Masiva protesta en Francia en la séptima jornada contra la reforma jubilatoria

Emmanuel Macron se mantiene firme en su proyecto a pesar de que ha generado un fuerte rechazo en la población y los sindicatos

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Un millón de personas salieron a las calles en Francia en la séptima jornada de protestas por la reforma jubilatoria: “Es la recta final, todo se juega ahora” (REUTERS)
Un millón de personas salieron a las calles en Francia en la séptima jornada de protestas por la reforma jubilatoria: “Es la recta final, todo se juega ahora” (REUTERS)

Un millón de franceses salieron nuevamente a las calles de todo el país para protestar por la reforma jubilatoria impulsada por el Ejecutivo, en lo que fue la séptima jornada consecutiva de marchas.

La iniciativa estuvo liderada por los sindicatos -con la Confederación General de Trabajadores (CGT) a la cabeza-, quienes confiaron en una mayor presencia que en ocasiones anteriores dado que se trató de un día no laborable, y contó -además- con la presencia de jóvenes que se han mostrado comprometidos con su futuro, incluso antes de haber ingresado en el sistema laboral.

Las autoridades reportaron que, del millón, cerca de 300.000 estarían solamente en París donde, asimismo, la Prefectura de la Policía notificó 26 detenidos. Según recogió la cadena de televisión BFMTV, se trata de individuos encapuchados que atacaron comercios.

En tanto, Estrasburgo, Marsella, Orleans, Montpellier, Lille y Burdeos también fueron escenario de protestas.

La convocatoria contó, por otro lado, con el respaldo de la oposición, entre ellos de La Francia Insumisa, cuyo líder Jean-Luc Mélanchon estuvo presente en Marsella y declaró que “necesitamos una salida democrática de esta situación de impás”.

Este sábado se registraron más de 200 marchas en París, Estrasburgo, Marsella, Orleans, Montpellier, Lille y Burdeos (AP)
Este sábado se registraron más de 200 marchas en París, Estrasburgo, Marsella, Orleans, Montpellier, Lille y Burdeos (AP)

“El señor Macron no nos deja otra posibilidad (...) Esperamos que en unos días acabe entendiendo que esto no puede seguir así. Nunca tuvimos la impresión de que el poder fuera tan débil y, al mismo tiempo, novedoso, ridículo, con demasiadas palabras, gestos inapropiados”, agregó.

La propuesta del Ejecutivo de Emmanuel Macron que plantea retrasar la edad jubilatoria de 62 a 64 años para 2030 y de adelantar a 2027 la exigencia de un mínimo de 43 años -y no 42- para acceder al cobro de una pensión completa ha sido fuertemente repudiada por la sociedad francesa desde el inicio de su debate, hace cerca de dos meses.

Desde el 19 de enero se han estado organizando marchas con el fin de evitar que la reforma avance en el Legislativo, donde actualmente está siendo debatido en el Senado y, luego, deberá ser tratado en la Asamblea Nacional para un voto final.

Las tensiones se vieron incrementadas, a su vez, luego de que esta semana Macron se negara a recibir a los líderes sindicalistas, luego de que éstos le enviaran una carta en la que le solicitan que escuche y consulte al pueblo.

Macron elevó la tensión de los reclamos al negarse a recibir a los sindicalistas (REUTERS)
Macron elevó la tensión de los reclamos al negarse a recibir a los sindicalistas (REUTERS)

“Cuando hay millones de personas en las calles, cuando hay huelgas y todo lo que obtenemos de la otra parte es silencio, la gente se pregunta: ‘¿Qué más tenemos que hacer para que se nos escuche?’”, reclamó Philippe Martinez, líder de la CGT.

“Ya que está tan seguro de sí mismo, el Presidente de la República debería de consultar al pueblo. Veremos cuál es la respuesta de la gente”, agregó solicitando un referéndum mientras que su homólogo de la CFDT, Laurent Berger, dijo: “Imploro a quienes dirigen este país a que salgan de esta forma de negación del movimiento social”.

Por su parte, Marylise León, la secretaria general adjunta del sindicato, remarcó que “esta es la recta final, todo se juega ahora”.

Frédéric Souillot, su homólogo de Fuerza Obrera, advirtió -en tanto- de un “bloqueo de la economía” si el Presidente sigue haciendo oídos sordos a sus demandas, algo que ya es visible en Francia, donde los vuelos y el transporte público se han visto afectados por paros, que alcanzaron también al servicio de la recolección de basura.

Cientos de bolsas de basura se acumulan en las calles de París mientras rige el paro del servicio de recolección de residuos (REUTERS)
Cientos de bolsas de basura se acumulan en las calles de París mientras rige el paro del servicio de recolección de residuos (REUTERS)

En ese sentido, este mismo sábado, la Dirección General de Aviación Civil (DGAC) anunció la suspensión del 20% de sus vuelos del fin de semana en varios aeropuertos tras la huelga de controladores aéreos.

Sin embargo, incluso en este tenso clima de reclamos en el que está inmerso el país, Macron parece no querer dar el brazo a torcer sobre su proyecto. Semanas atrás, su portavoz, Olivier Véran, había asegurado que “una gran mayoría de los franceses considera que es necesaria una reforma” y es tan sólo “una parte de los franceses” la que “sigue movilizada porque no quiere (...) trabajar poco a poco más tiempo”.

Por último, destacó que este paso es fundamental para lograr “un presupuesto equilibrado en 2030″.

(Con información de AFP y Europa Press)

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