y "estatuillas de metales comunes" importados de Canadá ahora cuestan más en Estados Unidos.

Anoraks y sacos de traje. Banderas nacionales. Algunos adornos navideños. Y 36 tipos diferentes de madera contrachapada.

Las listas de cientos de productos canadienses sujetos a los nuevos aranceles del 50 por ciento impuestos por Estados Unidos son largas y aparentemente están organizadas al azar.

El gobierno de Donald Trump impuso los aranceles, que entraron en vigor el sábado, después de que el primer ministro de Canadá, Mark Carney, suspendiera las negociaciones comerciales con Estados Unidos, que habían durado casi un mes. "Pidieron demasiado y ofrecieron muy poco", dijo Carney.

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Carney ha prometido tomar represalias "dólar por dólar" contra los nuevos aranceles, que se suman a los aranceles anteriores de hasta un 50 por ciento que el presidente Trump impuso al aluminio, al acero y a los automóviles canadienses el año pasado. La madera de construcción tiene aranceles que anteceden el regreso de Trump al poder; sin embargo, él los aumentó el año pasado.

Estos son algunos de los productos sujetos a los nuevos aranceles:

Principales exportaciones

Para las empresas canadienses que dependen de sus negocios en Estados Unidos, es probable que los nuevos aranceles sean fuente de gran ansiedad. Para los agentes aduanales y abogados de comercio que asesoran a esas empresas, son una extraordinaria oportunidad de negocio.

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Pero para el lector común, los aranceles son a veces desconcertantes. Los artículos afectados, según el gobierno de Trump, cubren 20.000 millones de dólares en exportaciones canadienses. Están detallados en tres listas, que pueden encontrarse aquí, aquí y aquí.

Del texto surgen algunos patrones claros. La industria forestal canadiense, enredada durante décadas en una batalla aparentemente interminable con Estados Unidos, ha sido blanco particular de estas medidas. En las listas, los numerosos productos de madera incluyen 36 tipos diferentes tan solo de madera contrachapada. Los constructores de viviendas en Estados Unidos ya han dicho que no hay suficiente producto estadounidense para reemplazar la madera contrachapada canadiense, por lo que los aranceles podrían aumentar los costos de construcción de viviendas.

El alcohol también ocupa un lugar destacado. Al gobierno de Trump se ha sentido particularmente molesto por el hecho de que ocho de las 10 provincias de Canadá aún restringen el vino y los licores estadounidenses en su sistema de distribución y tiendas de licores propiedad del gobierno. Esas medidas comenzaron después de que Trump sugirió convertir a Canadá en el estado número 51 e impuso aranceles en violación del acuerdo de libre comercio entre ambos países y México.

Algunas de las bebidas ahora efectivamente excluidas de Estados Unidos por los aranceles tienen poco atractivo evidente, incluidas "mezclas de o a base de sustancias odoríferas con un 20 a 50 por ciento de alcohol por peso que solo requieren la adición de alcohol etílico o agua para convertirse en una bebida". Queda sin explicar por qué alguien querría añadirle más alcohol a algo que ya está compuesto en su mitad por esa sustancia embriagante.

Los productos lácteos son otro objetivo. Canadá utiliza cuotas de producción y otras herramientas para proteger a los productores lácteos nacionales, quienes venden principalmente al mercado canadiense, lo que potencialmente limita el efecto de los nuevos aranceles estadounidenses.

La ropa y los textiles también se ven afectados. Al igual que en Estados Unidos, gran parte de la producción de ropa de Canadá se trasladó al extranjero hace mucho tiempo, y algunos minoristas canadienses en línea venden a clientes estadounidenses artículos fabricados en el extranjero. Eso, sin embargo, no les dará una salida. El simple hecho de enviar mercancía desde Canadá activa los aranceles, independientemente de dónde se hayan fabricado los productos.

Y algunos peculiarmente específicos

Pocas prendas de vestir escaparon a los aranceles. Entre ellos se incluyen abrigos, anoraks, rompevientos, chaquetas sin mangas, suéteres de algodón, camisetas, chaquetones, capas, capotes, conjuntos deportivos, chaquetas de traje, blazers y vestidos. Los guantes, mitones y manoplas están en la lista a menos que estén relacionados con el deporte.

También se incluyen banderas nacionales, lienzos para pintar telones de fondo de escenarios, lonas, toldos y parasoles.

No todos los artículos de la lista provienen de grandes empresas. Varios productos, como la joyería y la miel, provienen de pequeñas operaciones, incluso de una sola persona.

Las descripciones de los artículos van desde lo general hasta lo casi peculiarmente específico. Entre estos últimos se encuentran los muebles de madera "del tipo utilizado en el dormitorio y no diseñado para uso en vehículos motorizados".

La lista de aranceles tiene un toque un tanto aguafiestas al incluir "artículos para festividades navideñas, adornos, que no sean de vidrio ni de madera", juguetes, incluidos los juguetes para montar pero no las bicicletas, cañas de pescar, palos de hockey, patines y "artículos festivos, de carnaval o de otro tipo de entretenimiento". Los dueños de perros verán aumentos similares en el precio de las correas, collares, bozales y arneses.

Muchos productos --entre ellos cámaras de televisión de estudio y teléfonos inteligentes-- no parecen fabricarse en Canadá en absoluto.

Sobre todo, la lista revela facetas intrigantes y ocultas de la industria canadiense, e incluye a empresas que producen o venden máquinas de encuadernación, equipos de clasificación de huevos, boyas marinas, grúas, máquinas de limpieza por chorro de arena y vapor, alambiques ("no para fines domésticos"), cajas fuertes y "estatuillas de metal común".

Y ahí está quizá la más fina de todas las exportaciones de Canadá a Estados Unidos: "pelucas (parciales), barbas postizas, cejas y similares, de materiales textiles sintéticos".

Ian Austen informa sobre Canadá para el Times. Originario de Windsor, Ontario, ahora radica en Ottawa y ha cubierto las noticias del país por dos décadas. Se le puede contactar en austen@nytimes.com.

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