Los precios del petróleo experimentaron un fuerte aumento el jueves, impulsados por las nuevas amenazas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, contra Irán, lo que eliminó las expectativas de una desescalada en el conflicto de Oriente Medio. El barril de crudo West Texas Intermediate (WTI), referencia estadounidense, llegó a incrementarse más de 11%, alcanzando los 111,54 dólares, mientras que el Brent del mar del Norte, principal referencia europea, subió un 7,78% y se situó en 109,03 dólares para entrega en junio.
El repunte de los precios se produjo después de que Trump, en un discurso a la nación la noche del miércoles, prometiera devolver a Irán “a la Edad de Piedra” en las próximas semanas y asegurara estar cerca de cumplir los objetivos estratégicos estadounidenses. Analistas como Phil Flynn, de The Price Futures Group, señalaron que el temor a una prolongación de la campaña militar en Oriente Medio tras las palabras de Trump fue el principal motor del alza. Sam Stovall, de CFRA, afirmó a la AFP que las declaraciones del mandatario parecieron avivar el conflicto.
En respuesta, el ejército iraní amenazó con ataques “devastadores” contra Estados Unidos e Israel, incrementando la tensión en la región. Estas amenazas llevaron a una nueva subida de los precios del petróleo, que habían descendido a inicios de la semana por la perspectiva de una posible tregua. Según la agencia Bloomberg, el precio del “Dated Brent”, referencia física del Brent, superó los 140 dólares, alcanzando su nivel más alto desde 2008.
La situación en el estrecho de Ormuz, paso estratégico por donde normalmente transita cerca del 20% del crudo mundial, también influyó en el nerviosismo de los mercados. Irán mantiene bloqueado este corredor, lo que ha restringido el tráfico de buques petroleros. Representantes de unos cuarenta países solicitaron el jueves la reapertura inmediata e incondicional del estrecho y amenazaron a Irán con nuevas sanciones. La ministra británica de Asuntos Exteriores, Yvette Cooper, calificó el bloqueo como una amenaza directa para la prosperidad mundial, y el secretario general del Consejo de Cooperación del Golfo instó al Consejo de Seguridad de la ONU a autorizar el uso de la fuerza para liberar el paso.
El impacto de la crisis en el estrecho de Ormuz se refleja en la volatilidad de los mercados energéticos y bursátiles. Aunque los precios del petróleo se mantuvieron elevados, descendieron desde los máximos intradía, cuando el WTI rozó los 114 dólares el barril. Los contratos de futuros del WTI sumaron 11,42 dólares respecto al cierre anterior, mientras las acciones en Wall Street seguían en camino de cerrar la semana con ganancias, apuntaladas por el desempeño del sector energético.
La guerra iniciada el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel contra Irán y las amenazas de nuevas acciones militares han elevado la incertidumbre global. El gobierno iraní, además de mantener el bloqueo, evalúa la posibilidad de imponer un peaje al tránsito de buques por el estrecho, medida que afectaría directamente a los mercados internacionales, dado que el petróleo es un producto de precio global y cualquier alteración en el suministro repercute en todos los países, independientemente de su dependencia directa del golfo Pérsico.
El jueves fue la última jornada de operaciones en Wall Street de la semana, debido al cierre por el Viernes Santo. La evolución de los precios del crudo y las decisiones en torno al estrecho de Ormuz seguirán marcando la agenda de los mercados en los próximos días.
(Con información de AFP, EFE y AP)