De palos y piedras a portaaviones y bombas atómicas: con qué arsenal se amenazan China e India

El reciente enfrentamiento cuerpo a cuerpo en la frontera del valle de Galwan viró la atención del mundo hacia este largo conflicto entre los países más poblados del mundo que cuentan además con dos de los ejércitos más poderosos

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En esta foto de archivo pueden verse a tropas chinas en la región de Ladakh, reclamada también por India, con un cartel en inglés que dice "ha cruzado la frontera, por favor de la vuelta" (AP)
En esta foto de archivo pueden verse a tropas chinas en la región de Ladakh, reclamada también por India, con un cartel en inglés que dice "ha cruzado la frontera, por favor de la vuelta" (AP)

Las Fuerzas Armadas de China e India se encuentran entre las más poderosas de todo el mundo, sólo superadas por Estados Unidos y Rusia, y ambos países cuentan armas nucleares y una nutrida variedad de medios de lanzamiento para éstas.

Sin embargo, el lunes por la noche soldados chinos e indios entraron un combate cuerpo a cuerpo, y usando armas tan sofisticadas como piedras y varas con clavos, en un sector de la frontera en el valle de Galwan que ambas potencias reclaman. Nueva Delhi reconoció la muerte de al menos 20 de sus tropas, mientras que Beijing casi no se refirió al incidente ni habló de bajas propias, que algunas fuentes cifran en cerca de 40.

El extraño enfrentamiento ha llevado el foco del mundo a esta inhóspita región de Cachemira, parte de los 3.500 kilómetros de frontera que ambos países comparten y sobre la cual han habido numerosos desencuentros en el pasado. La zona está, de hecho, militarizada y la tensión y la desconfianza reinan allí desde hace décadas e incluso llevaron en 1962 a una corta guerra entre China e India, antes de que las dos potencias desarrollaran armas nucleares.

Y aunque Beijing y Nueva Delhi han decidido, al igual que tantas otras veces, no inflamar la situación con declaraciones contundentes y movimientos de tropas, ambos gobiernos reafirmaron tanto su voluntad de lograr un resolución pacífica como su capacidad de defender la soberanía propia, mientras mandos medios militares mantienen diálogos en la misma frontera en un intento de reducir tensiones.

Una imagen de las presuntas armas utilizadas en el enfrentamiento en la frontera (@ajaishukla)
Una imagen de las presuntas armas utilizadas en el enfrentamiento en la frontera (@ajaishukla)

Los conflictos limítrofes son viejos y determinantes, y los arsenales tan grandes como para destruirse mutuamente varias veces, por lo que China e India se encuentran ahora en el delicado juego de negociar una reducción de la escalada y mantener su prestigio como potencias al mismo tiempo y el contexto de la pandemia de COVID-19, y para el cual se necesitarán cabezas frías ancladas en arsenales muy calientes.

El mismo juego que llama al uso de rocas y palos, como si se trataste de una batalla en la Edad de Piedra, en lugar de armas de fuego, una señal de “moderación” que se viene practicando al menos desde el acuerdo de confianza firmado en 1996 y que el lunes tuvo un desenlace inesperado.

Con un gasto en 2019 estimado en 261.000 millones de dólares, de acuerdo a datos del Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI, en inglés), China ostenta el segundo nivel de gasto militar del mundo, sólo superado por Estados Unidos, y entre 2018 y 2019 éste creció un 5,1%.

El aumento progresivo ha estado directamente relacionado al crecimiento de su economía y sus aspiraciones geopolíticas tanto en el Pacífico, donde mantiene también fuertes conflictos limítrofes, como también en África y América Latina. En la última década el gasto en defensa se ha estabilizado en torno 1,9% del PBI.

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India, en cambio, tiene el tercer presupuesto militar del mundo, estimado en 71.100 millones de dólares, sólo superado por Estados Unidos y China, y entre 2018 y 2019 creció un 6,8%. Los conflictos limítrofes históricos tanto con Pakistán como con China son los principales impulsores del gasto militar indio.

Armas convencionales

Además de ser los dos países más habitados del mundo, con poblaciones estimadas en 1.400 millones para China y 1350 millones para India, sus ejércitos son también los más grandes del planeta en término de soldados.

De acuerdo a estimaciones del portal especializado Global Firepower, el Ejército Popular de Liberación de China cuenta con 2.183.000 miembros activos mientras que el Ejército Indio cuenta con 1.444.000 soldados.

China cuenta además con 3.500 tanques, entre los que se destaca el Tipo 99, y 3.210 aviones de diferentes roles. Mientras que su marina de guerra cuenta con 777 buques de todo tipo, incluyendo dos portaaviones, el Liaoning y el Shandong.

India, en cambio, posee unos 4.292 tanques, muchos de diseño soviético aunque también figura el local Arjun MkIII, y 2.123 aviones de todo tipo. La marina, más limitada, cuenta con 285 buques, incluyendo el portaaviones INS Vikramaditya.

Un cazabombardero Chengdu J-10, de la Fuerza Aérea de China
Un cazabombardero Chengdu J-10, de la Fuerza Aérea de China

De acuerdo al reporte sobre la postura estratégica de China e India publicado en marzo de 2020 por el Belfer Center de la Universidad de Harvard, en Estados Unidos, el ejército indio tiene destinados cerca de 225.000 soldados en la frontera con China o asignados a la responsabilidad de protegerla. De este número, 3.000 forman parte de una brigada de tanques y 1.000 están asignados a un regimiento de misiles de crucero.

La Fuerza Aérea, en cambio, cuenta con 270 cazas y 68 aviones de ataque en la región.

China, por su parte, cuenta con un total de entre 200.000 y 230.000 soldados afectados a su Comando de Operaciones Occidental, que tiene bajo su responsabilidad no sólo la frontera con India sino también las regiones de Xinjiang y Tibet dentro del territorio chino, históricamente afectadas por tensiones internas.

La Fuerza Aérea china cuenta, en cambio, con unos 157 aviones de todo tipo y una gran variedad de drones en la zona.

Estos números indican una leve superioridad numérica tanto en soldados como en aviones de parte de India. En el caso de las Fuerzas Aéreas, la superioridad también es cualitativa: el Sukhoi Su-30MKI de fabricación rusa y operado por India es considerado un mejor aparato que los cazas Chengdu J-10 y Shenyang J-11 de China.

Además, India cuenta también con una mayor cantidad de bases aéreas militares en la región, lo que aumenta su capacidad de continuar operando en caso de un conflicto bélico.

Armas Nucleares

China cuenta actualmente con unas 320 ojivas nucleares, número que ha venido en lento pero constante aumento en los últimos años (eran 260 en 2015), de acuerdo a datos del SIPRI. Del total, 240 están asignadas a unidades operacionales y los métodos de lanzamiento corresponden a la tríada nuclear: misiles balísticos basados en tierra, submarinos para disparar misiles balísticos desde el mar, y aviones adaptados para bombas nucleares desde el aire. Las restantes 80 ojivas están asignadas a unidades no operacionales, es decir en almacenamiento o en desarrollo de nuevos sistemas.

Un cazabombardero Mirage 2000, utilizado por la Fuerza Aérea India para el lanzamiento de bombas nucleares (REUTERS/Pawan Kumar)
Un cazabombardero Mirage 2000, utilizado por la Fuerza Aérea India para el lanzamiento de bombas nucleares (REUTERS/Pawan Kumar)

China ha adoptado una doctrina de “represalia asegurada”, es decir la capacidad de sobrevivir a un bombardeo inicial y responder con ataques nucleares que produzcan daños inaceptables en el atacante, como señalan los analistas F. Cunningham y T. Fravel en su artículo de 2015 “Assuring assured retaliation: China’s nuclear posture and US–China strategic stability” (Asegurando la represalia asegurada: la postura nuclear de China y la estabilidad estratégica de la relación entre Estados Unidos y China).

De esta manera, se trata de una postura disuasoria orientada a desalentar los ataques contra China, y por lo tanto se basa en mantener el mínimo indispensable de armas atómicas destinadas a cumplir este rol, disperas por todo el país para evitar que un ataque concentrado del enemigo las inhabilite.

En 2019 el gobierno chino reafirmó esta doctrina renunciar al “primer uso”. Un reporte del mismo año preparado por el Departamento de Estado de Estados Unidos confirma este consenso entre los militares y tomadores de decisión en el país asiático.

En los últimos años el foco de Beijing ha estado en modernizar las armas existentes, además de sumar nuevas, aunque no hay evidencia de que China tenga armas nucleares listas para usar, a la manera de Estados Unidos y Rusia. Por el contrario, se cree que las ojivas están almacenadas por separado de sus vehículos de lanzamiento.

Una formación de misiles nucleares estratégicos intercontinentales Dongfeng-41 en Beijing (Xinhua /Reuters/archivo)
Una formación de misiles nucleares estratégicos intercontinentales Dongfeng-41 en Beijing (Xinhua /Reuters/archivo)

China posee misiles balísticos de alcance corto, medio y largo con capacidad nuclear, incluyendo los ICBM, de alcance intercontinental (DF-5, DF-31A y DF-41) y sofisticadas ojivas múltiples. En su mayoría se trata de proyectiles que operan con combustible sólido y son lanzados desde silos, aunque también se están ampliando las unidades que operan con misiles de combustible sólido y que pueden ser lanzadas desde vehículos especiales.

De acuerdo al reporte del Belfer Center, hay al menos 104 tipos de misil desplegados por China con la capacidad de alcanzar blancos en India, incluyendo Nueva Delhi.

También cuenta con submarinos con capacidad de lanzar misiles balísticos nucleares, como los seis Tipo 094 de la marina, y bombarderos comos los Xian H-6K y H-20, operados por la Fuerza Aérea.

En el ámbito de las armas nucleares, India también ha adoptado la doctrina de prescindir del “primer uso”, aunque los últimos años ha habido intensos debates sobre la posibilidad de abrir las puertas a doctrinas más agresivas que incluyen un primer ataque y un uso más ofensivo.

Al igual que China, su enfoque se basa en la capacidad de lanzar un segundo ataque de represalia que desaliente a sus enemigos a atacar primero.

Un misil balístico indio Agni V durante un desfile en el Día de la República, en 2013
Un misil balístico indio Agni V durante un desfile en el Día de la República, en 2013

Actualmente se cree que el país cuenta con 150 ojivas nucleares, entre 10 y 20 más que las que tenía en 2019, de acuerdo al SIPRI. India cuenta también con la tríada nuclear, pero a diferencia de China, donde el acento (y su superioridad) está puesto en la Fuerza de Misiles, el componente más desarrollado por los indios para el envío de armas nucleares es el aeronáutico.

En total se calcula que 48 ojivas del total están colocadas en bombas aéreas para ser lanzadas por los aviones Mirage 2000H, de fabricación francesa y próximos ser reemplazadso por los Dassault Rafale, de la misma procedencia.

Además, India cuenta con misiles balísticos de corto y mediano alcance (la serie Prithvi y Agni, pero no poseen los alcances ni la capacidad de las armas chinas, y ha desplegado un submarino con capacidad de lanzar proyectiles nucleares, el INS Arihant, con otros tres en camino, aunque su operatividad plena no está aún comprobada.

Al igual que China, se estima que India no cuenta con armas nucleares ensambladas y listas para disparar a todo momento, y que estas se encuentran separadas en ojivas y medios de lanzamiento, a su vez dispersos por todo el país.

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