¿Convivencia con el virus? Dinamarca ya vive sin restricciones

Las calles danesas parecen un retrato de un pasado sin pandemia. Cómo viven ahora y el análisis a Infobae de dos infectólogos

EFE/EPA/CLAUS BECH/Archivo
EFE/EPA/CLAUS BECH/Archivo

Con una de las tasas más altas de vacunación en el mundo (75%) y una de las más bajas en muertes, el país nórdico se convirtió en el primero de la Unión Europea en eliminar el protocolo sanitario vigente aún en la mayor parte del mundo.

Desde el 10 de septiembre, el coronavirus dejó de ser considerado como una amenaza crítica para la sociedad danesa y se terminaron de eliminar todas las restricciones, lo cual estaba dispuesto que ocurriría a partir del 1 de octubre, pero se adelantó.

Consideran que la enfermedad se encuentra controlada, aunque inmersos en la globalidad, siempre existen posibilidades de volver atrás si aumentan los contagios.

Así, ya viven sin ningún tipo de limitaciones: sin barbijos en exteriores ni interiores, sin distanciamiento social, sin aforos limitados en grandes eventos ni exigencias de presentar certificación de vacunación para ingresar a diferentes sitios.

Ya no es necesario presentar ningún certificado de vacunación ni de tests negativos para circular en Dinamarca (AFP)
Ya no es necesario presentar ningún certificado de vacunación ni de tests negativos para circular en Dinamarca (AFP)

“Cuando se alcanza el 75% de vacunación, está en la famosa inmunidad de rebaño, con lo cual cada vez va a haber menos casos porque la mayoría ya está inmunizada. Pero hay que ser muy prudentes, hay 25% de la población no vacunada, eso es muchísima gente que se puede ir enfermando, y un porcentaje lo va a hacer gravemente”, advirtió la Dra. Gabriela Piovano, infectóloga de Terapia Intensiva del Hospital Muñiz, en diálogo con Infobae.

¿Qué significa ´convivir con el virus´ y ´normalizar la enfermedad´? “Es aceptar como algo habitual que dentro de la comunidad transcurran determinados casos, pero con casos graves en menor medida. Sin embargo, la circulación del virus puede generar nuevas variantes que pueden escapar a la inmunidad obtenida por infecciones o vacunas, y en ese caso reproducirse brotes con una mortalidad que puede ser importante”.

Con el anuncio de hoy sobre la posibilidad de no usar barbijos en la vía pública, en Argentina se empieza a vivir de alguna manera una ´nueva normalidad´. Según la Dra. Piovano, se trata de “un premio” al esfuerzo que ha hecho la sociedad, pero “debe ir acompañado de un discurso muy fuerte”, en consideración de la tendencia del comportamiento de la población en general. “La transmisión es mucho más baja en lugares abiertos pero en Argentina, el hecho de que no se use al aire libre puede conducir a que no se utilice en lugares cerrados y así se pueden ir generando nuevas transmisiones”.

“Llegaremos a la inmunidad de rebaño cuando logremos las dos dosis en por lo menos arriba del 60% de la población. Aún estamos con una cobertura incompleta”, enfatizó a Infobae el Dr. Lautaro de Vedia, médico infectólogo del Hospital Muñiz y ex presidente de la Sociedad Argentina de Infectología.

En Dinamarca, además de la sede de la Iglesia de la Cienciología, el único sitio en el que aún hay restricciones es el aeropuerto. No existe el distanciamiento ni en restaurantes, festivales ni conciertos. Las discotecas y bares no tienen límites de horarios ni de aforo, y ya no se pide siquiera su famoso documento que acredita la vacunación o un test reciente, el corona passport.

En el mundo, la situación es absolutamente dispareja. Mientras hay sitios con altas tasas de vacunación y algunos están ofreciendo terceras dosis, hay otros con cifras extremadamente bajas (EFE/Elvis González/Archivo)
En el mundo, la situación es absolutamente dispareja. Mientras hay sitios con altas tasas de vacunación y algunos están ofreciendo terceras dosis, hay otros con cifras extremadamente bajas (EFE/Elvis González/Archivo)

“Desde hace dos años estamos viendo a países que alternativamente llegan a algún tipo de meta y consideran que ya se pueden abandonar los cuidados, pero a las pocas semanas vuelven atrás”, manifestó Piovano. “Cada reapertura puede significar un rebrote”.

Por su lado, el el Dr. Lautaro de Vedia consideró que “hay que ir avanzando hacia una liberación paulatina de las restricciones hasta llegar la liberación total”. En ese momento, podrían aparecer casos pero de modo esporádico: “será un tema que afecte a cada paciente y no a la comunidad, porque la mayoría tendría anticuerpos y cobertura”. De todos modos, aclaró, que “pueden aparecer mas casos y si se multiplican, hay chances de que hayan mutaciones nuevas”. Por ello, “es fundamental seguir monitoreando”.

En relación a un panorama global, Piovano señaló que “hay mejoras en países ricos pero, al no asistir a países pobres, se van a generar mucha situaciones mortalidad y fuentes de transmisión nuevamente. Me parece que al hacer que se conviertan en infecciones endémicas lo que hacemos es promover el negocio de las vacunas”.

¿Cuál sería entonces la salida? Ante esta pregunta, la experta no dudó: “A la larga, habrá que promover un cierre global y contundente: parar 21 días en todo el mundo a la vez, para bajar la circulación comunitaria mundial y desterrar la pandemia. Con un corte total de 21 días estaríamos cubriendo la mayor parte del período por el que el virus se puede expresar. Hay que hacerlo de modo inteligente, 21 días en los cuales solo circule el personal considerado esencial y que viajen solo los que realmente lo precisen, con todos los controles necesarios y testeos confiables”.

Imagen de archivo de una mujer vacunada contra la covid-19 en Puerto Príncipe (Haití). EFE/ Orlando Barría
Imagen de archivo de una mujer vacunada contra la covid-19 en Puerto Príncipe (Haití). EFE/ Orlando Barría

En el mundo, la situación es absolutamente dispareja. Mientras hay sitios con altas tasas de vacunación y algunos están ofreciendo terceras dosis, hay otros con cifras extremadamente bajas, con países que no alcanzan siquiera el 1% de población vacunada. Según Our World in Data, en Haití solo hay un 0.37% de personas vacunadas, un 0.57% en Tanzania, y 1% en Yemen. En el polo opuesto, en España, el 80% de la población ya tiene al menos una dosis.

En esta línea, la infectóloga puntualizó que “es necesario bajar el intercambio entre fronteras y además cortar la circulación interna para que no se generen nuevas variantes”. “Necesitamos parar el mundo por 21 días”, insistió Piovano. “Si lo hubieramos hecho el día que se dieron cuenta lo que estaba pasando China y que ya estaba instalado en Europa, esto hubiera sido una anécdota”.

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