
Organizaciones de derechos humanos y familiares dicen que el país planea la primera ejecución de un manifestante opositor durante la más reciente ola de protestas.
Irán tenía previsto ejecutar el miércoles a un manifestante de 26 años que fue sentenciado a muerte apenas unos días después de su detención, según grupos de derechos humanos y familiares. El presidente Donald Trump ha amenazado con tomar "medidas contundentes" si Irán ejecuta esa sentencia de muerte.
Mientras Irán intenta sofocar las protestas antigubernamentales que comenzaron hace más de dos semanas, el jefe del Poder Judicial del país, Gholam-Hossein Mohseni-Ejei, instó a celebrar juicios y ejecuciones rápidas de "alborotadores" --término que los funcionarios han empleado para referirse a los manifestantes--, según un video difundido el miércoles por Tasnim, la agencia semioficial.
"Aquellos elementos que decapitaron a personas en las calles o quemaron vivas a personas deben ser juzgados y castigados lo antes posible", dijo. "Si no lo hacemos rápido, no tendrá el mismo impacto".
El manifestante cuya ejecución está prevista, identificado como Erfan Soltani, sería el primero condenado a muerte durante la actual ola de agitación antigubernamental, que comenzó el 28 de diciembre.
Fue detenido el 8 de enero en su domicilio, en una zona al oeste de la capital, Teherán, y se le ha negado el acceso a un abogado u otros medios para preparar su defensa, según la Organización Hengaw para los Derechos Humanos, con sede en Noruega.
Un comunicado del grupo afirmó que su familia no tuvo acceso a la información sobre el proceso judicial y solo se le permitió una breve y última visita antes de la ejecución programada para el miércoles. Cuando solo habían transcurrido cuatro días después de su detención, su familia se enteró de que la ejecución ya tenía fecha.
El martes, la familia dijo que Soltani nunca había recurrido a la violencia y que lo único que buscaba eran libertades básicas para los iraníes.
Desde finales del mes pasado, Irán ha sido el escenario de las mayores protestas contra sus gobernantes autoritarios que se han realizado en los últimos años.
Trump ha hecho una serie de declaraciones prometiendo apoyo a los manifestantes y amenazando con atacar Irán si sus fuerzas matan a manifestantes. Ya entrada la noche del martes, mientras circulaban informes sobre la inminente ejecución de un manifestante iraní, Trump advirtió sobre las consecuencias de que se tomara esa medida.
"Tomaremos decisiones muy contundentes si hacen algo así", dijo en una entrevista con CBS Evening News. "Cuando empiecen a matar a miles de personas, y ahora me hablas de ahorcamientos, veremos cómo les funciona eso. No va a salir bien".
También el miércoles, el ejército estadounidense estaba evacuando a un número indeterminado de personal no esencial de la base aérea de Al Udeid, en Catar, como medida de precaución, según dos funcionarios militares estadounidenses que hablaron bajo condición de anonimato para poder comentar asuntos operativos. Irán había disparado contra la instalación en junio, en represalia por ataques estadounidenses contra varios sitios nucleares clave.
Estos últimos movimientos han intensificado los temores de un nuevo ataque estadounidense contra Irán en una región ya en vilo tras múltiples guerras en los últimos dos años. Y altos funcionarios iraníes han respondido con amenazas y retórica vitriólica dirigida a Estados Unidos.
"El presidente de Estados Unidos, que habla repetidamente sobre el ataque fallido a las instalaciones nucleares de Irán, haría bien en mencionar también los misiles iraníes que atacaron la base estadounidense de Al Udeid", dijo el miércolesen X Ali Shamkhani, alto funcionario iraní y asesor del líder supremo Ayatolá Ali Jamenei. "Esto ayudaría sin duda a crear una comprensión más realista de la voluntad y la capacidad de Irán para responder a cualquier agresión".
El movimiento de protesta se vio impulsado inicialmente por la indignación ante la economía, debilitada tras años de corrupción, mala gestión gubernamental y duras sanciones occidentales. Pronto evolucionó hacia un levantamiento antigubernamental más amplio contra la clase dirigente clerical que ha gobernado desde la Revolución Islámica de 1979.
Más de 2400 personas han muerto hasta ahora, según Human Rights Activists in Iran (HRANA), una organización de derechos humanos con sede en Washington. La organización Iran Human Rights, con sede en Noruega, afirmó que más de 3400 habían muerto y miles estaban heridas.
Incluso funcionarios gubernamentales han reconocido la muerte de hasta 3000 personas. Pero se han centrado en los miembros de las fuerzas de seguridad que han sido asesinados.
Incluso funcionarios del gobierno han reconocido hasta 3.000 muertos. Sin embargo, se han centrado en las fuerzas de seguridad a quienes han matado.
Testigos han descrito a fuerzas gubernamentales disparando contra manifestantes desarmados. El saldo también incluye miembros de las fuerzas de seguridad iraníes.
El flujo de información sobre las protestas se ha visto gravemente restringido por un apagón de internet que dura ya casi una semana, lo que muy probablemente oculta la escala real del levantamiento y su costo humano. Las protestas suelen intensificarse a última hora de la tarde y por la noche, y el miércoles aún no estaba claro dónde se estaban produciendo las últimas manifestaciones ni cuál era su magnitud.
Tras el inicio de las protestas el mes pasado, los funcionarios iraníes adoptaron inicialmente un tono conciliador, diciendo que estaban abiertos al diálogo con los manifestantes. Pero cuando las protestas se extendieron y la gente empezó a pedir la caída del régimen, endurecieron su postura, cerraron internet y reprimieron con fuerza letal.
Los funcionarios calificaron a los manifestantes de "saboteadores" y vándalos que buscaban complacer a Trump. Advirtieron que quienes participaran en enfrentamientos se enfrentarían a severos castigos, incluida la muerte por ahorcamiento.
Irán tiene un historial de ejecución de manifestantes, incluso durante las manifestaciones de 2022. Esta práctica ha suscitado condenas públicas y de organizaciones de derechos humanos.
Según el grupo de derechos HRANA, se han emitido cerca de 100 confesiones forzadas en la televisión estatal desde que comenzaron las protestas. Las imágenes, a menudo acompañadas de música dramática, muestran a detenidos con los rostros difuminados, intercaladas con clips que supuestamente muestran a manifestantes atacando a las fuerzas de seguridad.
Leily Nikounazar y Shawn McCreesh colaboraron con reportería.
Abdi Latif Dahir es corresponsal de Medio Oriente para el Times. Cubre noticias relacionadas con Líbano y Siria. Reside en Beirut.
Leily Nikounazar y Shawn McCreesh colaboraron con reportería.
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