Un gol por los derechos humanos


Una vista aérea del Estadio Lusail al amanecer el 20 de junio de 2022 en Doha, Qatar (Getty Images)
Una vista aérea del Estadio Lusail al amanecer el 20 de junio de 2022 en Doha, Qatar (Getty Images)

CADAL, una fundación privada y a-partidaria basada en Buenos Aires, inició una campaña para que la selección argentina de fútbol que participará en el Campeonato del Mundo Qatar 2022, incorpore en su camiseta oficial el símbolo de los derechos humanos en negro como señal de luto por la situación de los derechos humanos en el país sede del campeonato. La iniciativa busca lograr la adhesión de otras federaciones de fútbol, y si la AFA adelantara una posición favorable, seguramente que se sumarían otros países.

¿Es un saludo a la bandera, ante la evidente indiferencia de la FIFA respecto a los 6.500 trabajadores muertos debido a las condiciones de esclavitud en que construyeron los ocho estadios con aire acondicionado en que se jugarán los partidos? Las selecciones de Alemania, Bélgica y Noruega, con anterioridad han expresado su disconformidad con esta situación laboral. Cientos de miles de trabajadores inmigrantes en Qatar no han recibido una indemnización económica ni ninguna otra reparación adecuada por los graves abusos laborales que sufrieron durante la construcción y el mantenimiento de la infraestructura para la Copa Mundial de la FIFA,

Hay que tener en cuenta que la adjudicación del campeonato a este país en 2010 estuvo ensombrecida por las denuncias de coimas a favor de Michelle Platini, realizadas en 2013 por France Footbal, que le costaron el cargo en la conducción de la UEFA a la ex estrella gala. El mismo que le declaró a Marguerite Duras «el futbol me salva, a final de cuentas, de la desgracia humana».

Derechos Humanos en Qatar. Las mujeres cataríes pudieron votar por primera vez en 1999. Recién en 2010 se jugó el primer partido de fútbol femenino en el país, año en que la FIFA le entregara el campeonato mundial de ese deporte a jugarse entre noviembre y diciembre del 2022, al monarca que derrocó a su padre en un golpe de Estado en 1990. En febrero de 2022, la politóloga y antropóloga mexicana Paola Schietekat, (27) que trabajaba en Doha para el Comité Organizador del Mundial de Fútbol, denunció haber sido abusada sexualmente por un latinoamericano conocido suyo. Delito cometido en el departamento de Paola.

La denuncia se volvió contra ella, fue acusada de «sexo extramarital», un delito bajo la ley islámica sharía y condenada a 100 latigazos y siete años de cárcel. La intervención del gobierno de México impidió que se cumpliera esa pena, pero Paola Schietekat debió abandonar el país y su trabajo. En el proceso, la policía intentó someterla «a una prueba de virginidad», calificada por Schietekat como un «acto deshumanizante, humillante y revictimizante» del que se pudo librar presentando forzosamente un acta del divorcio que había tramitado anteriormente. La Corte criminal de Qatar absolvió al presunto agresor.

Comunidad LGTBI+. Por su parte, la comunidad LGTBI+ es víctima de una legislación que la criminaliza. El homosexualismo sigue estando específicamente castigado, al igual que «el adulterio femenino»: el artículo 296 del Código Penal de Qatar asigna una pena entre uno y tres años a quién «llevase, instigase o sedujese a un hombre de cualquier manera para practicar la sodomía». En el artículo 298 también se castiga, con «no más de diez años de prisión», a quien «haga de la sodomía o el adulterio una profesión». Recientemente se supo que la hotelería catarí no aceptaba huéspedes gays, lo que hubiera impedido — de no existir excepciones favoritistas— el ingreso al país de futbolistas intervinientes en el torneo. El futbolista australiano Josh Cavallo, gay según su propia explicitación, manifestó al periódico The Guardian que temía participar en el Mundial de Qatar.

Fue entonces cuando el director ejecutivo del comité organizador del Mundial 2022, Nasser Al Khater, ha dicho a CNN que «el matrimonio homosexual no es legal en Qatar, como tampoco lo es en otros países del mundo», y sostuvo «que las fronteras están abiertas para aquellas parejas homosexuales que sean fans del fútbol, siempre que tengan en cuenta que las demostraciones de afecto son un factor problemático en el país».

Azotes. La apostasía es considerada delito capital y la flagelación— como castigo por el consumo de alcohol o relaciones sexuales fuera del matrimonio— forma parte del Código Penal del país. Amnistía Internacional ha denunciado la aplicación de azotes al menos a seis extranjeros en 2012.

La libertad de prensa es restrictiva. El poeta catarí Mohamed al-Ajami, también conocido como Mohamed Ibn al-Dheeb, crítico del gobierno en la Conferencia de la ONU sobre el cambio climático de 2012, realizada en Qatar, fue condenado a cadena perpetua e indultado cuatro años después. En 2018, Qatar adhirió al Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, pero en 2020 una nueva ley penaliza una amplia diversidad de actividades relacionadas con la expresión del pensamiento, según Amnistía Internacional.

La iniciativa de CADAL es coherente con el espíritu inicial de los juegos olímpicos practicados en Grecia —un período caracterizado por el cese de las guerras— con el objetivo de fortalecer el cuerpo y el alma en conceptos de Platón: «La educación es el arte de conducir al niño por los caminos de la razón. Su deber consiste en fortalecer el cuerpo tanto como sea posible y elevar el alma a su más alto grado de perfeccionamiento».

La petición de CADAL, fundación cuya misión es promover los derechos humanos y la solidaridad democrática internacional, se ubica en la línea del barón Pierre de Coubertin y su sueño de unión interestatal pro pacifista y humanista, que plasmó en 1894 en los Juegos Olímpicos. Un intento de neutralizar las futuras masacres mundiales del siglo XX. Pero la iniciativa de CADAL tiene un ancla más reciente y concreta. En la década de los 60s la FIFA expulsó a Sudáfrica de sus competencias deportivas a raíz del régimen inhumano del apartheid, y aunque Stanley Rous intentó readmitirla —por aquella falacia de que el deporte y la política no se mezclan— solamente le permitió reintegrarse una vez instaurada la democracia en el sur del continente africano.

La FIFA, aunque le pese, no puede sustraerse al avance en materia de Derechos Humanos en el mundo: debió expulsar a Rusia de Qatar 2022 ante la agresión injustificada contra Ucrania. Si las diferentes federaciones del futbol mundial dan una señal a favor de los Derechos Humanos cuando sus equipos bajen a la cancha, sería el gol más importante de ese mundial.

* El autor es periodista desde 1969. Secuestrado en 1981 por la dictadura uruguaya, permaneció desaparecido y torturado hasta 1982, en que fue recluido en el Penal de Libertad hasta 1985. Ex -docente de periodismo en Universidad ORT, de Montevideo. Ex vicepresidente de la Asociación de la Prensa Uruguaya (APU). Jurado del Premio Periodismo para la Tolerancia, 2004, de la Federación Internacional de Periodistas (FIP) /Unión Europea.

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