En un clima de máxima tensión internacional y con el reloj corriendo hacia el vencimiento de un ultimátum que podría devastar la infraestructura de la República Islámica, el presidente Donald Trump se prepara para dirigirse a la nación este lunes a las 13:00 (hora local) desde la Casa Blanca. La conferencia de prensa, en la que estará flanqueado por la cúpula militar, se produce en un momento crítico donde coinciden una propuesta de tregua de 45 días, un rechazo tajante por parte de Teherán y una intensificación de la ofensiva aérea de la coalición.
La expectativa es total. Se espera que el mandatario actualice el estado de las negociaciones diplomáticas y el progreso de la “Operación Furia Épica”, apenas horas después de que las fuerzas israelíes golpearan el corazón económico de Irán: la mayor planta petroquímica en el yacimiento de gas South Pars.
Durante el evento del lunes de Pascua en la Casa Blanca, Trump ofreció un adelanto de su postura ante los periodistas. Aunque calificó la propuesta de cese al fuego de 45 días como un “paso significativo”, fue enfático en que “no es lo suficientemente buena”. “Están negociando ahora”, dijo Trump bajo la mirada de la primera dama Melania Trump. “Veremos qué pasa. Ese enemigo es fuerte, pero ya no tanto como hace un mes. De hecho, pronto lo averiguaremos”.
El mandatario elevó el tono en declaraciones públicas y en redes sociales. En una entrevista con The Wall Street Journal, afirmó: “Si no hacen algo antes del martes por la noche, no tendrán ninguna central eléctrica y no les quedará ningún puente en pie”. En su plataforma Truth Social, escribió: “Abran el maldito estrecho, bastardos locos, o vivirán en el infierno”.
El tono desafiante del presidente estadounidense se mantiene firme pese a los esfuerzos de mediadores de Egipto, Pakistán y Turquía. Trump reiteró que su fecha límite para que Irán abra totalmente el estrecho de Ormuz vence el martes a las 20:00 horas. “Si no se rinden, no quedarán puentes, ni centrales eléctricas, ni nada”, advirtió, describiendo la posible jornada del miércoles como el “Día de la Central Eléctrica y el Día del Puente, todo en uno”.
El mandatario también aseguró que no está “preocupado” ante la posibilidad de que Estados Unidos cometa crímenes de guerra si decide atacar las plantas energéticas de Irán. “No estoy preocupado por ello. Lo que es un crimen de guerra es permitir a un país enfermo, con líderes dementes, poseer un arma nuclear”, sentenció el presidente a los periodistas en los jardines de la Casa Blanca.
Sin embargo, las señales que llegan desde Teherán son de desafío. A través de la agencia estatal IRNA, el régimen iraní rechazó la tregua de 45 días, calificándola de “propuesta americana” y exigiendo un fin definitivo a las hostilidades. Mojtaba Ferdousi Pour, jefe de la misión diplomática iraní en El Cairo, declaró que la confianza en la administración Trump está rota después de que Estados Unidos lanzara ataques en medio de rondas previas de diálogo. “La Casa Blanca asesinó la mesa de negociaciones”, sentenció el diplomático.
En el plano militar, la presión ha escalado a niveles sin precedentes. Israel confirmó que sus recientes ataques no solo buscaron infraestructura, sino también objetivos de alto valor para el régimen persa. Entre los fallecidos se encuentran el mayor general Majid Khademi, jefe de inteligencia de la Guardia Revolucionaria, y Asghar Bakeri, líder de una unidad de élite de la Fuerza Quds. En Teherán, los residentes reportan bombardeos constantes y el sobrevuelo de jets que han convertido a la capital en un escenario de guerra urbana.
A pesar del conflicto, el flujo marítimo en el estrecho de Ormuz ha mostrado movimientos inusuales. Aunque Irán asegura que el tráfico es un 90% inferior a los niveles previos a la guerra y que solo permite el paso de buques autorizados bajo su supervisión, Trump ha sugerido que su presión está funcionando. No obstante, el presidente volvió a flirtear con la idea de una ocupación de recursos: “Si fuera por mí, me quedaría con el petróleo y haríamos mucho dinero, pero desafortunadamente el pueblo estadounidense quiere que volvamos a casa”.
Otro punto clave de la comparecencia será el detalle de la operación de rescate de un piloto estadounidense de un F-15, derribado en territorio enemigo. Trump calificó la misión de extracción en las montañas de Irán como una de las “más audaces de la historia”, confirmando que el oficial se encuentra bajo cuidado médico tras ser recuperado por fuerzas especiales apoyadas por decenas de aeronaves.
(Con información de EFE)