El presidente d elos EEUU y su par ruso, Vladimir Putin, en Helsinki, Finlandia, el 16 de julio de 2018 (Reuters)
El presidente d elos EEUU y su par ruso, Vladimir Putin, en Helsinki, Finlandia, el 16 de julio de 2018 (Reuters)

Considerando las apocalípticas especulaciones de las semanas que precedieron a la cumbre de Helsinki entre Donald Trump y Vladimir Putin, y más allá de las explicaciones posteriores de Trump tratando de clarificar sus dichos de la conferencia de prensa que siguió a la reunión del lunes no resultó extraña a las expectativas en cuanto a los que proyectábamos que no se acordaría nada relevante en los temas centrales. Lo cierto es que se puede decir que no hubo un ganador y que ninguno de los dos líderes concedió nada. Sin embargo, John Brennan, el mismo que dirigió la Agencia Central de Inteligencia (CIA por sus siglas en inglés) durante la administración Obama, tuiteó que el desempeño de Trump fue "nada menos que el de un traidor".

Tuit

No obstante y como era de esperar, Trump no reconoció la anexión rusa de Crimea, no anunció el repliegue de sus tropas de Siria, no hablo de la disolución de la OTAN, no dijo que retiraría las tropas estadounidenses de Alemania, y por supuesto, no prometió que detendría el despliegue de las defensas anti-misiles de los EEUU en Europa del Este.

El presidente estadounidense tampoco abandonó su oposición sobre el oleoducto ruso en Alemania ni expresó pudor por su decisión de suministrar armas tácticas a Ucrania. De hecho, no hizo nada que pudiera interpretarse como un menoscabo a los intereses de los EEUU. Sus comentarios revelaron que no habrá regalos para Vladimir Putin. Incluso no hubo ninguna señal de que los dos líderes hayan intentado negociar compromisos sobre los muchos asuntos centrales que dividen a los dos países.

Entonces, la pregunta es ¿dónde está la traición a la que refirió Brennan? A juzgar por las reacciones en los EEUU y las preguntas en la conferencia de prensa, el punto relevante es la investigación del Asesor Especial Robert Mueller, quien afirmó que en 2016, Rusia se había entrometido en la campaña presidencial de los EEUU. También quedó muy claro que Trump no presionó a Putin sobre tales acusaciones a pesar del anuncio del Departamento de Justicia de la semana pasada indicando que Mueller había acusado formalmente a 12 oficiales de la inteligencia militar rusa de hackear al Partido Demócrata y a la campaña de Hillary Clinton. Sin embargo, Putin y Trump parecieron trabajar juntos para desviar las preguntas sobre ese asunto. ¿Deberíamos haber esperado algo diferente?. La respuesta es No.

Trump ha dicho muchas veces que considera que la investigación por los hackeos es una cacería de brujas y un intento de menoscabar su victoria. Putin por su parte, ha negado cualquier interferencia del gobierno ruso y continuará haciéndolo incluso si la prueba se confirmara de forma abrumadora: esa es la conducta habitual de los espías rusos a través de la historia, y fue exactamente así como se comportó Putin al ser consultado por la prensa en el caso del Vuelo 017 de Malasia Airlines, que fue derribado por un misil ruso al Este de Ucrania hace 4 años. Las posiciones de Trump y Putin fueron complementarias y ninguno de los líderes tenía motivo para cambiarlas.

Sin embargo, el presidente ruso por primera vez dijo algo nuevo en la conferencia de prensa, allí fue cuando Putin señaló que su deseo personal era que Donald Trump ganara las elecciones. Según Putin, Trump era su candidato preferido porque habló sobre la normalización de la relación entre EE.UU y Rusia. Esto demuestra que incluso Putin dice la verdad a veces, "especialmente cuando es algo que la gente quiere escuchar".

Putin durante encontro com Trump16/7/2018 Lehtikuva/Jussi Nukari via REUTERS
Putin durante encontro com Trump16/7/2018 Lehtikuva/Jussi Nukari via REUTERS

Trump piensa que a Putin le gusta su estilo y que no le desea ningún mal. Para generar esa creencia en Donald Trump, lo que ha hecho el presidente ruso no es difícil de llevar a cabo: "Todo lo que hizo falta fue halagar a Trump y elogiar su victoria electoral". No obstante, Putin tiene claro que Trump no es Obama y que el presidente actual de los EE. UU. comience a tratar a Rusia como un aliado es muy importante para Moscú. Ser amable con Trump tiene beneficios, pero no significa que Trump vaya a hacer cualquier cosa por Putin.

El presidente de EEUU continuará aplicando políticas que claramente no acompañan los intereses de Putin. Trump tratara de golpear y presionar a Europa para que compre gas natural licuado en EEUU, aunque sea más caro que el combustible barato del gasoducto ruso. También seguirá presionando a Irán, un importante aliado militar de Putin en Siria, y las compañías rusas que comercien con Irán no recibirán ninguna suspensión de las sanciones vigentes. Continuará respaldando a Ucrania en contra de Rusia, y no solo por su simpatía con el presidente ucraniano, Petro Poroshenko, también, por la presión de su propio partido dentro de los EE.UU., y por la misma razón, no eliminará ninguna sanción a Rusia. En otras palabras, Trump continuará con sus políticas duras hacia Rusia con mucho mas fervor que la administración Obama.

La relación Trump-Putin parece cada vez más una historia de amor que no se consumará. A cada uno le gustaría hacer algo por el otro, pero Putin no tiene nada que ofrecer a la administración estadounidense actual que el establishment Republicano pueda apoyar, Trump es consciente de cuál es su posición con respecto a ambos y también está bloqueado por su propio partido y por la Constitución para ofrecer alguna cosa interesante a Putin. En tal estado de situación, Putin probablemente lamente haber dejado que sus servicios de inteligencia crearan problemas en los EEUU, lo que pareció divertido para los rusos en 2016, creó un completo desastre que desestabilizó al mayor rival político de Rusia de cara a los años venideros.

Para Putin, hubiera sido mejor hacerse a un lado en ese momento y ver a Trump ganar las elecciones tranquilamente. Las implicancias del juego de los espías de rusos, probablemente hoy no estarían presentes impidiendo cicatrizar las heridas vigentes entre ambos.

No obstante, lo que sí pareció sensato en la cumbre fue lo abordado por EEUU y Rusia en materia de cooperación en Siria. El presidente Trump, aseguró que su Gobierno y el de su homólogo ruso,Vladimir Putin, trabajarán juntos para garantizar la seguridad de Israel en materia de la guerra siria. "Ambos hemos hablado con el primer ministro Benjamín Netanyahu y acompañaremos a Israel en ciertas cuestiones emergentes del conflicto sirio relacionadas con la seguridad de los israelíes", explicó Trump luego de su reunión con Putin. "Moscú y Washington trabajarán juntos en este asunto", señaló el presidente estadounidense, remarcando que es un deseo de ambos "apoyar la seguridad de Israel".

Por su parte, el mandatario ruso aseguró que Israel ocupó buena parte de las cuatro horas que duró su reunión con Trump. Además, Putin instó a Israel y a Siria a cumplir el Acuerdo de Alto el Fuego de 1974 sobre los Altos del Golán, conquistados por el Ejército de Defensa de Israel durante la guerra de los Seis Días (1967).

Concluyendo, por ahora, Putin y Trump se miran el uno al otro como amantes indecisos y coquetean en su primera conferencia conjunta. Habrá que seguir de cerca lo que viene en esta historia que acaba de comenzar con la reunión de Helsinki.