Los viajeros caminan a través del puente de Waterloo de Londres durante la hora pico, mientras aumenta el número de casos de Coronavirus en todo el mundo (Reuters/ Hannah McKay)
Los viajeros caminan a través del puente de Waterloo de Londres durante la hora pico, mientras aumenta el número de casos de Coronavirus en todo el mundo (Reuters/ Hannah McKay)

El Ejecutivo británico llamó el martes a evitar los viajes internacionales en el marco de una nueva estrategia reforzada contra el coronavirus, motivada por un estudio según el cual sus relajadas medidas previas solo hubiesen reducido las muertes a la mitad.

Según este estudio del Imperial College de Londres, publicado tras una rueda de prensa del primer ministro Boris Johnson el lunes por la noche, la moderada respuesta adoptada hasta ese momento habría reducido el número de fallecidos de 500.000 -en ausencia total de medidas- a 260.000 en el país.

Cambiando de rumbo, el primer ministro conservador llamó al conjunto de la población, incluidos quienes no tengan síntomas, a evitar todo “contacto social no esencial”, trabajando desde casa y absteniéndose de ir a bares, restaurantes, teatros y otros eventos sociales.

También llamó a todas las familias en la que uno de sus miembros presente fiebre o tos a confinarse estrictamente en sus hogares sin salir “ni para hacer la compra” si es posible, y advirtió que muy pronto se pedirá a las personas más frágiles -ancianos y enfermos- que se aíslen de todo contacto social durante 12 semanas.

El primer ministro británico Boris Johnson (Richard Pohle/ Pool vía Reuters)
El primer ministro británico Boris Johnson (Richard Pohle/ Pool vía Reuters)

El martes, su ministro de Exteriores, Dominic Raab, decidió “con efecto inmediato (...) aconsejar a los ciudadanos británicos en contra de los viajes no esenciales a nivel mundial por un período inicial de 30 días y por supuesto sujeto a continua revisión”.

Estas consignas no son, de momento, obligatorias, y las escuelas permanecen abiertas en el Reino Unido, que el martes tenía 1.543 casos confirmados -aunque no realiza test sistemáticos y reconoce que el número de infectados es mucho mayor- y 55 muertos por coronavirus.

El martes, las calles de Londres aparecían semidesiertas y solo se veía a algunos padres llevando cabizbajos a sus hijos a la escuela.

Numerosas empresas pidieron a sus empleados que realicen teletrabajo, museos como la Tate Gallery y teatros como la Royal Opera House anunciaron el cierre de sus locales, y el abarrotado metro de la capital parecía vacío en hora punta.

Evitar la muerte de 250 mil personas

El Reino Unido no tiene otra opción que cambiar su estrategia para hacer frente a la expansión del coronavirus si quiere evitar la muerte de 250.000 personas y el colapso de su sistema público de salud, conocido como NHS, reveló el martes un informe realizado por el Imperial College de Londres.

Los investigadores del Imperial College, uno de los centros que está trabajando a marcha forzada para desarrollar una vacuna contra el COVID-19, consideran que este confinamiento permitirá al Reino Unido limitar el número de muertos a “unos miles o decenas de miles” si se respeta estrictamente.

Transeúntes en el Millennium Bridge de Londres (Reuters/ Hannah McKay)
Transeúntes en el Millennium Bridge de Londres (Reuters/ Hannah McKay)

El equipo de respuesta al COVID-19 de esta institución académica señaló que continuar con la estrategia adoptada hasta ahora por el Gobierno de tratar de disminuir la propagación del virus sin aplicar medidas drásticas que impliquen el aislamiento de la población, podría llevar “al límite” los servicios de atención sanitaria.

En especial, puntualizó, esto afectaría a las unidades de cuidados intensivos, que podrían ver su capacidad sobrepasada en, al menos, ocho veces.

Este equipo de expertos, que asesora al Gobierno en la crisis sanitaria, indicó que incluso con las medidas de “distanciamiento social”, recomendadas por las autoridades, el NHS “se verá saturado”, por lo que aconsejó como la única “estrategia viable” seguir el modelo de “supresión” aplicado en China, donde se detectaron los primeros casos de COVID-19, y que implica el aislamiento de toda la sociedad.

En el documento, que analiza específicamente los escenarios en el Reino Unido y los Estados Unidos, concluye que las políticas de mitigación -que combinan el aislamiento domiciliario de casos sospechosos, la cuarentena domiciliaria de quienes viven en el mismo hogar que gente posiblemente infectada y el distanciamiento social de ancianos y personas con un riesgo mayor de contraer enfermedades graves- "podrían reducir la demanda máxima de atención médica en dos tercios y las muertes a la mitad ".

Un de los autores del estudio, el epidemiólogo Neil Ferguson, miembro del equipo científico que aconseja a Johnson, afirmó a la radio BBC haber transmitido también sus conclusiones al Gobierno estadounidense.

El lunes por la tarde, Washington anunció como Londres nuevas medidas estrictas de distanciamiento social en línea con lo aconsejado por el Imperial College, que se basó en nuevos datos procedentes de Italia para modelar qué impacto tendría el virus en ambos países en un entorno social descontrolado.

Los científicos predijeron que el 81% de los británicos y estadounidenses se infectaría, con 510.000 muertes en el Reino Unido y 2,2 millones en Estados Unidos, y la epidemia alcanzaría su punto máximo al cabo de tres meses.

El principal desafío de esta nueva estrategia es, no obstante, según el estudio, mantener las medidas “hasta que haya una vacuna disponible”, lo que podría tardar unos 18 meses.

El centro comercial de Brent Cross en Londres (Reuters/ Matthew Childs)
El centro comercial de Brent Cross en Londres (Reuters/ Matthew Childs)

Los científicos advirtieron que, de los contrario, la transmisión “se recuperará rápidamente” en cuanto “se relajen” las medidas intensivas.

Preguntado por si se debía haber puesto en marcha antes, Ferguson matizó que el Reino Unido todavía está “por detrás de la epidemia que se observa en otros países europeos” por lo que se ha optado por “equilibrar el impacto de esas medidas” calculando “los costes en la economía contra el impacto de la epidemia”.

El investigador señaló que el Gobierno ha acertado con el manejo de los tiempos, pero advirtió de que no puede haber retrasos para frenar la expansión de la epidemia.

“Creo que estamos a unas tres semanas más o menos de Italia y dos semanas detrás de Francia y España, por lo que estamos tomando estas decisiones de manera más oportuna que otros países europeos, pero ciertamente no hay tiempo que perder”, apuntó.

Johnson había sido duramente criticado por su estrategia ante la pandemia, que consistía en retrasar la imposición de estrictas medidas tomadas en otros países europeos, sacrificando a los más débiles para privilegiar la economía.

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