
El Banco Nacional de Suiza (SNB, por sus siglas en inglés) decidió extender el proyecto sobre monedas digitales “Helvetia III” durante dos años más.
Este proyecto, que empezó como un piloto en colaboración con el Banco de Pagos Internacionales (BIS) y la infraestructura del mercado financiero SDX ha estado en operación durante dos años y debía concluir este mes.
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Las monedas digitales del banco central mayorista (CBDC), a diferencia de las minoristas (CBDC), no ofrecen una forma para que los ciudadanos almacenan efectivo de manera digital. Estos tokens representan pasivos directos en un banco central y son utilizados únicamente para liquidaciones entre bancos miembros, lo que minimiza el riesgo de contraparte en estas transacciones.
De acuerdo con la información recogida por Axios, el avance de las CBDC podría representar una oportunidad para su uso por parte de cualquier persona. También podría significar la elección de no utilizarlas.
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Según un comunicado reseñado por el medio estadounidense, Vincent Gusdorf, del equipo de economía digital de Moody’s Ratings, expresó que la decisión del SNB es un desarrollo positivo para el ecosistema financiero digital suizo.
“La falta de efectivo digital compatible con la tecnología de contabilidad distribuida es a menudo un obstáculo importante”, añade el texto
Ananya Kumar, del Atlantic Council, explicó al Axios que cuando los bancos liquidan cuentas entre sí con dinero bancario comercial, siempre existe el riesgo de que uno de sus pares falle. “Es un riesgo pequeño, pero real, algo que cada uno debe asumir. Pero si todo el mundo se instala en dinero del banco central, ese riesgo se reduce a cero”, reseñó.
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Para el SNB, que es el único emisor del franco suizo, el camino hacia la implementación de estas tecnologías ha sido constante. La extensión del proyecto Helvetia III está pensada para seguir profundizando en las posibilidades del efectivo digital y su integración en el sistema financiero.
Utilizar dinero del banco central para liquidaciones puede reducir ese riesgo a cero y proporcionar una fuente de verdad distribuida.
Aunque se han planteado preocupaciones sobre la posible vigilancia financiera que permiten las CBDC, las versiones al por mayor no tendrán impacto directo en las cuentas de los ciudadanos.
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Durante su primera fase, que comenzó en diciembre de 2020, Helvetia se centró en integrar una CBDC mayorista en una infraestructura de mercado financiero basada en tecnología de contabilidad distribuida (DLT). La segunda fase, iniciada en 2021, busca evaluar aspectos de privacidad, flexibilidad y escalabilidad de las CBDC en un entorno de prueba controlado.
El proyecto tiene como fin asegurarse de que el sistema financiero de Suiza se mantenga a la vanguardia de la innovación tecnológica.
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