El acuerdo nuclear entre Estados Unidos e Irán y su relación con un alto al fuego en Yemen

La situación se agravó sensiblemente. La comunidad internacional sabe que los hutíes disponen de sistemas balísticos y aviones no tripulados provistos por el régimen iraní


Combatientes hutí caminan hacia una línea de frente en el distrito de al-Jubah, en la provincia de Marib, en Yemen, en una captura de un vídeo distribuido por el centro de medios de comunicación de los hutíes el 2 de noviembre de 2021 (Reuters)
Combatientes hutí caminan hacia una línea de frente en el distrito de al-Jubah, en la provincia de Marib, en Yemen, en una captura de un vídeo distribuido por el centro de medios de comunicación de los hutíes el 2 de noviembre de 2021 (Reuters)

Información de inteligencia de las agencias del Golfo habían hecho saber a principios de noviembre a los mandos militares de Riad sobre una inminente operación de ataque a sus refinerías por parte de los rebeldes hutíes. Funcionarios occidentales relacionan esta alerta con el reinicio de las conversaciones por un nuevo acuerdo nuclear entre Estados Unidos e Irán.

Oficiales desplazados sobre el terreno yemení detectaron envíos de material bélico altamente peligroso desde Teherán a finales de octubre. La información era correcta, el jueves pasado, funcionarios de Seguridad de Arabia Saudita, anunciaron que ésta semana se desarticuló una célula terrorista que planificaba atacar refinerías  petroleras de Riad con aviones no tripulados. Golpes de esa naturaleza ya habían ocurrido en marzo y fueron reivindicados por grupos hutíes pro-iraníes que amenazaron continuar con ese tipo de operaciones contra el reino.

La comunidad internacional sabe que los hutíes disponen de sistemas balísticos y aviones no tripulados provistos por el régimen iraní. Los ataques de marzo no dejaron heridos ni muertos pero ocasionaron daños por cientos de millones de dólares y generaron retrasos en las entregas de petróleo saudita a sus compradores internacionales. Los antecedentes de los ataques hutíes se remontan a otro golpe con igual modalidad y armas cuando siete misiles y dos drones impactaron con gran precisión sobre blancos de la Compañía Aramco, cerca de Riad, a principios de este año.

Los hutíes yemeníes intensificaron sus ataques contra el reino incluso después que Washington los quitara de una lista que los sindican como organización terrorista en la que los había incluído la administración estadounidense del ex-presidente Trump. Las organizaciones humanitarias presionaron y advirtieron que era inconducente sindicar a los hutíes como organización terrorista ya que ello impedía la provisión de ayuda para Yemen, esa ayuda resulta hoy vital ante el estado calamitoso en que se encuentra su población desde el año 2015, cuando Arabia Saudita comenzó a operar en su territorio liderando con una coalición militar en apoyo del gobierno yemení reconocido legalmente por la comunidad internacional y que fuera atacado por los rebeldes hutíes apoyados por Irán hasta lograr tomar el control de la capital, Sanaa, en 2014. Desde entonces, varias ciudades del territorio saudita han sido atacadas con misiles y drones de fabricación iraní lanzados desde Yemen hacia aeropuertos civiles e instalaciones petroleras del reino.

Sin embargo, ante el inminente reinicio -la semana próxima- de las conversaciones entre Estados Unidos y la República Islámica de Irán, las que buscaran reflotar un nuevo acuerdo sobre el dossier nuclear iraní, la situación de Yemen se agravó sensiblemente. El miércoles la televisión de Irán informó que se produjo una explosión de grandes dimensiones en una de sus plantas de gas licuado en la ciudad de Karaj, en la provincia de Alborz, al oeste de Teherán. Al mismo tiempo, Rasha Abdullah, una periodista yemení embarazada de nueve meses fue asesinada en la ciudad de Adén, el hecho se produjo el martes por la noche mientras se dirigía al hospital para dar a luz a su hijo; su esposo, un funcionario de las fuerzas leales al gobierno resultó gravemente herido. Las autoridades del gobierno yemenita acusaron por el ataque a los terroristas hutíes y un comunicado de las fuerzas de seguridad denunció el recrudecimiento de actividades violentas de los hutíes ordenado por Teherán ante el comienzo nuevas reuniones de sus diplomáticos con los estadounidenses como medio de chantaje y presión para lograr su objetivo de recuperar fondos congelados por miles de millones de dólares en virtud de las sanciones aplicadas al régimen iraní por sus violaciones al acuerdo nuclear.

Para los estados del Golfo es claro que a los iraníes no les interesa la hambruna del pueblo yemenita, el régimen de los mullah ha estado exacerbando la crísis en Yemen por los últimos 7 años y esto ha sucedido cada vez que debe negociar asuntos de su interés. Los estadounidenses, los saudíes y sus aliados saben eso, por lo mismo, la coalición militar del Golfo ha ratificado que no renunciará a su legítimo derecho a la defensa.

En ese escenario militar, la pregunta es cómo evitar la hambruna de los yemeníes. Algo similar se cuestionó tiempo atrás Mark Lowcock, Subsecretario de Asuntos Humanitarios de Naciones Unidas cuando denunció que la flexibilidad expresada por Washington, al autorizar actividades de organizaciones de ayuda humanitaria no era suficiente para resolver la hambruna en Yemen. Por otro lado, la Unión Europea (UE) y organizaciones humanitarias del viejo continente criticaron fuertemente la decisión de los representantes demócratas por su demora en pronunciarse sobre la crisis de los yemeníes, al tiempo que pidieron al presidente Biden que libere obstáculos políticos para que la ayuda humanitaria pueda funcionar de forma rápida y plena.

Según la UE, los estadounidenses no están favoreciendo el proceso de negociaciones para resolver el conflicto en Yemen. Lo mismo advirtieron funcionarios de la ONU durante una sesión por videoconferencia del Consejo de Seguridad días atrás. Esta es la primera vez que la ONU critica a Estados Unidos de manera directa y toma posición sin ambages sobre la administración del presidente Biden, a quien acusó de dilatar un acuerdo rápido con Irán en materia nuclear que apaciguaría a los hutíes a órdenes de Teherán, aunque no se menciono que ello no traería la solución de fondo al problema yemení.

El subsecretario Lowcock parece no comprender que si Estados Unidos acuerda nuevos puntos de convergencia con Irán en un tratado que pretenda resolver el problema nuclear, eso no resolverá la hambruna yemení ni pondrá fin a las acciones terroristas de los hutíes. La ingenuidad de Lowcock y su expresión de tibieza en el trato con el terrorismo es el ejemplo mejor acabado de la dirigencia occidental apaciguadora de los últimos 40 años. Su cometido en la búsqueda de una solución a la situación humanitaria  desesperante del pueblo yemení es absolutamente loable. Sin embargo, la estrategia que ha escogido para el logro de sus objetivos no hace más que allanar el camino a la extorsión y la violencia del terrorismo y sus patrocinadores. Sus declaraciones recientes, presionando al gobierno estadounidense para que las conversaciones con Irán se aceleren y den lugar a un nuevo acuerdo nuclear entre Washington y Teherán, pensando que con ello resolverá la crísis militar y la hambruna que padece la población en Yemen, favorecen -inocentemente o no- a aquellos que desestabilizan la región y apoyan el terrorismo. El funcionario está convencido que la prioridad más urgente es evitar una hambruna generalizada, con ello, Lowcock deriva toda la presión de la situación sobre Washington, pero no denuncia a Irán y sus pretensiones nucleares ni su política expansionista. Así, Lowcock traslada toda la responsabilidad solo a Estados Unidos para que Washington cierre un nuevo acuerdo con la República Islámica de Irán sin otras consideraciones que respalden la paz regional y mundial.

En dirección a lo militar, oficiales de la coalición liderada por Arabia Saudita en Yemen, han declarado que el retiro no está en sus planes y cualquier versión que señale esa posición debe ser considerada como infundada. Mientras tanto, el príncipe heredero y Ministro de Defensa Saudita, Mohamed Bin Salman, mantuvo comunicaciones con asesores de Seguridad Nacional del presidente Biden, en ellas reitero que el reino propone poner fin a la crísis de Yemen a través de un alto el fuego integral controlado por las Naciones Unidas, pero no considera que ello tenga relación con un acuerdo entre Washington y Teherán por el tema nuclear. No obstante, ratificó que la iniciativa saudita también incluye la realización de vuelos de ayuda humanitaria con los alimentos y las medicinas que sean necesarias para los ciudadanos yemeníes y el inicio de consultas entre las partes locales para alcanzar una solución política definitiva a la crisis siempre que se lleve a cabo bajo los auspicios de las Naciones Unidas.

SEGUIR LEYENDO:

TE PUEDE INTERESAR