El domingo se desarrollaron elecciones municipales en Turquía (AFP)
El domingo se desarrollaron elecciones municipales en Turquía (AFP)

Los números a veces engañan. A pesar de que el oficialismo obtuvo más del 44% de votos, el balance de las elecciones turcas del domingo 31 de marzo no ha sido muy auspicioso para el actual Presidente Reccep Tayyip Erdoğan. De acuerdo con el conteo provisorio, la oposición secularista del CHP – en alianza con el partido nacionalista IYI y disimuladamente con los kurdos del HDP – ganó en cinco de las seis ciudades más importantes, incluyendo el triángulo crítico Estambul-Ankara-Esmirna.

En la ciudad del Bósforo, con más de 8 millones de votos emitidos, la diferencia a favor del candidato opositor Ekrem Imamoğlu contra el ex-Primer Ministro del AKP Binalí Yildirim fue menor a 25.000 votos. Una diferencia minúscula por la cual no faltaron voces oficialistas aduciendo irregularidades contra la oposición. Sin embargo, esta novela turca continuará en la Comisión Electoral con el recuento definitivo.

¿La derrota en varias de las grandes ciudades significa el principio del fin para Erdoğan? El cambio de signo político en Estambul y Ankara es una luz amarilla en el horizonte político del líder turco, pero no indica necesariamente el ocaso de su carrera política. Hay tres razones importantes para el escepticismo: el tipo de sistema institucional, la alianza entre conservadores y nacionalistas junto con la resiliencia política de Erdoğan como líder populista conservador.

En medio de la polarización que caracteriza a su sistema político desde hace varios años, la población turca votó autoridades municipales. Turquía es un país con una organización unitaria. Los gobernadores de cada una de las provincias son designados por el Presidente de la República. Si bien, el diseño Presidencialista es nuevo y fue definitivamente implementado el año pasado luego de las últimas elecciones presidenciales, los gobernadores anteriormente eran nombrados por el Primer Ministro. Los gobernadores tienen la responsabilidad de implementar las decisiones gubernamentales y legislativas en sus respectivos territorios, además de incidir sobre los gobiernos locales indirectamente. Los alcaldes y las asambleas municipales son elegidas por la población, aunque sus márgenes de acción se encuentran limitados, a pesar del gran presupuesto con el que cuentan Estambul y Ankara. Para Erdoğan, los nuevos opositores serán una carga molesta pero institucionalmente tiene las herramientas para dificultar sus gestiones. Cuestión de supervivencia política.

No es la primera vez que las urnas afectan los planes de Erdoğan. En 2009, el AKP había obtenido – en medio de la crisis financiera global de 2008/2009 – un porcentaje inferior a 40%, mientras en 2015 – en el pico de la crisis kurdo-siria – se recurrió a una segunda votación general luego de la imposibilidad de formar gobierno. De todas maneras, Erdoğan no solo sobrevivió, sino que pudo imponer su agenda de reforma institucional, inclusive modificando el sistema político en beneficio de su posición como Presidente de la República. La diferencia es que ahora hay una combinación de inflación y recesión económica que le ha restado apoyo en los centros urbanos.

La clave de la continuidad de Erdoğan se sostuvo en un doble juego que ha sabido manejarlo con maestría: liderazgo sostenido en el Partido Justicia y Desarrollo evitando escisiones internas y articulación de alianzas con sectores ajenos al AKP. Si bien es esperable un incremento en las tensiones en torno tanto a la unidad del partido gobernante por parte de figuras centristas – y desplazadas de la conducción como Gül y Davutoğlu –, como sobre la actual alianza de los conservadores islámicos con los ultranacionalistas del MHP, por el momento no parece haber señales claras de fracturas teniendo en cuanta la naturaleza de esta elección. Sin embargo, conforme la crisis económica se profundice el ejecutivo podría llegar a perder capacidad de aglutinar a los sectores de la actual coalición.

El autor se doctoró en Relaciones Internacionales y Ciencia Política por la Universidad Koç, Turquía. Actualmente es el Secretario Ejecutivo del Centro de Estudios Internacionales (CEI-UCA) de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Católica Argentina.